I331002a
Fecha: 20011119
Título: Admirar la grandeza y la belleza de la creacion, pero entender que todo eso viene de Dios que lo creo
Original en audio: [3 min. 34 seg.]
Yo quiero recordar una parte de la primera lectura que hemos escuchado hoy, lectura del libro de la Sabiduría. Es una lectura tan hermosa y tan actual, dice allá: "Si fascinados por las creaturas, las creyeron dioses, sepan cuánto las aventaja su Señor" Sabiduría 13,3.
La primera lectura quiere que nosotros admiremos la belleza de la naturaleza, la belleza de las creaturas, la belleza de lo que contemplan nuestros ojos, pero que no nos vayamos a quedar ahí, que vayamos más allá, por eso dice: "Si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo" Sabiduría 13,4.
Qué impresionante nos resulta, por ejemplo, un huracán, un terremoto, un incendio, la caída de un asteroide, fuerzas impresionantes que nos dejan con toda razón estupefactos; olas gigantescas, vientos inconmensurables nos dan una sensación de pequeñez, nos sentimos pequeños ante esas fuerzas; y si pensamos en la belleza de la naturaleza, lo mismo.
¡Bendito sea Dios! qué cerca vivimos nosotros aquí del esplendor de la naturaleza,la grandeza de los cielos, la extensión del llano infinito; qué hermosura que verdaderamente se apodera de nuestro corazón, y sentimos que esa belleza nos admira. El libro de la Sabiduría nos dice: "Hay que admirar más a Dios" Sabiduría 13,3-4.
Y de todas las obras de la naturaleza, indudablemente la más sabia, la más hermosa que pueden contemplar nuestros ojos es el ser humano; cuánta belleza puso Dios en el rostro, en el cuerpo; cuánta sabiduría hay en nuestro cuerpo, en nuestro ser. El libro de la Sabiduría nos dice: "Admira eso, mira lo grande que es eso, pero date cuenta que hay uno más grande que es Dios" Sabiduría 13,4.
Y ese es el objetivo de la verdadera educación: aprender a admirar las cosas grandes y bellas que hay en este mundo, reconociendo que lo primero en ello es el ser humano, pero entendiendo que todo eso viene de un Dios, y que toda verdadera educación lleva a la alabanza de Dios.