I162006a

De Wiki de FrayNelson
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Este pasaje del Evangelio según San Mateo se refiere a la Madre y los hermanos de Jesús.

Casi siempre como predicador católico se tiene que orientar en la línea de explicar que aquellos hermanos de los que habla la biblia, son fundamentalmente parientes de Cristo; esa explicación se ha dado un número suficiente de veces, ahora los invito a que pongan su atención en otro punto.

Observemos que Cristo abre una puerta para que nosotros seamos cercanos a Él, toma esta frase porque es totalmente cierta: “Cristo te llama a que seas su hermano, su hermana, su madre”. Él dice: “Mi hermano, mi hermana y mi madre, son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Mt 12,50). Esos también podemos ser nosotros, es decir en este pasaje Cristo nos está invitando a una relación verdaderamente cercana con Él, aquel pasaje donde el gran apóstol nos dice en: “Ya no somos extranjeros, ya no somos forasteros, somos ciudadanos” (Ef 2,19-22). Esto dice San Pablo, pero el pasaje de hoy del Evangelio de Mateo nos dice mucho más, no sólo somos ciudadanos de la ciudad de Dios, somos familiares en la familia de Dios.

Esa familiaridad, esa cercanía, significa muchísimo, familiaridad, implica que no tratemos a Cristo de lejos y a distancia, tratemoslo desde la cercanía y confianza, que sea Él tu confidente, consejero, que sea Él, esa presencia permanente que ilumina cada paso de tu vida. Es verdad que nos pasa con frecuencia que acudimos a Dios solamente en la hora difícil, en la prueba, en la dificultad, restringiendo la entrada de Dios en nuestra vida, centrándonos únicamente en esos momentos donde nuestros recursos se nos acaban y cuando ya no podemos nosotros, entonces si le abrimos una puerta a Dios como diciendo: “bueno ahora sigue tú, pero ya porque nosotros no pudimos”.


El Evangelio de hoy nos invita a que tratemos a Cristo de otra manera, con gran cercanía, no se tiene un hermano a las 9:00 am y dejó de tenerlo a las 10:00 am, mi hermano Jesús que quiere ser hermano mío y que quiere nacer dentro de nuestra historia y en ese sentido nos hace madre; Jesús que quiere nacer dentro de nuestra vida, nos está invitando a una relación estrecha, cercana con Él, no un Dios de momento, de coyunturas, no el Dios bombero, el Dios de las urgencias sino el Dios que está siempre a mi lado, el Dios que hace caminos conmigo, el Dios que me muestra sendas de vida nueva. Eso es lo que Cristo quiere ser en nuestra vida.