I254003a
Fecha: 20110922
Título: Preocupemonos por tener al Dios en el primer de nuestra vida y veremos sus bendiciones
Original en audio: [4 min. 19 seg.]
Yo creo que una de las partes de la historia del pueblo de Dios, una parte que conocemos muy poco, es la que sigue al destierro; y creo que esto hay que remediarlo, porque las palabras de la Escritura están ahí para bien nuestro, para ser nuestra medicina, nuestra luz, nuestro alimento.
De modo que la ignorancia no nos hace ningún bien. Por eso durante estos día hemos tenido lecturas de Esdras, del escriba Esdras, y hoy por ejemplo, tenemos una parte del profeta Ageo, capítulo primero de Ageo.
Todo sucedió en el siglo sexto antes de Cristo. A principios de este siglo, un rey llamado Nabucodonosor, rey de los caldeos, destruyó Jerusalén y desterró a los judíos. Unos setenta años después, todavía dentro del siglo sexto antes de Cristo, los reyes: Ciro, Darío, Artajerjes, fueron instrumentos de Dios para que los judíos pudieran regresar a su tierra.
Pero no todo estaba en volver simplemente a una tierra, a unos ganados y a unos sembrados. Y es aquí donde entra la palabra de Ageo. Este hombre santo le recuerda al pueblo de Dios, podemos decir, les recuerda los derechos de Dios, y les recuerda que cuando Dios está en primer lugar, las bendiciones fluyen; en cambio, cuando nos preocupamos primero de nuestras cosas, entonces se cumple lo que dice el mismo Ageo: "Sembramos mucho y cosechamos poco" Ageo 1,6; "nos esforzamos mucho y obtenemos poco".
Curiosamente, leía no hace mucho que la canciller alemana, Merkel, decía que sacar a Dios de la vida pública o privada, traía muy pronto arrogancia dentro del ser humano.
Es muy curioso, porque muchos califican a la canciller Merkel como una de las mujeres más influyentes, las más poderosas que pueda tener la tierra en este momento. De ese tamaño es la influencia que tiene ella, que es de algún modo jefe del Gobierno, del poder ejecutivo en Alemania.
Pues fíjate lo que ella nos enseña: Sacas a Dios y entra la arrogancia , y cuando entra la arrogancia, y cuando nos llenamos de soberbia, pues junto con eso viene el egoísmo, viene la codicia, viene la rapacidad, viene la envidia, viene la violencia.
Muy al contrario de lo que algunos dicen, que la religión es fuente de violencia, piensa esta canciller alemana que donde está Dios, el ser humano recupera su verdad más preciosa.
Pues algo así es lo que nos está diciendo el profeta Ageo, lo que estaba diciendo a la gente de su tiempo y lo que nos está diciendo a nosotros. Es que cuando llegaron estos judíos del destierro, cada uno se dedicó únicamente a hacer lo suyo: a construir su casa, a restaurar su huerta, a tratar de mejorar sus ingresos; se dedicó cada uno a su economía, a sus asuntos.
¿Entonces quién se va a ocupara de la Casa de Dios? ¿Entonces quién se va a ocupara de los intereses de Dios? ¿Cómo es eso que nosotros como pueblo le estamos dando la espalda Dios? ¿Qué futuro nos aguarda? Si ya vemos que en el presente sembramos mucho y cosechamos poco, si ya vemos que en el presente tantos esfuerzos caen en el vacío, ¿qué nos va a esperar en el futuro?
Esas palabras de Ageo tienen que recordarnos el lugar que debe tener Dios en nuestra vida. Lo resumió perfectamente Jesús: "Busca primero el Reino de Dios y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura" San Mateo 6,33.