I221003a

De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo cuarto de San Lucas, esta es aquella parte del año en la que empezamos a leer para las Misas de entre semana este evangelista, Lucas. Al principio del año tuvimos a Marcos, luego Mateo y ahora empezamos a leer a Lucas.

El texto de hoy se trata de la visita que Jesús, el gran profeta de Nazaret hace a su población, el lugar donde se había criado, pero no es una visita que termina bien; aquí hay enseñanzas para nosotros porque así como tenemos que aprender qué ha sucedido en la vida de las personas que aceptan a Jesucristo, también tenemos que aprender por qué algunas personas rechazan a Jesús. Finalmente el Evangelio de hoy termina con un rechazo, la gente de Nazaret rechaza a Jesucristo, llegan incluso al extremo de querer deshacerse de Él, lo iban a arrojar por un barranco. ¿Por qué nos interesa?, porque perder a Cristo, es perder demasiado, ¿qué tal que nos esté sucediendo a nosotros?, que tal que los motivos que llevaron a aquellos nazarenos a rechazar a Cristo, de algún modo estén entrando en nuestra vida, de modo que también, quizás sin darnos cuenta, empezamos a rechazar al Hijo de Dios.

Alcanzo a distinguir por lo menos dos motivos que llevaron a estos nazarenos a rechazar a Cristo, en primer lugar nos damos cuenta que les produce extrañeza que una persona, para ellos tan conocida, ahora tiene gran sabiduría y tiene gran poder en sus milagros, eso les colma, primero de admiración pero muy pronto de extrañeza, y de esto muy pronto se pasa al rechazo. Dicho de otra manera, la primera razón es porque ellos creían que ya conocían a Jesús, creían que sabían quién era Jesús, creían que tenían completamente entendido quién es Cristo y como ya sabían quién era Cristo, no podían permitir que Él se saliera de ese molde donde ya lo tenían. Es decir que cuando uno cree que ya conoce a Cristo, probablemente está a punto de perderlo.

Estas expresiones no son lejanas, he encontrado a católicos que dicen: “si yo ya asistí a todas las Misas que tenía que asistir en mi vida”, “si he asistido a esos grupos parroquiales, esos grupitos de oración, ya asistí a tal movimiento durante muchos años”; como quien dice, ya Cristo le dio a mi vida todo lo que podía darle, eso es caer en el mismo error de los nazarenos, eso es caer en el error: “yo ya sé hasta dónde llega Cristo, y como ya sé el límite de Cristo entonces ya no me interesa Él”; es un gravísimo error y podemos estarlo cometiendo.

El otro error es que Jesús dice: “que ha sido enviado para dar la buena noticia a los pobres, para liberar a los cautivos”, bellisimo, todo esto está en el texto de Isaías; pero este texto inmediatamente después del último versículo que leyó Cristo dice: “para el año el año de venganza del Señor” y este versículo no lo leyó Jesús; es decir la bondad de Cristo, esa maravillosa capacidad de sanación, esa luz esplendorosa de su sabiduría, ya se anuncian como un bien que habrá de llegar a todos los pueblos y eso causa envidia en el pueblo elegido; ellos nos se sienten bien que Cristo haya omitido las palabras donde el profeta Isaías parecía anunciar garrote y castigo para los otros; es decir que ellos preferían un Dios justiciero que los presentara a ellos como inocentes perseguidos y a los demás como los perversos perseguidores. Pero resulta que el Dios que se anuncia en la Palabra y en la persona de Jesucristo, nos muestra que todos somos necesitados y por eso para todos es la gracia y la misericordia del Señor. Que venga a nosotros entonces espíritu de conversión.