I281006a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20111010

Título: Entendamos el Evangelio desde la acogida gozosa de la senales de Dios

Original en audio: [4 min. 54 seg.]


¡Vaya si es denso este capítulo once del evangelio según San Lucas! Denso, no porque sea extremadamente difícil de entender, sino porque ya ves la riqueza de enseñanzas que nos trae.

Nuestra Madre la Iglesia nos ofrece cada día como una pequeña cucharada de ese texto, para que nosotros no nos indigestemos, sino que podamos saborear y podamos aprovechar cada bendita palabra que nos ha regalado nuestro divino Salvador. Hoy por ejemplo encontramos cómo Jesús nos da una enseñanza más, de lo que se trata en esta ocasión es de los signos, una palabra que puede resultar familiar si has oído porciones del Evangelio, porque Jesús habla de los signos de los tiempos, y Jesús nos invita a leer esos signos de los tiempos y a encontrar en ellos la proximidad del Reino de Dios.

Pero resulta que aquí se trata de otros signos. Así como Jesús invitaba a que la gente viera unos signos, pues parece que ellos querían ver otros signos, y le estaban pidiendo sobre todo señales en el cielo; estaban a la vista muchos milagros, estaban a la vista muchos exorcismos, estaban a la vista grandes prodigios que habían sucedido no sólo a través de Cristo sino a través de sus Apóstoles, porque también ellos, en alguna ocasión, como lo cuenta Lucas, volvieron felices contando cómo se sanaban los enfermos y cómo huían los demonios. O sea que ya había toda esa cantidad de signos, pero la gente seguía pidiendo más signos.

Entonces fíjate la paradoja: tenemos por un lado a Cristo que nos invita a aceptar unos signos, los que Él llama "los signos de los tiempos"; y tenemos por otro lado a las personas que no aceptan esos signos y que piden sus propios signos.

A mí esto me hace acordar de una escena que encuentro al principio del evangelio de Lucas, es una escena en la que vemos al anciano sacerdote Zacarías oficiando, allá en el templo, en el lugar más santo del templo, y en ese lugar se le aparece el Arcángel Gabriel y le dice que sus súplicas, pues, han sido escuchadas, ese es el corazón del mensaje y que él va a tener una descendencia, que va a tener un hijo, que se llama Juan.Y entonces Zacarías responde: "¿Y yo cómo voy a estar seguro de eso?" San Lucas 1,18.

Y yo creo que aquí está la clave para entender la diferencia entre unos signos y otros signos. Dios ciertamente se deja encontrar, nuestro Dios, como dice hermosamente una canción relativa a los discípulos de Emaús, nuestro Dios se hace el encontradizo, Él sale a nuestro encuentro; pero esos signos que nos da Dios a nosotros a veces no nos gustan, porque nosotros queremos poner las condiciones, y nosotros queremos mantener el control, y nosotros como Zacarías, nos la pasamos diciendo: "¿Y yo cómo voy a estar seguro de eso?"

Pero cuando nosotros queremos controlarlo todo, cuando nosotros queremos erigirnos en jueces que dictaminan si esto es o esto no es, con nuestra manera de juzgar estamos impidiendo que sea Dios el que juzga de nosotros; es decir, en ese afán de tener el control, nosotros finalmente no queremos someternos a Dios, sino queremos un Dios que se someta a nuestras condiciones, y lo que está diciendo cristo es :"Si eso es lo que están esperando, eso no lo van a obtener".

O sea, fíjate cómo detrás de esto hay un problema que tiene que ver no solamente con la fe sino que tiene que ver con la arrogancia, con la soberbia de la vida, con ese subirse uno sobre su propio ego y creer que uno puede ponerle condiciones a todo, así no se entiende nada del Evangelio, desde esa torre de babel no se entenderá nada, sólo se entiende el Evangelio desde el valle de la humildad, desde la acogida gozosa de las señales de Dios.