I255006a
Fecha: 20150925
Título: Dos ensenanzas importantes del ministerio del profeta Ageo
Original en audio: 4 min. 16 seg.
Hay dos cosas que quiero destacar de la primera lectura de hoy, que fue tomada del profeta Ageo, en el capítulo segundo. Ya hemos explicado que Ageo es uno de los profetas que habla al pueblo después del destierro, es un profeta posterior al destierro, posterior al exilio, por eso lo llamamos post-exílico.
Y dos cosas quiero destacar del mensaje de hoy. En primer lugar es central, dentro de la profecía de Ageo, el tema del templo, el templo de Jerusalén, que había sido devastado cuando la invasión y todos los atropellos de los caldeos, aquella gente que tenía por capital a Babilonia; cuando se llevaron a los judíos desterrados a Babilonia, esos fueron los caldeos los que hicieron esa obra, y por supuesto lo primero fue saquear y destruir el templo de Jerusalén.
Ageo lo que le recuerda al pueblo es: no basta con que cada uno reconstruya simplemente su casa, no basta que cada uno se preocupe simplemente por lo suyo. Tenemos que aprender a preocuparnos, a darle el primer lugar a Dios. O sea, podemos decir que Ageo toma el primer mandamiento de la ley de Dios y lo vuelve real, lo vuelve operacional en esta manera de hablar al pueblo; lo vuelve operacional, primero Dios; no te ocupes solo de tus cosas, dale a Dios el lugar que le corresponde en tu vida y entonces descubrirás como las demás piezas, los demás factores de tu vida van a encajando.
A veces nos pasamos la vida organizando simplemente nuestra economía, organizando nuestra afectividad, organizando nuestra vida laboral, organizando nuestra vida académica; "ahora voy a hacer este estudio", "ahora voy a conseguir este trabajo", "ahora voy a conseguir este novio o esta novia", y en eso se nos va la vida. Y Ageo nos está recordando: "¡Un momento, no es así! Dale el primer lugar a Dios, que sí está Dios en su sitio, en tu vida, si Dios tiene su lugar en la vida del pueblo, todo lo demás va adquiriendo su propio sitio"; es decir, Ageo es el profeta de las prioridades.
Otra dimensión hermosa del ministerio de este profeta es que él se da cuenta que aquí se necesitan laicos y sacerdotes, entonces llama a Zorobabel y llama a Josué. Josué era de familia sacerdotal, Zorobabel era como un líder laico; entonces Ageo tiene claro que no se puede renovar la vida del pueblo, que no se puede restaurar la dignidad y la seguridad y el tejido social sin la colaboración, al mismo tiempo, de laicos y sacerdotes.
No es una tarea que podemos dejar únicamente a los sacerdotes, pero tampoco es una tarea que sólo podemos acaparar los sacerdotes, nos necesitamos mutuamente, laicos y sacerdotes nos necesitamos dentro del plan de Dios porque cada uno tiene su lugar y tiene su importancia importancia para poder servir al Señor y para que Él recupere su sitio.
Esas son las dos enseñanzas que nos deja Ageo en este día. Las repito: primero, dale su lugar a Dios y todo lo demás va adquiriendo su propio sitio; segundo mensaje, laicos y sacerdotes ambos son importantes, no podemos prescindir de ellos.