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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo 13 de San Mateo; es bien conocido el texto, dos comparaciones que utiliza Nuestro Señor Jesucristo para referirse a cómo llega y cómo crece el Reino de Dios; nos habla del grano de mostaza y de la levadura en la masa, tantas enseñanzas que podemos sacar de estas sencillas comparaciones. Hoy quisiera que nos fijemos especialmente en la pequeñez. No hace mucho aprendí cual es el tamaño real del grano de mostaza, típicamente está entre 1 y 2 mm, es realmente pequeña. Y si pensamos en lo ué es la levadura cuando ya se mezcla en la masa, pues también tenemos que hablar de algo que se ve tan pequeño que luego parece que desaparece; parece que desaparece; no es un juego de palabras.
La semilla en el campo y la levadura en la masa como como que desaparecen y sin embargo ahí están y desde su pequeñez hacen su obra y esa obra llega a afectar todo. Jesús nos dice y ninguna palabra le sobra a la Biblia: “fermenta toda la masa”. La levadura llega a toda la masa. El grano de mostaza crece y se levanta por encima de todas las hortalizas. Destaco esto porque es es el gran contraste entre lo pequeño y lo grande, la semilla que veíamos desaparecer en la negrura del suelo; la levadura que veíamos desaparecer en la masa, sin embargo tiene un efecto que trasciende todo límite, fermenta toda la masa, crece por encima de todas las hortalizas.
Desde luego a Cristo le interesa nuestra vida cristiana, le interesa lo que nosotros somos y por eso conviene relacionar este texto con aquella otra consigna que el Señor dio a sus apóstoles: “estar en el mundo sin ser del mundo”. Cuando el cristiano está haciendo su tarea como ciudadano, médico, abogado, carpintero, conductor de transporte público, locutor en una emisora, como sacerdote en una parroquia humilde; parece que su efecto no llegará sino a unos pocos, pero si es fiel a su ser de mostaza, si es fiel a su ser de levadura, ese efecto va conectando, va creciendo, va fermentando, va llegando a todos.
La enseñanza se puede sintetizar en estas dos frases: no tengamos miedo de ser pequeños, aunque en algún momento parezca que los demás nos aplastan; tampoco tengamos miedo de crecer aunque a veces parezca que nuestros triunfos son superiores a nosotros mismos. No tengamos miedo de ser pequeños y no tengamos miedo de crecer; ese es el cristiano, sabe que se necesitan grandes respuestas, grandes soluciones en nuestro tiempo y por eso el árbol tiene que volverse robusto y la masa tiene que fermentar, porque sabe que las necesidades son realmente muy grandes, por eso sabe que tiene que crecer, pero sabe también en lo profundo del corazón que sólo permaneciendo pequeño y humilde y dejando obrar a Dios podrá alcanzar su verdadera plenitud y podrá responder a su verdadera vocación.
No tengamos miedo de ser pequeños, si eso significa ser verdaderamente humildes y no tengamos miedo de crecer, si eso significa verdaderamente responder, con verdadera caridad a las inmensas necesidades de nuestro tiempo.