I266001a

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Fecha: 2001006

Título: El diablo es mas fuerte que nosotros, mas no mas fuerte que Dios

Original en audio: [6 min. 38 seg.]


Es muy bella la Palabra de Dios en este día, porque nos presenta a Jesucristo alegre, y esa es una gran noticia: Jesús feliz, alegre. Esto hay que expresarlo, porque no hay muchos pasajes en los que aparezca así Jesús, feliz, alegre; y esa alegría de Nuestro Señor Jesucristo tiene una razón, la victoria del bien sobre el mal, la victoria del poder del Espíritu y del poder de la Palabra sobre Satanás y sobre las consecuencias de las obras de Satanás, es decir, los pecados de la raza humana.

Pero lo que le alegra a Jesucristo, según acabamos de escuchar, no es tanto que Satanás sea vencido, sino que a través de esa victoria se realiza el plan de Dios, el amoroso plan de Dios que restituye al ser humano a su dignidad, lo levanta a esa dignidad de la que había caído por el pecado y le permite experimentar la cercanía, la amistad, la promesa, lo que Dios le tenía reservado.

Dicho de otra manera, Jesucristo está feliz, hoy Jesús está feliz porque el plan original de Papá Dios, el plan original de su Padre Dios, se cumple, se realiza a través de esa gracia de Espíritu, de ese poder del Espíritu Santo que tiene, en primer lugar, el mismo Cristo; pero que también le comunica a sus discípulos. Y si esta es la alegría de Cristo, esa es la alegría cristiana, esta es la alegría de los cristianos.

Alegría que es una participación de ese gozo que tiene Jesús hoy, ¿alegría de qué? Alegría de sentir que el Espíritu de Dios llega a nosotros y nos libera y nos convierte en instrumentos para que otros también experimenten el gozo de Dios, el perdón de Dios, para que se rompa la esclavitud de otros.

Nos dice el evangelio: "Los setenta y dos volvieron muy contentos" San lucas 10,17; Jesús está feliz y sus discípulos están felices, están muy contentos. A eso estamos llamados, a eso, a experimentar la acción del Espíritu en nosotros y a darnos cuenta, a ver con nuestros propios ojos que, enemigos que parecían monstruos invencibles, cuando tenemos la Palabra de Cristo y cuando tenemos el Espíritu de Cristo, caen

Los enemigos contra los que tenemos que luchar son más fuertes que nosotros, como es más fuerte que nosotros el diablo, pero el diablo no es más fuerte que Cristo y nosotros, unidos a Cristo, tenemos victoria sobre el diablo y sobre cualquier enemigo, y de aquí nace la alegría.

Mis hermanos, unámonos al júbilo de Jesús con la humildad de saber que nuestros problemas, nuestros enemigos, nuestras tentaciones, son mayores que nosotros. No vamos a tener la soberbia de tantos métodos mentales, métodos de meditación y de superación que quieren hacer del hombre un Dios: "Usted todo lo puede, concéntrese; usted lo puede, yo lo puedo todo, yo puedo, yo puedo, yo puedo".

El cristianismo no es un método de sugestión mental por el cual yo me convenzo de que yo puedo, el cristianismo es un camino de fe por el que me uno al que todo lo puede, y en Él y con Él descubro que mis enemigos, aunque son poderosos, no son más poderosos que mi gran Amigo. Decía un predicador: "yo tengo un gran problema para mi Cristo, pero también tengo un gran Cristo para mi problema".

Muchas veces estamos tristes porque miramos sólo al problema y el problema es gigante, como esos dinosaurios de las películas, el problema es gigante y nos va a comer y por eso tenemos miedo y por eso tenemos tristeza, porque estamos viendo al enemigo, pero no miramos al Amigo que tenemos atrás, el que nos está respaldando, el que quiere estar con nosotros, el que nos da su Espíritu; con el Amigo que nos respalda, como respaldó a estos discípulos, con la fuerza del Amigo de Cristo.

¡Tenemos victoria sobre nuestros enemigos, bendito sea Dios!

Sigamos esta celebración uniéndonos más a nuestro Amigo y pidiendo el don de la alegría.