I302006a

De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo 13 de San Lucas. Nos habla Cristo con comparaciones, nos dice que el reino de Dios se parece a la semilla de la mostaza y nos dice que se parece también a la acción de la levadura sobre la masa. Con estas dos comparaciones, ¿qué quiere decirnos el Señor?; evidentemente una línea de interpretación es que lo que parece pequeño y despreciable llega en algún momento a volverse grande, considerable y de gran importancia. Por ejemplo, esta semilla minúscula de mostaza puede llegar el tamaño de un arbusto suficiente en su tamaño y en su vigor para acoger a las aves, los nidos de las aves.

La levadura que parece casi despreciable, sin embargo produce un cambio que es sumamente profundo y notable; así que tal vez la explicación va en esa línea, la predicación, la acción de Dios al principio puede parecer muy pequeña pero llega a tener un efecto considerable, incluso hasta de ser capaz de acoger a esos nidos, quizás una manera figurada de hablar de las distintas instituciones y de las distintas expresiones consolidadas del amor y de la fe a lo largo de los siglos.

Con un pequeño dato, con una pequeña observación quiero completar esta idea de que lo pequeño se vuelve grande, este grano de mostaza que ya era pequeño se vuelve invisible antes de volverse grande, es decir que la secuencia completa es de lo pequeño a lo invisible, de lo pequeño a lo oculto y de lo oculto e invisible a lo realmente grande. La secuencia completa parece que no es en dos pasos: de lo pequeño a lo invisible y de lo invisible a lo grande. Algo parecido sucede con el caso de la levadura, de lo pequeño a lo invisible y luego de lo invisible a lo grande, ¿Por qué destaco esto?, porque cuando decimos de lo pequeño a lo grande, uno se puede imaginar como una línea ascendente como quien va subiendo por la cuesta suave de una montaña ideal, va subiendo, de lo pequeño a lo grande. Pero resulta que el crecimiento del Evangelio no es una línea tan fácil y sencilla, la verdad es que es una línea bastante quebrada y eso es lo que describe el término nuevo que hemos introducido: de lo pequeño a lo invisible y luego sí de lo invisible a lo grande.

La existencia de Cristo, la vida oculta de Cristo incluso la gente que le rodeaba, pecadores, gente de mala fama, la vida de Cristo en ese sentido era pequeña, parecía casi despreciable, pero de esa vida pequeña ante los ojos del mundo se pasa a lo invisible, es decir es el abajamiento hasta literalmente salir de nuestro horizonte visual, porque muerto en la cruz es puesto en el sepulcro, de lo pequeño de una vida dedicada a los humildes a lo invisible en la cruz y sobre todo en el sepulcro, pero luego del sepulcro vendrá la grandeza, y esa grandeza es la que aparece en la resurrección.

Así que la secuencia es interesante, no es una línea tan suave como lo imaginamos, es más bien de lo pequeño a lo invisible y de lo invisible a lo grande, y pasar por lo invisible es algo así como morir a nosotros mismos, es entregar incluso nuestros mejores sueños, es estar dispuestos a compartir la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, solo quienes entren por ese camino podrán experimentar finalmente este: “este es el Señor, este es el Rey de la gloria”.