I325003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20111111

Título: No nos llenemos de terror por el dia de la venida del Senor, mas bien procuremos llevar una vida de conversion y de amor

Original en audio: [4 min. 45 seg.]


Son cuatro las enseñanzas principales, creo yo, que encontramos en el evangelio de hoy. Recordemos: el contexto es el final del Año Litúrgico, y por consiguiente, Cristo, con sus palabras, nos está invitando a mirar hacia el final de la historia, hacia el final de nuestra propia vida y hacia el final de Evangelio.

Porque el Evangelio no es simplemente un mensaje para portarse uno bien; una cosa que me gusta repetir es que Cristo no derramó su Sangre solamente para que nosotros aprendiéramos a ser un poco más corteses, un poco mejores personas, un poco más comprensivos.

El drama de la muerte de Cristo, que es el final de su propia vida, y que es la culminación del mensaje del Evangelio en cierto sentido, nos está recordando que el pecado ha hundido raíces demasiado profundas en el corazón humano, y que por consiguiente, el Evangelio sólo llega a su consumación cuando hasta la última de las más profundas raíces es arrancada.

El final del Año Litúrgico también nos ayuda a recordar eso que es parte de nuestra fe: que Jesús vuelve. Los grupos protestantes han hecho de este mensaje una especie de bandera y lo proclaman con mucha frecuencia, y de hecho, algunos de ellos hasta se atreven a dar fechas: que en tal fecha va a terminarse el mundo, se acaba el mundo, vuelve Cristo.

Nosotros hoy aprendemos, o mejor, hoy recordamos que ese no es el verdadero contenido de la fe. eso de andar dando fechas, y eso de crear una sensación de pánico, eso no es lo propio de nuestra fe.

Entonces ¿qué es lo propio? Cuatro cosas nos enseña Cristo en el pasaje de hoy. La primera, cómo la gente vive distraída en sus cosas, parece que no tenemos tiempo para levantarnos hacia lo trascendente. Esta palabra es muy bella: trascendente es lo que va más allá, es lo que de algún modo traspasa la barrera de lo inmediato, y lo inmediato es el comprar, el vender, el gastar, el disfrutar.

Si nuestra vida queda aprisionada únicamente en esas categorías de lo inmediato, entonces no trascendemos, y entonces estamos radicalmente sordos y ciegos al mensaje de Dios, y por eso no podremos comprender ni podremos aceptar que Él efectivamente va a a retornar.

Por el contrario, la persona creyente, el verdadero cristiano tiene conciencia de que estas cosas en las que nos ocupamos: el comprar, el vender, el gastar, el disfrutar, son cosas que hay que ponerlas únicamente en su justa medida, porque nuestra vocación más profunda, aquello para lo que fuimos creados va mucho más allá de esa inmediatez.

En segundo lugar, Cristo nos está recordando cómo hay una prisa, en esos momentos finales hay una prisa, es decir, cuando se declaren esos momentos, nada se podrá comparar en importancia, y por eso dice Él: "Ni siquiera pienses en volver a tu casa, ya tu verdadera casa será otra; ni siquiera pienses en recuperar un tesoro, tu verdadero tesoro ya estará en otra parte".

En tercer lugar, Cristo nos recuerda que hay un juicio y que algunos, por lo visto, recibirán un destino, y otros recibirán otro destino. A nosotros no nos corresponde juzgar, pero hay que saber que ese juicio viene.

Y finalmente, a los que preguntan cómo sucederán las cosas, Cristo les da una indicación bastante enigmática: solo al final, solo en el momento preciso llegará a saberse. Así como solo cuando hay cadáver se reúnen los buitres, así también solo cuando ya se presenten las cosas podremos comprender qué es lo que está sucediendo.

Así que nada de terror con las fechas, pero sí una vida de conversión, una vida de amor, una vida de fidelidad.