I202007a

De Wiki de FrayNelson
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La primera lectura de hoy está tomada del libro de los Jueces, uno de los libros poco conocidos, especialmente en el ámbito católico, como estamos en campaña de conocer un poco más la Palabra de Dios, porque la iglesia misma nos invita a comulgar primero en la mesa de la palabra, antes de comulgar en la mesa de la Eucaristía. Por eso es bueno detener nuestra atención en este caso, en esa primera lectura de (Jue 6), el personaje protagonista siempre es Dios, pero digamos que el protagonista visible humano en éste caso, es un hombre llamado Gedeón.

Gedeón es hombre humilde, realista que está pasando por lo mismo que el resto del pueblo, por una situación de opresión y de dificultad, un pueblo extranjero, los llamados madianitas. La gente de la tierra de Madián, tiene oprimido al pueblo de Dios, el cual está experimentando el peso del capricho y de la codicia de los madianitas, no logran quitarse de encima a ese pueblo que los oprime y en esas circunstancias Gedeón se siente realmente disgustado, frustrado, impotente.

Dios le dice: “Te voy a tomar como instrumento, para que liberes al pueblo” (cf. Jue 6,14); algo así como un Moisés y Gedeón tiene razones para desconfiar, él siente que no puede creer en eso, y llama la atención en este pasaje ver la ternura y la misericordia de Dios, porque Dios tiene paciencia con aquel que no cree pero es honesto, ésta es una lección muy bella, Dios no es impaciente con los incrédulos, si una persona es incrédula pero honesta y busca con sinceridad y con limpieza de conciencia la verdad, Dios no la rechaza porque está buscando, Gedeón dice: “yo como voy a saber que Dios nos está ayudando y a creer todas las cosas hermosas que me dicen en la religión si yo no las veo” (cf. Jue 6,13) Dios tiene paciencia con Gedeón.

Recordemos lo que sucedió con el apóstol Tomás quien dijo: “Si no meto mi dedo en el agujero de los clavos, no creo” (Jn 20,25); y Cristo tuvo paciencia con Tomás, así como Dios tiene paciencia con Gedeón, porque Tomás no era que quisiera ser incrédulo, no es que estuviera obstinado a la incredulidad. Gedeón en la frustración porque su vida había sido dura, humillada y golpeada.

Esta es una gran lección para nosotros, porque todos podemos pasar por momentos en los que realmente nos cuesta trabajo creer, tiempos en los que realmente nos resulta difícil admitir que de verdad Dios está con nosotros, pero si buscamos con honestidad y le pedimos con humildad al Señor: “dame señales de ti, tal vez estoy ciego, miope, desorientado”; le pedimos al Señor que nos de señales que nos muestre el camino, esa súplica jamás la rechaza Dios.