I172004a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Hay tres enseñanzas muy concretas que podemos tomar del Evangelio de hoy, es del capítulo 13 de San Mateo.

La primera enseñanza es que así como hay gente que está sembrando el bien, también hay otros que están sembrando el mal. Este es un dato que hay que tener presente, hay sembradores de cizaña, no debemos desalentarnos, ni escandalizarnos, ni deprimirnos, ni llenarnos de una ira hipócrita simplemente porque hay gente que está buscando sembrar cizaña. Hay que tenerlo presente en nuestro radar, hay que tenerlo claro en nuestro conocimiento, hay gente que está sembrando el mal, eso es lo primero que debemos tener presente y eso solo ya es un verdadero despertador en nuestra vida, porque eso significa que no no se puede ir por la vida con una especie de ingenuidad, pensando que finalmente todo es bueno, finalmente todos son buenos, finalmente todo saldrá bien; esa especie de optimismo irresponsable no corresponde con la fe cristiana. Hay gente que está buscando seriamente la destrucción de la familia, de asfixiar la obra evangelizadora de la Iglesia, desacreditar al sacerdote, confundir sobre la palabra del Papa; es decir hay gente que está seriamente sembrando cizaña, es un dato importante y desconocerlo no nos ayuda.

En segundo lugar, esta parábola del capítulo 13 de San Mateo nos ayuda a descubrir que no es tan fácil discernir el trigo de la cizaña, lo cual tiene varias implicaciones; por ejemplo en un cierto plano significa que muchas veces podemos equivocarnos en nuestra manera de opinar de las personas, también significa que podemos equivocarnos al opinar de los acontecimientos. Cosas que pueden parecer trágicas, luego resulta que con la acción bendita del Señor, se abren a nuestro favor y realmente nos ayudan; así que no nos apresuremos a clasificar una cosa o la otra. Fijémonos cómo con estas persecuciones horrendas,sádicas del estado islámico, que es de lo peor que se puede recordar en tiempos recientes, sin embargo se se han dado frutos muy positivos, por ejemplo el despertar de conciencia de muchas personas, algunos de quienes han tenido que sufrir en carne propia esta clase de persecución, han dicho: “le doy gracias a Dios porque esta persecución me hizo valorar mi fe cristiana!; es decir que no es tan fácil decir qué es bueno o qué es malo en términos de un desenlace, porque en sí mismo lo que es malo Dios lo utiliza para un bien; así como también cosas que deberíamos considerar buenas, como una buena salud o una gran estabilidad económica, se convierten en ocasión de derroche, altanería, arrogancia o incluso de incredulidad en algunas personas; así que no nos apresuremos en calificar las personas, las actitudes y sobre todo los desenlaces de los acontecimientos.

La tercera enseñanza es que esa especie de incertidumbre en que ciertamente nos encontramos, no va a durar para siempre; es decir hay justicia, así como hay misericordia; es verdad que cuando Cristo por primera vez al mundo dijo: “yo no he venido para condenar al mundo, sino para salvarlo”. Pero qué le diremos al que rechaza la salvación, sino que está escogiendo la condenación. Si hay un naufragio y tenemos a centenares de personas en el agua y alguien tira un salvavidas a uno de esos pobres náufragos y dice: “no, no, no yo solo, yo puedo batallar con todo el océano”; termina ahogado, lo que sucede quien rechaza la salvación y quien rechaza a Jesucristo, y ahí es donde aparece también la dimensión de justicia.

Las tres enseñanzas son: primero no podemos vivir en la ingenuidad; segundo no nos apresuremos a calificar como demasiado buenas o demasiado malas ni las personas ni las situaciones; y en tercer lugar saber que el tiempo de la misericordia es este pero que finalmente existe un tiempo definitivo donde todos sabremos de dar cuentas a Dios.