I246001a
Fecha: 20030920
Título: La tradicion: un regalo y una responsabilidad
Original en audio: [8 min. 03 seg.]
Detengámonos, hermanos, por un momento en esa Primera Lectura, tomada de la Carta de San Pablo a Timoteo.
Como hemos dicho en otras ocasiones, estas Cartas a Timoteo y a Tito, es decir, las llamadas Cartas Pastorales, porque hablan sobre todo de esto, de la guía, del pastoreo de la comunidad, estas Cartas Pastorales tiene un valor inmenso para nosotros, porque en ellas estaba sucediendo algo muy importante: la primera generación.
La generación de los Apóstoles ya estaba desapareciendo y es el momento, podríamos decir, de entregar la antorcha, es el momento de darle ocasión, de darle oportunidad a otros para que reciban una luz y para que también la difundan.
Y por eso en estas Cartas Pastorales pues aparecen unos temas que no habían aparecido antes; el cuidado, por ejemplo, de la doctrina, va a ser una insistencia continua en estas Cartas, como lo hemos venido viendo.
En ese contexto entendemos la advertencia que le hace Pablo a Timoteo, se trata de una especie de conjuración, es como invitar al otro a que, tomando lo más sagrado, lo más solemne, lo más serio de su corazón, permanezca firme: "En presencia de Dios, te insisto, en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche" 1 Timoteo 6,14.
Es muy interesante que se utilice esta expresión. San Pablo, que ya estaba también en el ocaso de su propia vida, mira el conjunto de la vida cristiana no como una multiplicación de mandamientos, sino más bien como un gran mandamiento en el que le ve como condensado todo.
Tal vez ese mandamiento si lo fuéramos a escribir, sería algo como creer y amar con todo el corazón, creer en Cristo y amar a Dios y en Dios amar a todos, algo así sería. Pero no lo describe, no lo desglosa, lo deja así, el mandamiento.
Y esa insistencia de Pablo a Timoteo nos está indicando lo sagrado de ese Pueblo que el Apóstol le deja a su sucesor.
Es tan hermosos pensar en ese acto que en latín se llama la Traditio, la entrega del testimonio, eso es lo que está haciendo San pablo ahí.
Le está diciendo: "Mira, hay algo santo, santísimo, hay algo sagrado que es lo que hemos recibido de Dios, lo que Él nos ha mandado que hagamos.
Eso que Él nos ha mandado, es decir, su mandamiento, consérvalo tú; lo está exhortando, con las palabras más serias, más elocuentes, más vehementes porque entiende que es como un acto sagrado la transmisión de esta verdad. Este es el sentido de la palabra Tradición.
Fíjate que si nosotros leemos por ejemplo, la Constitución Apostólica Dei Verbum, del Concilio Vaticano II, cuando se habla de esas fuentes de la verdad en la vida cristiana, pues se habla de la Escritura, la Tradición y el Magisterio.
Y bueno, los hermanos protestantes entienden Tradición como si fueran un conjunto de libritos que tenemos por ahí, para cuando no aparezca una cosa en la Biblia, pues por ahí aparece en uno de esos libros.
Es decir, como si fuera una enciclopedia suplementaria, como si fuera un complemento que más o menos a capricho le sirve al Papa de turno o le sirve al teólogo de turno para justificar sus cosas. ¡Qué idea tan empobrecida de la Tradición!
La Tradición es el acto continuo de entrega, es el acto sagrado y continuo de entrega, que es lo que estamos viendo en la lectura de hoy.
Es el continuo acto de entrega por el que el mensaje del Evangelio permanece vivo, permanece fiel a sí mismo, permanece actuante, permanece fecundo en medio de la comunidad; esa es la Tradición.
Pero bueno, yo no debo ser tan duro con los protestantes porque resulta que hay católicos que entienden lo mismo. Hay católicos que piensan que la Tradición es quedarnos con la Misa que se celebró desde hace unos cuantos siglos, quedarnos con las enseñanzas de los teólogos seguros y cerrar la llave del pensamiento porque ya no se va a decir nada más.
Esa idea tan material de la Tradición, como si la tradición fuera un conjunto de cosas que ya quedaron escritas para siempre, mata, mata la vida dentro del pueblo católico y causa multitud de confusiones con los cristianos no católicos.
Si hay algo vivo en la Sagrada Escritura es la Parádosis, la Traditio, esto que estamos viendo aquí.
Ese acto continuo por el que cada pastor, cada predicador entiende que no es el dueño ni primero ni último de esa cadena maravillosa de difusión de la verdad, y una vez que comprende que no es el dueño de la verdad, ¿qué comprende también? Pues que tiene que entregarla.
La Iglesia entera es Traditio, la Iglesia entera es misión, la Iglesia entera es comunicación de amor, de vida, de testimonio, de todo eso que San Pablo aquí llama “lo mandado” o que fue traducido aquí como “el mandamiento”
Todo lo que Dios nos mandó, mire cómo es de flexible la lengua castellana, que cuando uno dice, todo lo que Dios nos mandó, sirve para decir, todo lo que Dios nos ordenó que hiciéramos, pero también para decir, todo lo que Dios nos regalo. Lo que Él nos mandó, como se manda un regalo, como se manda un libro, como se manda un obsequio.
Todo lo que Dios nos mandó, eso es lo que le está diciendo Pablo a Timoteo: "Mira, todo lo que Dios nos mandó, que es a la vez regalo, pero también responsabilidad y obediencia nuestra, todo eso que Dios nos mandó tiene que permanecer vivo, y como que lo hiciera jurar: Y tú vas a jurar delante del Dios vivo que tú tienes que permanecer fiel a eso". Esa es la Tradición.
La Iglesia misma, la Iglesia entera es Tradición, la Iglesia entera a través de los siglos va manteniendo, va alimentando, va levantando y va descubriendo, auxiliada por el Espíritu Santo, todo lo que estaba contenido en esas palabras que recibimos del Señor Jesús y de sus Apóstoles.
Que Dios Nuestro Señor nos ayude a comprender eso, la tradición no es una cosa, es un acto y es el acto más vital de la Iglesia, porque es el acto por el cual la Iglesia permanece en la vedad que le ha sido entregada como regalo y como responsabilidad.