I181002a
Fecha: 20110801
Título: Moises, un hombre grande pero al mismo tiempo fragil como nosotros, nos da ejemplo de perseverancia en la fe
Original en audio: [4 min. 24 seg.]
No sé ustedes pero yo tengo una especie de alegría, cuando encuentro que aquellos personajes de la Biblia, sobre todo los que más admiramos, fueron tan humanos como nosotros, y cuando digo humanos quiero decir gente que pasó por dificultades, tentaciones, incluso, y que esto no se interprete mal, las caídas de ellos terminan por darme esperanza.
Por ejemplo, cuando uno ve que el Apóstol San Pablo, antes de su conversión, fue blasfemo y furioso perseguidor, palabras que dice él, no las digo yo, las dice él; cuando uno ve que el príncipe entre los Apóstoles, llamado a confirmar en la fe a sus hermanos, fue uno que de físico miedo llegó a traicionar al Maestro; cuando uno se encuentra que una mujer, aparentemente con todas las de perder como María Magadalena, es la primera encargada por Cristo para llevar el gran mensaje de la redención; cuando uno se encuentra con estos casos, yo pienso que surge una esperanza muy hermosa en el corazón.
Porque si Dios pudo hacer esas obras con esas personas, también puede hacer cosas, incluso cosas grandes, maravillosas con gente tan normal como ustedes y como yo. Mira el caso de Moisés que aparece en la primera lectura de hoy, el libro de los Números, capítulo once, es un momento realmente de exasperación de este pobre hombre, y no estamos hablando de cualquiera.
Realmente, Moisés es un líder en todo sentido, un hombre profundamente espiritual, esos retiros espirituales de Moisés en el Monte Sinaí, días y días de ayuno de alimento y de bebida, únicamente dedicado a la oración, eso habla de una santidad muy grande, ese es Moisés: Moisés el que se planta delante del faraón para hablarle de parte de Dios.
Y faraón se creía a sí mismo un Dios, y faraón obligaba a la gente a que lo tratara así, y era uno de los hombres más poderosos, quizá el más poderoso que había conocido Moisés; y sin embargo, es tan grande la obra de Dios en Moisés, que Moisés se planta ante el faraón y le plantea las cosas, y este Moisés sin embargo llega a un límite, está cansado, está fastidiado porque la gente, porque el pueblo de Dios es testarudo, porque nosotros somos difíciles, porque pastorear seres humanos es difícil, porque el corazón humano está es repleto de engaños.
Y sin embargo, el mismo Moisés que encontramos quejándose, gimiendo, sigue adelante, sigue con la tarea, ora, y de la oración saca nueva fuerza, habla con Dios, y de la Palabra de Dios saca nueva luz y sigue conduciendo al pueblo. Es un hombre, es un hombre frágil como nosotros, se cansa como nosotros, pero también nos está indicando a todos en dónde están las fuentes vivas y en dónde puede uno renovar su esperanza, sus ganas de seguir adelante, de dónde puede uno arrebatar la victoria.
¡Qué grande es Moisés y qué gran ejemplo nos da con esta perseverancia en la fe más allá del cansancio!