I284003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20111013

Título: Presentemos el Evangelio a los demas de manera clara, sencilla y veridica

Original en audio: [4 min. 52 seg.]


Vamos llegando al final de este capítulo once del evangelio según San Lucas, un capítulo denso en enseñanzas para nosotros, y sin embargo un capítulo que termina de una manera bastante amarga, es decir, con un tono de polémica. Se trata de Cristo en una de las facetas más duras de su ministerio.

Bien se ha dicho que lo propio de un profeta en anunciar y denunciar. Y eso exactamente es lo que le toca a Cristo aquí: Él tiene que anunciar el Reino de Dios, pero también tiene que denunciar las desfiguraciones con las que ese Reino se quiere presentar a otras personas. Y en esa denuncia pues tiene que aparecer quienes en aquella época querían presentarse como gran cosa.

Son nombres que poco a poco se van volviendo familiares a nuestros oídos: los saduceos, los sumos sacerdotes, los herodianos, pero incluso y sobre todo, los fariseos y los escribas.

Téngase en cuenta que la secta, llamada de los fariseos, tenía muchísima fuerza, y téngase en cuenta que había una especie de alianza, un entendimiento fluido y mutuo entre fariseos y escribas. Porque para los fariseos la llegada del Reino de Dios dependía exclusivamente de que se cumpliera en todo detalle la Ley. Por supuesto, el error básico que cometían era pensar que el ser humano va a ser capaz de llegar a esa perfección como por sus solas fuerzas.

Pero como ellos le daban tantísima importancia a la Ley, entonces la interpretación de la Ley era un asunto crucial para ellos, y antes de la interpretación, pues el conocimiento mismo de la Ley. Esto era lo que brindaban los llamados escribas, la palabra alude al que tiene la capacidad de leer y escribir, algo que en aquella época era un genuino privilegio.

Entonces fariseos y escribas venían a ser como aliados naturales: los fariseos admiraban a los escribas que les servían, por así decirlo, de un marco teórico y de una justificación intelectual. Los escribas apoyaban a los fariseos porque veían en ellos discípulos que podían reconocer la grandeza de su saber. Así que había como una espontánea y muy fuerte alianza entre escribas y fariseos.

Por eso también vemos que al llegar al final de este capítulo once del evangelio según San Lucas, Cristo une su denuncia a unos y otros, mostrando a los fariseos que son incoherentes y mostrando a los escribas que, al cerrar la llave del saber han impedido que venga ese Reino de Dios que se supone que quieren acelerar, que quieren atraer.

No resulta tan obvia la denuncia a los escribas, ¿por qué dice Cristo que han cerrado la llave del saber, siendo así que a los escribas les gustaba, les fascinaba tener discípulos? Pues es que el problema no es tener muchos discípulos, ese no es el problema; el verdadero problema es que a esos discípulos ¿qué pan les estás dando? Y el pan de los escribas dejaba cerrado, dejaba sellado el mensaje central de la alianza, ese menaje que es un mensaje de amor y de liberación.

En su maraña de interpretaciones, en su confusión de palabras que refieren a otras palabras, los escribas en realidad han hecho confuso lo que debía ser perfectamente claro. Sí, tienen muchos discípulos, ¿pero a dónde los están llevando?

Que Dios nuestro Padre nos permita a todos, pero especialmente a quienes tenemos algún ministerio en la Palabra, mostrar con claridad la hermosura del Evangelio, para que Dios sea mejor servido, mejor obedecido y mamado.