I222003a
Fecha: 20110830
Título: Ahi donde brilla con mas fuerza el poder de Dios, ahi es en donde se irrita con mayor vigor el demonio
Original en audio: [4 min. 35 seg.]
Hasta la semana pasada, que fue la semana número veintiuno del Tiempo Ordinario, veníamos escuchando el evangelio según San Mateo, me refiero a las Misas de los días entre semana, porque los días entre semana tiene su propia secuencia de lecturas, y los evangelios van distribuidos de modo que primero se escucha casi todo Marcos, después casi todo Mateo, y eso llega hasta la semana número veintiuno, y luego en está semana número veintidós empieza San Lucas.
Y ya San Lucas nos va a acompañar desde esta semana número veintidós, hasta llegar a la semana número treinta y cuatro, porque son treinta y cuatro las semanas del llamado Tiempo Ordinario.
Es bueno recordar estas cosas para conocer, para apreciar la liturgia de nuestra Iglesia. Entonces ¿dónde empezamos a leer a San Lucas? Estamos en el capítulo cuarto, está aquel texto precioso que correspondía al día de ayer, donde Jesús describe su misión: "El Espíritu del Señor está sobre mí" San Lucas 4,18.
Jesús está en la sinagoga, pero en la sinagoga hay también un hombre endemoniado, cosa que es interesante porque uno no se imaginaría que en un lugar de estudio y de oración, estudio con la Palabra de Dios y celebración de la misma Palabra, vaya a aparecer un endemoniado.
Pero, mis hermanos, no nos engañemos, ahí donde brilla con más fuerza el poder de Dios, ahí es en donde se irrita con mayor vigor el demonio, y eso se nota en muchas ocasiones y en muy diversos lugares. Por ejemplo, gente que parece muy sosegada y tranquila en su ateísmo, les llega el Papa allá a su país y entonces se descomponen y rompen en insultos y empiezan a gritar barbaridades,porque allí donde aparece con más fuerza la luz, allí se ve con más claridad el mugre, y así Satanás estará siempre cerca donde brilla con fuerza la obra de Dios.
Además, el hecho de que este endemoniado estuviera cerca a ese lugar de estudio y de oración, tiene que servirnos de advertencia dentro de la Iglesia, pensemos entonces que en los monasterios, en los conventos, en los seminarios, en las curia provinciales y curias diocesanas, es decir, allí donde de un modo especial tiene que confluir la obra de Dios y tiene que hacerse un discernimiento y tienen que tomarse decisiones para evangelizar, pues allí seguramente va a ser un punto neurálgico, y esos puntos neurálgicos, esos puntos que van a ser más atacados tiene que ser entonces más reforzados, ¿con qué clase de fuerza o de refuerzo? Con la fuerza de la oración, con la fuerza de la virtud probada, con la fuerza de la humildad.
Pero finalmente, el único que va a a dar la victoria es Jesucristo, y eso es lo que aparece en este evangelio. El demonio intenta crear confusión, porque siendo un endemoniado, empieza a proclamar que Jesús es Hijo de Dios, Fíjate que es una estrategia, digamos, por lo menos inteligente, porque si un loco dice algo, pues lo tomas como una locura; y si el loco está diciendo algo que es cierto, entonces lo que era cierto ya se vuelve como si fuera una mentira.
Por otra parte, ¿de qué sirve que el demonio haga esa proclamación si luego no se somete en obediencia a Cristo? Por eso Jesús suspende ese espectáculo, suspende ese ruido y expulsa a ese demonio.
Pidamos al Señor que en lo más puro, en lo más limpio de nuestra vida esté siempre jesús dando victoria, de modo que no haya espacio ni para el mugre, ni para las tinieblas.