I206002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110820

Título: Jesus nos exhorta a diferenciar muy bien entre predicacion y predicador

Original en audio: [4 min. 44 seg.]


Muchas veces los escribas y los fariseos pusieron a prueba a Jesús; pero Jesús no solamente no les tenía miedo sino que denunciaba abiertamente la incoherencia de muchos de éstos que se tenían por gran cosa.

Hay que decir que la gran mayoría de los judíos de aquel tiempo esperaban y anhelaban el Reino de Dios, es decir, querían un cambio radical en sus vidas y sobre todo en la situación humillante en que se encontraban.

Humillados especialmente por el poder del Imperio Romano, por la agresividad ese imperio pagano que tantas veces sacaba lo mejor de sus cosechas y de su dinero, dejándolos además con toda suerte de blasfemias, profanaciones y humillaciones en la cara.

Entonces buscando el Reino de Dios, había distintas teorías o distintos caminos: había unos que pensaban que había que botarse al monte y ser guerrilleros, esos eran los zelotas; había otros que pensaban que el Reino de Dios llegaría a través del conocimiento de la Palabra de Dios; había otros que pensaban que lo que hacía falta era una obediencia estricta a los mandatos del Señor, eso eran lo que creían, por ejemplo los fariseos; había otros que no se hacían tanto problema y que simplemente, y de un modo bastante práctico, decían: "Pues hay que acomodarse a la situación tal como se presenta, hay que empezar a hacerse amigo de los romanos", estos eran los saduceos.

O sea que había distintos grupos en el tiempo de Cristo, y aunque todos de alguna manera u otra en general buscaban eso que se llama "El Reino de Dios", sus maneras de buscarlo eran muy distintas.

En particular, los escribas eran los que decía que había que estudiar muchísimo y había que conocer muchísimo, era un asunto sobre todo de conocimiento y de interpretación correcta de la Ley; mientras que los fariseos creían que había que aplicar esa Ley de una manera muy estricta, y por eso se erigían en jueces de los demás. Esto es lo que denuncia Cristo en el evangelio de hoy, en el capítulo veintitrés de San Mateo.

Pero la denuncia de Cristo tiene por lo menos dos cosas que yo quisiera destacar hoy. Primera: el hecho de que un maestro se desautorice con la pobre calidad de su vida no quiere decir que esté diciendo necesariamente mentiras, y por eso Jesús dice: "Háganle caso a lo que ellos dicen, no hagan caso a lo que ellos hacen" San Mateo 23,3.

Es un mandato bastante difícil el que nos pone Cristo en esta ocasión. Porque normalmente cuando uno ve que una persona es incoherente, aquello de que "el cura predica pero no aplica", la tentación de uno es arrojar fuera y despreciar por igual al predicador y a la predicación. Pero Jesús nos dice que no estamos autorizados a eso; al contrario, tenemos que distinguir muy bien predicador y predicación, y aunque el predicador muchas veces sea indigno de lo que predica, eso no quita que pueda haber verdad en sus palabras.

Es una enseñanza importante, porque a veces se le aplica así a la Iglesia Católica, y en la Iglesia ciertamente ha habido mucha gente indigna y somos muchos los pecadores, pero Cristo no autoriza a decir simplemente: "Puesto que son tantos los pecadores, entonces ya quedo libre de obligación".

Y el otro tema es aquello de: "No llaméis a nadie Padre vuestro en esta tierra", San Mateo 23,9, porque los protestantes dicen que nosotros católicos estamos desobedeciendo a Cristo con eso. Pero no se dan cuenta que Cristo dice también: "No llaméis a nadie maestro" San Mateo 23,8, y entonces ¿qué? Cristo está diciendo que quitemos esa palabra, que arranquemos esa página del diccionario? ¿Está diciendo cristo que entonces un hijo no le puede llamar al papá padre? Porque Cristo dice así en general.

Hombre, esa expresión de Cristo lo que quiere decir es que reconozcamos ante todo en dónde está el señorío y de dónde proviene la luz. Y que no idolatremos ninguna teoría ni ningún líder porque sólo hay Uno a través del cual recibimos salvación y en su Nombre tenemos esperanza, y se llama Jesús.