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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo 24 de San Mateo, una advertencia de Cristo precede el texto que hemos escuchado, nos invita a estar vigilantes, el llamado a vigilar es propio de aquel que sabe que hay tesoros grandes que están en riesgo de perderse.

En esta ocasión quiero destacar un pequeño detalle del texto que tal vez puede pasar inadvertido a algunos. Nos dice Cristo al principio del pasaje que hemos escuchado: “si el dueño de casa supiera a qué horas viene el ladrón”, luego comenta: “dónde está el criado fiel que fiel que reparte la ración a sus horas”; y es evidente que cuando habla del dueño de casa que tiene que estar atento para que no lo roben, nos está hablando a nosotros, ya que en ese caso los dueños de casa somos nosotros, y podemos decir que la casa es nuestro ser, particularmente lo bienes que Dios ha construido en nuestra vida; así por ejemplo, nuestra fe hay que cuidarla, la gracia, la amistad con Dios hay que cuidarla, tantos bienes que Dios nos ha dado hay que cuidarlos.

Es muy importante que se enseñe a los niños y niñas a cuidar el tesoro de su pureza; que importante es que en los países y distintos lugares se guarde el tesoro de la paz y la justicia, allí donde se va logrando un camino hacia la paz, ese es un tesoro que hay que cuidar y de algún modo somos dueños de ese tesoro.

Cristo después nos llama los “criados” que tenemos que ocuparnos de otros, tenemos que dar la porción, dar el alimento, tomar cuidado de la servidumbre. Somos dueños y somos criados, o tal vez dueños es lo que creemos que somos y criados, es decir simples administradores eso es lo que en verdad somos. A veces nos creemos demasiado dueños de nuestras cosas, pero llega la muerte y se ríe de todo eso, porque todo hay que dejarlo; es decir que nos creíamos dueños y en realidad sólo estábamos administrando; esa es una interpretación posible.

Otra interpretación es: “mira toma las cosas, asume tus responsabilidades, como las asume el que es dueño, pero al levantar tu corazón hacia Dios asume la gratitud como el que simplemente es un criado”. Según dice Cristo en otro pasaje: “después de cumplir con todo lo que Él nos ha mandado, tenemos que repetir, somos criados que hicimos lo que teníamos que hacer”. En todo caso es bien interesante ese contraste entre lo que significa el criado y lo que significa el dueño; y es importante ver que el criado, el administrador no tiene que preocuparse únicamente de sí mismo, sino que para ser un buen criado tiene que aprender a preocuparse de otros que también han de administrar otras cosas y aquí aparece esa dimensión hermosa del amor al prójimo; el verdadero servidor de Dios, se convierte en servidor del prójimo. El criado, el siervo, es decir el servidor de Dios hará bien su tarea solamente si aprende a servir bien a sus hermanos.

Acojamos esta enseñanza, no nos creamos demasiado dueños, pero sobre todo aprendamos que servir a Dios implica servir a nuestros hermanos con el corazón generoso y providente que el Señor ha mostrado en nuestra propia historia.