I183003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110803

Título:La salvacion no es un derecho que tengamos sino un regalo que Dios nos hace

Original en audio: [4 min. 34 seg.]


En mi experiencia como sacerdote y predicador he visto que uno de los pasajes que causa mayor desconcierto en muchas personas es el que tenemos en el evangelio de hoy, se trata de una sección del capítulo quince de San Mateo.

La historia es muy sencilla: se tata de un viaje que hace Jesucristo, un recorrido fuera de la tierra que Dios prometió a Abraham, de la Tierra Prometida. Recordemos que la tierra de Jesús, el país de Jesús tenía tres grandes secciones: hacia el sur teníamos Judea, con su capital Jerusalén; luego, en la mitad, la ciudad y la región de Samaría; y luego, hacia el norte, la región de Galilea, donde quedan por ejemplo las poblaciones de Nazaret o de Cafarnaúm.

Pero más la norte todavía ya era tierra de paganos, y los paganos de esa región eran los fenicios. Hay muchas comparaciones que pueden hacerse entre los fenicios y los hebreos, por decir una, los fenicios fueron siempre grandes navegantes, mientras que los hebreos tenían un temor y una distancia reverente frente a las aguas, no eran como su medio natural.

Entonces Jesús sale de su propia tierra, Jesús sale no solamente de Galilea sino que sale de la tierra de la Alianza, de la tierra prometida a Abraham, y no sabe uno bien por qué sale; pero ese que además la noticia de su fama ha llegado hasta esos lugares. Y entonces una mujer, una sirofenicia, es decir, una mujer de identidad siria y fenicia a la vez, viene y se acerca a Jesús y le hace una petición, una petición entrañable como solo la puede hacer una mamá: le pide por la curación, por la liberación de una hijita que ella tiene.

Y aquí es donde viene el desconcierto, porque entonces Jesús toma una actitud que se nos parece demasiado fuerte, demasiado dura. En primer lugar, la ignora prácticamente; y en segundo lugar, cuando ya es inevitable atenderla, entonces le dice: "No está bien tomar el alimento de los hijos para darlo a los perros o a los perritos" San Mateo 15,26.

Es verdad que esa palabra, "perro", no tenía tanta fuerza despectiva como quizás la puede tener en nuestra época,pero en todo caso pues no era una caricia, ni era tampoco una gran señal de esperanza para ella. O sea, era algo duro, duro para decirlo a una persona angustiada, duro para decirlo a una mamá.

La mujer insiste, haciendo un acto de humildad, y le dice: "Bueno, pero es que las migajas también caen de la mesa de los hijos, y así se alimentan los perritos", y Jesús hace un elogios de la fe de ella: "¡Qué grande es tu fe!" San Mateo 15,28, y de hecho, concede entonces la curación a la hija de esa señora.

¿Qué podemos aprender de aquí? Pues yo creo que podemos aprender que nosotros somos esos sirofenicios, es decir, ustedes y yo, pienso que la inmensa mayoría de quienes puedan ver este video o escuchar estas palabras, ustedes y yo venimos del paganismo, y eso significa que todo nosotros lo hemos recibido del pueblo de la primera alianza. Dice Jesús abiertamente en el evangelio de Juan: "La salvación viene de los judíos" San juan 4,22, y nosotros hemos recibido esa salvación del pueblo de la primera alianza.

Es decir, no nos creamos con demasiados derechos, la salvación es siempre un regalo y un regalo al que se accede con dos condiciones, como una puerta que tiene dos llaves: la llave de la fe, la llave de la absoluta confianza en Cristo, y la llave de la humildad, porque sólo la humildad nos permite reconocer la grandeza de Dios y acoger lo que Él nos da como un verdadero regalo.