I306002a
Fecha: 20111029
Título: Aprendamos de Cristo a leer y a escribir la vida
Original en audio: [4 min. 24 seg.]
El evangelio de hoy, tomado del capítulo catorce de San lucas, nos recuerda que Jesús no era una Maestro en lo abstracto. A Jesús no lo podemos comparar con esos filósofos, que a fuerza de mucho pensar, logran crear un discurso sobre aquellas cosas que casi nadie más entiende. Y no digo esto con desprecio a la filosofía, sino para marcar la diferencia entre un Profeta como Cristo, y lo que han hecho otros pensadores, pero dentro de otro campo, que es la filosofía.
El filósofo se pone a examinar, por ejemplo, las condiciones generales del ser, ese nivel de reflexión prácticamente queda reservado a unos pocos seres humanos. Jesús es otro estilo, Jesús se acerca al mundo de la inmensa mayoría de sus oyentes, y son en cierto modo tan sencillas, tan directas sus enseñanzas, que quedan al alcance no sólo de la gente de aquel tiempo, sino también de nosotros.
Seguramente, muchos no somos agricultores o no somos pastores de ovejas, pero no es difícil entender las comparaciones que Cristo utiliza cuando hace alusión al mundo pastoril o al mundo de la agricultura.
Siendo así las cosas, destaquemos en el evangelio de hoy que Cristo no solamente habla de estas realidades cotidianas, sino que las hace hablar. Por ejemplo lo que pasa en el evangelio de hoy: una cantidad de gente buscando los primeros puestos. Es una comida, es un banquete, y Jesús toma ese banquete y hace que ese hecho se convierta en una homilía, en una predicación.
Jesús convierte ese encuentro, ese evento, lo convierte en comienzo de una enseñanza, lo cual me hace suponer que Jesucristo tenía siempre la mirada despierta, como quien está leyendo no solamente las palabras de la Escritura, que debía conocerlas muy bien, sino leyendo la vida, Jesús lee la vida, Jesús lee esos acontecimientos y desde ellos quiere también escribir la vida.
¿Qué será leer la vida? Leer la vida es darse cuenta, es apercibirse de lo que está sucediendo, de lo que está implicado y de cómo eso habla del corazón humano, y de sus dificultades o de sus posibilidades de ser fiel al plan de Dios, que es lo que finalmente le interesa a Cristo. Eso es leer la vida.
Y escribir la vida ¿qué es? Escribir la vida es tomar en cuenta que tenemos opciones, que más allá de nuestros condicionamientos culturales, académicos, familiares, regionales, nacionales, incluso más allá de nuestros condicionamientos de época, tenemos también un margen de libertad. Y nuestras decisiones van escribiendo y van describiendo un perfil, y en ese perfil nosotros estamos dejando también un mensaje para el mundo y estamos finalmente respondiéndole a la Palabra de Dios que nos ha creado.
Puede decirse que nuestro mismo ser creado es un mensaje que Dios nos ha dado. El primer mensaje de Dios es nuestra propia existencia, lo que hay en nosotros; y por eso, lo que nosotros hagamos con nuestra vida, es la respuesta a ese mensaje de Dios.
Fíjate cómo se puede ver, en este leer y escribir, se puede mirar toda la vida cristiana. Dios que nos ha dado sus dones y quiere que nosotros los leamos y que, al utilizarlos, escribamos páginas. Finalmente, ¿qué? Pues páginas de Evangelio, páginas que sean Buena Nueva para nuestros hermanos, páginas que canten la gloria de Dios.