I224001a
fecha: 20030909
Título: ¿Que es el poder de la gloria de Dios?
Original en audio: [6 min. 07 seg.]
Yo he venido aprendiendo, hermanos, que cuando al escuchar la Palabra de Dios detectamos expresiones que nos suenan extrañas, realmente ahí hay un secreto, yo lo llamo secreto del Espíritu Santo.
La Biblia está llena de secretos, son como susurros del Espíritu que tienen por destino nuestros oídos, pero que requieren que el corazón esté atento, esté despierto, amoroso, orante y vigilante para descubrirlos.
Por ejemplo, mira esta frase que hemos escuchado, San Pablo nos habla del "poder de la gloria" Carta a los Colosenses 1,11. A ver, si detuviéramos en la calle a algún católico y le dijéramos: "bueno, ¿qué es el poder de la gloria de Dios? San Pablo le da importancia a esa expresión porque dice: "El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad" Carta a los Colosenses 1,11.
Y uno dice: "¿Pero qué es el poder de la gloria de Dios? ¿Qué puede ser eso?" Se trata de algo que nos da fuerzas, y además una fuerza que uno necesita, porque es la que le sirve para soportar todo con paciencia y con magnanimidad.
Yo creo que se entiende esta expresión un poco si recordamos el origen que tiene la palabra gloria, lo que hemos hablado en otras ocasiones, el origen de la palabra gloria en la lengua hebrea; gloria en hebreo se dice -------, y proviene de una raíz que indica algo que tiene peso, algo que se impone, algo que, como por sí mismo, impacta.
Por ejemplo: la presencia; la presencia en algunas personas verdaderamente nos impacta; incluso antes de que la persona diga alguna cosa, ya su sola presencia, ya su manera de ser como que indica que ahí hay alguien, que ahí hay algo que verdaderamente es importante para nosotros.
Por ejemplo, hay anécdotas muy bonitas de esto con los Papas. Mi papá recuerda con mucho cariño, cómo un amigo de él que estuvo en la Fuerzas Armadas, tuvo ocasión de saludar de mano al Papa Pío XII; es decir, que esto es ya de hace unos años.
Y entonces este hombre, acostumbrado a tratar tanta gente y a manejar poder y a manejar dinero, este hombre, pues, tenía que saludar al Papa, y tenía preparado un pequeño discurso para hablarle alguna cosa de país, suplicarle la bendición, en fin.
Cuando se presenta el Papa, cuando ya llega el momento y el Papa Pío XII está delante de este hombre, pues se le borró el discurso de la cabeza, él no supo qué decir, y más bien prorrumpió en una especie de llanto; estaba inmensamente conmovido por lo que podía ver en los ojos del vicario de Jesucristo.
El Papa no hizo nada especial, pero su presencia diríamos que se impuso sobre el corazón de este hombre. Eso es lo que quiere decir la gloria, es algo que tiene peso, y cuando Dios obra en nuestra vida y deja su firma, deja su huella en nuestra vida, esa huella que impacta, esa huella que transforma nuestra vida y que tiene como la señal de la presencia divina, esa es la gloria de Dios en nosotros.
Osea que la expresión: "El poder de la gloria de Dios", pues no es una expresión retórica, no es unir, no es hilar palabras por hilarlas.
Lo que está diciendo San Pablo es esto: que lo que Dios ha obrado en nosotros irradia la presencia divina, y si nosotros vivimos en esa irradiación, si nosotros vivimos fascinados por lo que hemos visto del Señor, si nosotros vivimos impactados, si nosotros nos dejamos impactar, interpelar, conmover por las obras que hemos visto de Dios en nuestra vida, entonces conoceremos el poder de la gloria, ese es el poder de la gloria.
Bueno, ¿y por qué ese poder de la gloria nos hace fuertes? Porque el que vive fascinado, esa es otra palabra que sirve aquí, el que vive fascinado, el que vive subyugado, el que vive impresionado, sorprendido, admirado de lo que Dios hace, pues tiene muy poca ocasión de dejarse subyugar o de dejarse atormentar, o de dejarse convencer por las estrategias del mundo, del demonio o de la carne.
El que vive subyugado, el que vive fascinado por Dios, tiene muy poca ocasión de caer en el pecado, y por eso le surge el don de la paciencia, y por eso tiene espíritu grande, que es lo que quiere decir la magnanimidad; tiene magnanimidad, tiene ánimo magno, tiene alma grande, ¿por qué? Porque tiene una perspectiva más grande que la mayor parte de las personas, porque puede ver lejos, porque puede descubrir lejos los planes de Dios.
Mire qué maravilla la que tiene este versículo: "El poder de la gloria de Dios nos da fuerza para resistir en todo con paciencia y con magnanimidad" Carta a los Colosenses 1,11.