I223003a

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Fecha: 20110831

Título: Lucas nos presenta a Cristo como vencedor de las dos cosas: Cristo vence sobre las dolencias de cuerpo y Cristo vence al poder de las tinieblas

Original en audio: [4 min. 11 seg.]


Seguimos con el capítulo cuarto de San Lucas. En esta semana número veintidós del Tiempo Ordinario hemos empezado a hacer un recorrido por el evangelio de Lucas, y aquellos de ustedes que asisten diariamente a la Santa Misa, o que todos los días hacen su oración con las lecturas de la misa del día, tienen una oportunidad muy grande y es seguir, con una secuencia perfectamente preparada por nuestra Iglesia, seguir el recorrido del evangelio de Lucas. Nos va a acompañar desde esta semana veintidós hasta terminar el año litúrgico en la semana número treinta y cuatro.

¿Y qué es lo que aparece en este momento? Pues recordemos que Jesús, al comienzo del capítulo cuarto de Lucas, habla de la unción del Espíritu Santo, unción que Él ha recibido para "evangelizar a los pobres y para anunciar la Buena Nueva" San Lucas 4,18-18. Eso, que había sido dicho con palabras, luego tiene que verse en las obras, y así en el evangelio del día de ayer encontrábamos a Cristo en directa confrontación con le poder de las tinieblas.

Un endemoniado, hasta cierto punto intenta sabotear la predicación, la enseñanza de Cristo, pero sale perdiendo, porque esa enseñanza no es simplemente una teoría, es Palabra poderosa de Dios que crea una realidad nueva en nuestras vidas, en nuestros corazones, entonces ahí se ve la unción del Espíritu Santo venciendo al poder de las tinieblas.

Lo que hoy tenemos en el evangelio es otra victoria, esta vez no solamente victoria contra el demonio, sino victoria sobre las enfermedades y dolencias. Es verdad que de varios de los enfermos salían también demonios, observación que hace el Evangelista Lucas y que tiene que llamarnos la atención.

Porque, según lo que nos cuenta la Biblia, este Lucas era un médico, él era un médico pues de familia pagana, pero era una persona familiarizada con las dolencias del cuerpo, y por consiguiente, aunque fuera muy distinta y muy primitiva su manera de conocer al ser humano y la salud del ser humano, este es un hombre que distingue, este es un hombre que entiende la diferencia entre una dolencia, entre una enfermedad como tal, y el poder de la maldad adueñándose de una vida.

Esto lo aclaro porque por ahí andan algunos diciendo que esos endemoniados que aparecen en la Biblia en realidad eran enfermos mentales; no señor, la Biblia distingue claramente lo que es enfermedad y lo que es posesión diabólica, lo que es una dolencia y lo que es una infestación o una agresión de parte del demonio.

Pero, y aquí viene la segunda aclaración, en algunas ocasiones las dos cosas se juntan, porque la persona que se encuentra debilitada en su cuerpo, o en su cerebro, o en su mente, quizás puede tener un poco más abierta la puerta, un poco más descuidada la aduana de su conciencia y puede dar paso para que se ofenda el Nombre de Dios o para que el demonio haga de las suyas.

Pero Lucas es muy claro, Lucas nos presenta a Cristo como vencedor de las dos cosas: Cristo vence sobre las dolencias de cuerpo y Cristo vence al poder de las tinieblas, y lo que tenemos que pedirle es que su victoria sea también completa en nosotros, para que brille esa imagen de Dios que nosotros somos y para que así aparezca la gloria de su Nombre.