I303004a
Fecha: 20111026
Título: Hemos sido elegidos por Dios y hemos recibido el encargo de entregar y compartir la fe que se nos ha dado
Original en audio: [4 min. 27 seg.]
El evangelio de hoy está tomado nuevamente del capítulo trece de San Lucas, y esta vez cristo nos muestra la dimensión universal del Reino.
Creo que fue uno de los aspectos más controversiales de la enseñanza de Jesús en su tiempo. Evidentemente, la gente que escuchaba a Cristo pertenecía básicamente al pueblo judío, y el pueblo judío tenía muy, muy claro un dato feliz: "Somo elegidos". ¡Qué grande saberse elegido por Dios! ¡Qué grande saber que Dios ha posado su mirada sobre un pueblo particular y lo ha llamado.
A través de Abraham, de Isaac y de Jacob, Él se construyó, se hizo un pueblo, con toda razón ese pueblo se siente bendecido y se alegra de haber sido elegido. Pero toda elección en la Biblia tiene una misión. El ser elegido no es una medalla o no es un privilegio o una preferencia de Dios. Porque es que fíjate en el Nuevo Testamento varias veces encontramos esta enseñanza de los Apóstoles: Dios no hace distingos entre las personas, Dios no hace acepción de personas.
Porque si Dios dijera: "Mira, a ti te elijo, y todo está bien contigo; a ti no te elijo, y tú, pues, húndete y púdrete", ¿qué clase de justicia podría darse ahí? Entonces, ¿de qué modo sucedes ese misterio maravilloso que llamamos la salvación? Porque si Dios no elije a nadie, si Dios no llama a nadie, o si Dios llama a todos, pues resulta que hay mucha gente que no responde, y resulta, sobre todo, que el ser humano, para recibir un mensaje en el que pueda creer tiene que recibirlo a la manera humana.
Y entonces nosotros los humanos necesitamos escuchar, necesitamos recibir el testimonio de otros; es decir, si nosotros tenemos que recibir el testimonio de otras personas, pues ese otro también tendrá que haberlo recibido de otro, y ése de otro, y así sucesivamente. Entonces uno se da cuenta que tiene que haber unos primeros que son los que reciben como esa claridad, reciben como esa luz, reciben como esa certeza, porque así es como se realiza de modo humano la fe; la fe tiene siempre ese componente del compartir, del transmitir, del pasar de uno a otro.
Y aquí es donde se ve que sí se necesita la elección, porque la otra posibilidad, -claro que Dios todo lo puede-, pero la otra posibilidad hubiera sido que Dios iluminara las mentes de todos al mismo tiempo, por una especie como de democracia, como una especie de comunismo, todo igual para todos.
Pero es que así no es como obramos los seres humanos, nosotros necesitamos aprender de otros, así recibimos el lenguaje, así recibimos la conducta, la educación, así recibimos las costumbres, así descubrimos nuestras capacidades.
Entonces la elección es necesaria pero la elección tiene una misión, y ese fue el aspecto que tal vez se oscureció en muchos de los judíos de aquel tiempo, y Jesús tiene entonces que decirles: "Miren, van a venir muchos más, del Norte y del Sur y del Oriente y del Occidente, van a venir y van a compartir esta alegría del Reino.
Qué importante que nosotros, nosotros los que tenemos fe, nos podamos sentir elegidos de Dios, pero qué importante que sepamos que ser elegido es recibir también un encargo para entregar y compartir la fe que se nos ha dado.