I296004a
Fecha: 20111022
Título: Aprender a reconocer que es lo realmente valioso segun la escala de Jesus
Original en audio: [4 min. 24 seg.]
Como seguramente sabemos y recordamos, la palabra Evangelio quiere decir Buen Anuncio o Buena Noticia; pero si Jesús quiere que nosotros seamos mensajeros del Evangelio, y que además nosotros mismos, nuestra forma de vida se convierta en buena noticia, hay que tener en cuenta que también hay personas a las que les produce cierto placer llevar malas noticias.
Por algo lo que llamamos los "noticieros", los programas de televisión donde dan las noticias del día, en otros países llaman creo que "noticiarios", esos programas de noticias abundan en cosas malas: inundaciones, secuestros, matanzas, suicidios. Este tipo de noticias: corrupción administrativa, desastre en los gobiernos, divisiones entre pueblos, guerras que resurgen, estas son las noticias que día a día nos están visitando, que se meten por todas partes; donde haya una pantalla de televisión, de Internet, allá están los mensajeros de malas noticias.
Incluso yo he conocido el caso de doctores que han recetado a sus pacientes que disminuyan el número de horas que oyen noticias. Porque resulta que, al parecer, así como hay gente que le fascina dar malas noticias, hay gente que encuentra también como un cierto placer, tal vez la confirmación de un pesimismo o de un negativismo en oír malas noticias.
Pero por supuesto esto hace un daño en el cerebro, y puede llegar incluso a llenar de bastante amargura la vida, porque no puede ser de otro modo. Si una persona está todo el tiempo oyendo cosas malas, pues su modo de razonar espontáneamente se va hacia un desenlace negativo.
Si tú aplicas eso a tu propia vida quiere decir que tus esperanza se va a destruir, porque continuamente estarás más bien temiendo un mal resultado, o estarás esperando que las cosas salgan mal, y eso es lo mismo que no tener esperanza.
Pues se ve que este tipo de personas, la gente a la que le gusta dar malas noticias, esas personas parece que la ha habido en todos los tiempos. En el capítulo trece de San Lucas encontramos cómo un grupo se acerca a Jesús como queriendo escandalizarlo, tal vez, como queriendo ver su reacción.
Y le cuentan una noticia trágica: estaban unos ofreciendo algún sacrificio y Pilato, hombre sanguinario, entre tantos de la antigüedad, mezcló la sangre de esos judíos con la sangre de los sacrificios que estaban ofreciendo. Es decir, una señal claramente preocupante de lo que pueda suceder o, tal vez, una especie de mechón del taco de dinamita pronto a explotar.
Hay gente a la que le gusta eso, el escándalo, y causar desasosiego. Jesús permanece inpertérrito; Jesús no es que no sienta el dolor de las personas, sino que tiene una escala, y esto yo creo que es la enseñanza de hoy: tiene una manera de medir qué es lo bueno y que es lo malo, y muchas veces lo que nosotros consideraríamos más trágico, es indudablemente negativo, pero no es lo más malo.
Jesús alguna vez nos dijo que teníamos que aprender a quién había que temer; lo mismo creo yo que vale aquí: es necesario aprender de qué cosas vale la pena dolerse, y para eso hay que recuperar una escala de valores. Y por eso dice Jesús: "Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera" San Lucas 13,3; San Lucas 13,5, indicando así en dónde está lo realmente serio.
Que Dios infunda en nosotros espíritu de sabiduría para que podamos reconocer qué es lo realmente valioso según la escala de Jesús