I201005a

De Wiki de FrayNelson
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Si somos sinceros, vamos a tener que admitir que a nosotros los católicos, nos hace falta enamorarnos mucho más de la Palabra de Dios. Es verdad que en varias ocasiones, nuestros pastores, nuestros obispos, el Papa, nos han hablado de la necesidad de acercarnos a la Sagrada Escritura, pero creo que vamos un poco lento en ese proceso, y creo que cada vez que sale una lectura del Antiguo Testamento, tenemos también una ocasión para asomarnos a un rincón desconocido de nuestra casa. Creo que un buen cristiano, un buen católico, tiene que conocer su casa, y nosotros habitamos en la Palabra de Dios.

Los patriarcas, los profetas, los reyes, los apóstoles, los evangelistas, no son seres extraños ni lejanos; son nuestra familia, son nuestra casa, nosotros vivimos con ellos. Y en el encuentro con Dios, a través de la Escritura, a través de la predicación y de los sacramentos, tenemos ya una anticipación de lo que es, finalmente, de lo que será, finalmente, la gloria del cielo.

Hoy, por ejemplo, nos encontramos un pasaje del Libro de los Jueces. Para mí, este libro, significa en la vida de muchos católicos, algo así, como un cuarto desconocido. Vamos a decir que la Biblia, siguiendo la comparación, es como un caserón, una casa muy grande, y está llena de muchos cuartos, pero hay cuartos que muy poca gente visita; y por supuesto, los tesoros que están en esos lugares, como si no existieran para aquellos católicos. ¿Vamos a pasar la vida entera, así?, es decir, cuando llegue la hora de nuestra muerte, ¿tendremos que despedirnos de esta tierra, sin haber visitado siquiera, la casa que Dios nos dio para que fuera nuestra esperanza, para que fuera nuestro lugar de habitación, de enseñanza, nuestro hogar, hospital y escuela?.

¿Qué es el Libro de Los Jueces?, es uno de los libros que se encuentra hacia el principio de la Biblia. Recuerda el orden, primero está el Pentateuco; los cinco primeros libros que se atribuyen tradicionalmente a Moisés: Génesis, Éxodo. Levítico, Números y Deuteronomio. Esos libros nos cuentan los orígenes de la Alianza con Dios, y el liderazgo de Moisés, que saca al pueblo, de Egipto; nos cuentan el peregrinar por el desierto; y la llegada al borde mismo de la tierra que Dios ha prometido. Esa es La Torá, ese es el Pentateuco (cinco primeros libros).

Después tenemos el Libro de Josué, que de una manera, que podríamos llamar alegórica, de una manera muy bella y muy fuerte, nos cuenta cómo Dios cumple esa promesa de la tierra que había anunciado a los patriarcas, repartiendo esa tierra a los hijos de Israel (es el tema principal del Libro de Josué).

El siguiente libro es el Libro de Los Jueces, que nos cuenta la misma historia de Josué, pero de una manera menos épica; podemos decir que el tono del Libro de Los Jueces, es menor, y sobre todo es más realista. Básicamente, lo que nos cuenta este libro es que el proceso de acoger, recibir y agradecer las promesas de Dios, fue largo y doloroso; fue todo un aprendizaje, en donde hubo muchas infidelidades de parte del pueblo.

Podemos decir, que el pueblo numerosas veces se apartó del querer de Dios; Él tenía un pueblo desajustado; y podemos entonces decir, que lo que cuenta el Libro de Los Jueces, es cómo Dios quiere “ajustar” la historia humana, para que se aproxime al maravilloso, al bendito, al providente plan de Dios (ese es el sentido de la palabra “juez” aquí). Ese es el lugar del Libro de Los Jueces; es una historia sumamente real, en el sentido de que ahí aparece lo que es el corazón humano.

Bueno, que esa historia nos enseñe, y que nosotros nos dejemos enseñar, porque estamos hechos del mismo barro; lo que ellos vivieron, es muy parecido a lo que nosotros vivimos; no somos seres de otro planeta, no somos otra estirpe; también nuestro corazón suele tener rebeldías, también nosotros nos desajustamos, y probablemente necesitamos quien ajuste nuestra historia al querer de Dios (eso es lo que significa hacer justicia en el Libro de Los Jueces). Vamos a seguir encontrando textos de este hermoso libro en los siguientes días.