I252003a
Fecha: 20110920
Título: Tu conversion es tu Pascua
Original en audio: [4 min. 33 seg.]
Hay varias cosas bellas que destacar del texto que nos trae la primera lectura de hoy, del capítulo sexto del libro de Esdras.
Por ejemplo, sabemos que varios profetas, entre ellos Ezequiel y Jeremías, reprocharon al pueblo por la multitud de sus pecados; no sólo esto, mostraron las consecuencias que esos pecados iban a traer, concretamente, la destrucción del Templo y el destierro del pueblo.
Pero así como Dios utiliza sus profetas para regañar y castigar, también envía otros profetas para consolar, para educar en la esperanza. Al mismo Jeremías le dijo Dios: "Te he puesto para derribar pero también para construir; te he puesto para arrancar pero también para plantar" Jeremías 1,10.
Qué bueno recordar que cuando Dios nos corrige, cuando Dios nos regaña no nos está destruyendo, sino que está preparando un futuro nuevo para nosotros. Así nos recuerda la lectura de hoy, que profetas como Ageo y como Zacarías habían anunciado que después del destierro Dios recogería a su pueblo. Y también encontramos, por ejemplo, en el profeta Isaías, especialmente en los capítulos del cuarenta al cincuenta y cinco, lo que se suele llamar "el Libro de la Consolación".
En esa parte del profeta Isaías, se canta anticipadamente la victoria de Dios, se canta con júbilo el retorno de los desterrados, en términos llenos de poesía, cargados de júbilo.
Así que el primer punto hoy es que la voz de Dios tiene a veces que derribarnos, porque nuestra soberbia tiene que caer por tierra; pero esa mima voz de Dios puede levantarnos, porque su esperanza, la que Él nos da, y el amor que nos otorga no tienen límite.
Otro aspecto muy bello de este capítulo sexto de Esdras, es ver cómo Dios se vale de circunstancias que uno diría están lejanas a Él. Los tres reyes que favorecieron la reconstrucción del Templo y que favorecieron el retorno de los desterrados, a fines del siglo sexto antes de Cristo, esos tres reyes fueron reyes paganos, reyes persas. Ciro, Darío Artajerjes son reyes paganos, pero dios se valió de ellos.
Es decir, el Dios que aparece en esta época, la épocas del retorno del destierro, es el Dios que rige sobre todos los pueblos, es el Señor de la Historia, es el que realmente es dueño de todo, y por consiguiente, tiene en su mano todos los corazones. Pero creo que el aspecto más hermoso de la lectura de hoy es que los judíos, cuando vuelven y cuando pueden reconstruir su Templo después de tanto esfuerzo, lo primero que hacen es celebrar la Pascua.
Es decir, para ellos, volver del destierro, volver de Babilonia, es una nueva Pascua, es un nuevo éxodo. Sabemos que en el Antiguo Testamento, nada tiene un carácter tan importante como la Ley de Moisés y la Pascua que mandó celebrar Moisés. Pero a partir de este retorno del destierro, la Pascua significará mucho más para los judíos, porque ya no es simplemente un recuerdo que se aleja en el pasado, sino una realidad que se ve que Dios puede actualizar en la Historia.
Y también cada uno de nosotros puede tener y debe tener su Pascua, es lo que Cristo anunciará en el evangelio: "Convertíos" San Mateo 4,17, la conversión, tu conversión es tu Pascua.