I311002a
Fecha: 20111031
Título: Jesucristo nos dice que debemos dar sin esperar nada a cambio, porque de esta forma nos asemejamos al Padre Celestial
Original en audio: [4 min. 07 seg.]
Considero que este capítulo número catorce del evangelio según San Lucas nos lleva a uno de los puntos más importantes en la enseñanza de Jesucristo, es el famoso tema de las dos lógicas o de los dos bancos. Para explicarlo conviene recordar un pasaje de otro evangelio.
En el capítulo sexto de San Mateo, en el contexto del Sermón de la Montaña, Cristo nos invita a no amontonar tesoros en la tierra. Él dice: "Quien amontona tesoros en la tierra tiene siempre el peligro y tiene siempre la zozobra, porque los tesoros de esta tierra están sujetos al ladrón que roba, la polilla que corroe" San Mateo 6,19. Y nos dice más bien que "amontonemos en el banco del cielo" San Mateo 6,20, es decir, que nuestros tesoros estén a salvo.
Pero en ese pasaje no nos explica completamente qué quiere decir esto de hacer depósitos de nuestros tesoros en el cielo. El evangelio de este lunes nos ayuda a entender cómo se hacen esos depósitos, porque nos dice en este capítulo catorce de San Lucas que cuando nosotros invitamos a alguien que después nos va a retribuir, nos va a devolver la misma invitación, pues hemos quedado pagados.
Es decir, los tesoros que se amontonan en esta tierra son aquellas transacciones, es la lógica de la transacción: doy algo y espero recibir lo mismo. Entonces yo invito a mis amigos y mis amigos me invitan; si una persona es amable conmigo, yo soy amable con esa persona; si alguien es de fiar, entonces yo puedo darle algo y puedo esperar que me retribuya lo mismo.
Pero resulta que lo que Dios espera de nosotros es que nosotros seamos imagen y semejanza suya, y como explica el Sermón de la Montaña, Dios tiene otra manera de obrar. La generosidad de Dios no cabe ciertamente dentro de le estrechez de esas transacciones en donde siempre estoy esperando recibir lo mismo que estoy dando. La expresión que utiliza Cristo en el Sermón de la Montaña es: "Dios hace salir el sol sobre malos y buenos y deja caer la lluvia sobre justos e injustos" San Mateo 5,45.
Y en eso pone Cristo la perfección y en eso pone nuestra semejanza con Dios. Yo no puedo imitar la perfección de Dios en todo lo que Él sabe, porque la mente divina me desborda completamente; yo no puedo imitar la perfección de Dios en el poder de su palabra que crea galaxias simplemente con decirlo, en eso no puedo imitar a Dios; pero sí puedo imitar a Dios en un tipo de bondad que no sea esclava de la transacción, que no sea esclava de la retribución.
Y por eso hoy nos dice Cristo, -y esto es tan importante porque es la lógica del don-, nos dice Jesucristo: "Mira, acostúmbrate también a dar cuando no hay posibilidad de que te retribuyan, porque cuando tú das de esa manera, eso que no te pueden retribuir, eso precisamente es lo que queda depositado en el banco de los cielos; es eso lo que hace que tú tengas tesoros en el cielo; es eso lo que hace que tú te asemejes al Padre Celestial.
¡Qué preciosa enseñanza de Jesús! ¡Qué manera tan catequética y tan cercana de enseñarnos a crecer como personas, y verdaderamente llegar a ser imagen y semejanza del Padre que está en los cielos.