I286001a
Fecha: 20051015
Título: “Dios te ama porque si”
Original en audio: [7 min. 08 seg.]
Queridos Hermanos:
Quiero dirigir mi atención y la de ustedes a la primera lectura del día de hoy; es evidente que la manera de argumentar, la manera de hablar del Apóstol San Pablo, tenía que resultar mucho más clara, mucho más transparente, mucho más evidente para la gente de aquél tiempo.
En estos días, precisamente, he estado reflexionando sobre ese hecho: cómo en los distintos tiempos, en las diferentes culturas se argumenta de distinta manera.
Hoy, cuando nosotros vamos a discutir un determinado tema, casi siempre buscamos la claridad y buscamos la terminología científica precisa; nos fiamos mucho de la calidad de las palabras, las definiciones, los resultados científicos, estadísticos, la opinión publica.
Eran otros los criterios que tenía San Pablo en su tiempo, y eran también otros los puntos de referencia para aquella cultura; en el caso de hoy, San Pablo está haciendo una argumentación que tiene que ver con lo nuevo del Evangelio.
La gran pregunta es: ¿qué es lo que nos hace justos ante Dios? Y ser justo ante Dios; es ser grato a Él, ser agradable a Él, ser como Él. ¿Cómo se puede llegar a estar en amistad con Él? Esa es la pregunta que se plantea
Y San Pablo toma un ejemplo de la Escritura, y es tan interesante, y es tan profundo lo que está diciendo; porque de lo que se trata en el fondo es de abandonar la lógica de la carne y de la sangre, que era como el gran baluarte, que era como la gran seguridad en la que se apoyaban los judíos de aquella época.
Abandonar esa seguridad carnal, esa seguridad de la carne y de la sangre, esa seguridad que viene de: “Yo soy hijo de Abraham”, esa seguridad que viene de: “Yo soy del pueblo elegido”, “mi raza es especial”.
Es abandonar esa seguridad, es abandonar la seguridad de la carne y de la sangre, para encontrar que nuestra única referencia, y nuestra única seguridad se hallan solamente en la fe.
La fe como acto con el cual me abro a confiar radicalmente, totalmente, absolutamente en Dios; porque Dios me ha dado en Jesucristo la prueba incontestable, definitiva, irreversible de su amor.
En cierto sentido, este es el propósito de toda la Carta a los Romanos, que nosotros nos abramos a esa experiencia de ser amados en su totalidad, pero para ser amados en totalidad necesitamos descubrir que somos amados porque sí.
Este es el argumento central de San Pablo: "Yo no me voy a sentir totalmente amado, si hay que buscar una razón para amarme; si la razón para amarme es porque yo soy adinerado, entonces el día que no sea adinerado no va haber razón para amarme; y si Dios me ama porque yo soy adinerado, entonces Dios no me amará cuando yo sea pobre".
"Si Dios me ama porque yo soy virtuoso, porque yo me porto bien, entonces tengo que vivir en la angustia; porque el día que me porte mal, entonces ya Dios no me ama"; la única manera de creer en el amor total de Dios es creer en que Dios me ama porque sí.
Si a la pregunta: "¿por qué me ama Dios?" Yo tengo que dar como respuesta: "Porque me porté bien, porque soy digno, porque mi pasado lo amerita, porque no he cometido grandes faltas, porque soy de los buenos, porque pertenezco a la raza de Abraham"; si tengo una respuesta de esa clase, mi respuesta es muy pobre, porque todas esas cosas son las que San Pablo llama la carne.
Todas esas son las seguridades que fallan, y además ese tipo de seguridad es una seguridad injusta; muchos son pobres no porque lo quieran, y muchos cometen graves faltas, sabe Dios por qué, ¿quiénes somos nosotros para levantar el dedo, y acusar a esas personas?
Y si vamos hablar de la raza de Abraham, pues que injusto sería Dios, si no hubiera camino, si no hubiera oportunidad de salvación para otras personas, sino sólo para esa raza.
Eso es lo que nos está diciendo el Apóstol Pablo: que la manera de estar cerca de Abraham, eso era lo que querían los judíos, la manera de estar cerca de Abraham no es diciendo: “Yo soy de la carne y de la sangre de Abraham”.
La manera de estar cerca de Abraham es teniendo la fe que tuvo Abraham, esa es la manera de estar cerca; la manera de estar cerca de Abraham es diciéndole que “sí" a Dios, como Abraham le dijo que “sí”.
Del mismo modo que Abraham se abrió con absoluta confianza en el poder y en el amor de Dios, nosotros estamos llamados abrirnos así; y de ese modo podemos considerar que somos descendencia de Abraham.
El argumento de San Pablo es hoy tan válido como el primer día; la pregunta es: “¿Tú crees que Dios te ama, porque sí, o tu crees que tienes que hacer algo, o tienes que ser algo para que Dios te ame?
Si tú has empezado a creer que Dios te ama porque sí, y que la muestra de ese amor está en la sangre Santísima de Jesucristo, entonces puedes decir: "Estoy empezando a ser cristiano".
Así nos lo conceda Dios mientras vamos de camino en esta tierra, antes de que lleguemos a la Patria del cielo.