I154004a

De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio que nos propone la Iglesia en este día, está tomado del capítulo 11 de San Mateo. Es una frase bien conocida para todo el pueblo cristiano: "aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" (Mt 11,29), dice Cristo; esa frase puede parecer una contradicción en sí misma. Alguien decía: "¡Qué cosa tan extraña es la humildad, apenas pensamos que la tenemos, ya la hemos perdido!"; y por eso quisiera hacer una pregunta, que quizás puede sonar un poco especulativa al principio, incluso un poco insolente. Cuando Cristo dice: "aprended de mí, que soy humilde", ¿No estará faltando a la humildad?. No es una pregunta que hago por preguntar, sino para que aprendamos sobre estas preciosas virtudes; "aprended de mí, que soy humilde", dice Cristo.

Y la primera respuesta es: la humildad es una gran virtud, y es muy necesaria, pero no es la máxima virtud; la máxima, la más importante, es la caridad, y por caridad, Cristo, dirige nuestra atención hacia la humildad que Él tiene. Sólo Él podía decir esa frase, porque sólo en Él la caridad perfectísima, está aún por encima de la perfectísima humildad. Es verdad que nosotros pecamos, si decimos: " soy humilde"; pero Él no, y la razón es: sólo por caridad, sólo porque su amor es todavía más grande que su humildad, sólo por esa razón, nos invita a mirar hacia Él.

Sabiendo que en la humildad de su corazón, está la puerta para nuestra propia humildad, para que nuestros temores se abajen, nuestra confianza crezca, y está también la puerta para que aprendamos a ser humildes; sabiendo que todo ese tesoro,está en su propia humildad, Cristo nos dirige hacia esa puerta. No es orgullo que Él nos muestre su humildad; es ternura, es bondad, porque en esa humildad suya, está nuestra capacidad de dejar atrás todo temor, está nuestra oportunidad de dejar atrás todos nuestros prejuicios; esa es nuestra oportunidad de aprender nuestro propio camino.

Precisamente, porque su compasión ha hecho de Él nuestro maestro, por eso tiene que enseñarnos también aquello que es tan importante. Así que aprendamos en este día, la lección preciosa de la "humildad", y aunque no se mencione esa palabra, aprendamos, la inmensa lección del "amor". En un sentido parecido habló San Pablo en alguna ocasión, cuando dijo a unos ciertos cristianos: "Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo" (q Co 11,1), al hablar San Pablo ¿no es faltar a la humildad?; nuevamente, si la única razón por la que Pablo se pone como ejemplo, es porque necesita convertirse en un tablero donde se explique bien cuál es la vida cristiana, si esa es su única razón, no hay un pecado contra la humildad, más bien hay una muestra de amor, de misericordia y de caridad.

Así mismo crezcamos en la mansedumbre y humildad del Señor, y en la caridad inmensa que Él nos ha desplegado, para que así abrazados por ese amor, podamos ser testigos de ese mismo amor ante nuestros hermanos.