I153002a
Fecha: 20110713
Título: Noostros tambien somos llamados por Dios para colaborar en su plan de salvacion
Original en audio: [4 min. 33 seg.]
El libro del Éxodo lleva ese nombre porque se trata de la salida, la liberación, la partida de los israelitas de la tierra de idolatría, la tierra de opresión, la tierra de Egipto.
Pero esa historia sucede a través de seres humanos concretos; uno de ellos, indudablemente, con un papel preponderante es Moisés, y por eso le vamos siguiendo la pista a Moisés, sin olvidar que Moisés es instrumento escogido por Dios, de modo que finalmente es Dios quien está liberando a su pueblo, es Dios quien está llevando a cabo su plan.
O sea, las dos cosas son importantes: que Dios es el autor de la salvación y que Dios elige seres humanos concretos, específicos. Bueno recordar esto, para entender que también nosotros tenemos una parte en el plan de salvación de Dios; es decir, también Dios, siendo omnipotente y estando en todas partes e infinito en su sabiduría y en su gracia, también puede llamarte a ti o puede llamarme a mí para que también nosotros hagamos nuestra parte, como lo hizo Moisés.
Y en efecto, e lo que se trata la primera lectura de hoy del capítulo tercero del Éxodo, es del llamado: Dios que llama a Moisés, lo llama en el desierto. Sabemos que Moisés ha tenido que ir al desierto porque su situación en Egipto era insostenible: por una parte, él ha sido criado como si fuera hijo de la hija del Faraón, es decir, es como un miembro de la corte; pero por otro lado, es un israelita, un israelita que a medida que crece, se da cuenta de la injusticia que se está cometiendo contra su pueblo.
La situación de Moisés no tenía salida, pero hay un agravante: estando en la corte, de alguna manera él tenía que solidarizarse con las políticas, con el gobierno, con la obra de Faraón; además, siendo el hijo de la hija, un adoptado de la hija del Faraón, pues, de algún modo estaba en dependencia de lo que se quisiera decir allá, de lo que se decidiera allá.
Por eso resulta en el desierto, y en el desierto le llama Dios, y Dios lo que viene a decirle es que es un Dios cercano. Muchas veces creemos que Dios no conoce nuestros dolores, pero lo que le dice Dios a Moisés es: "He escuchado el clamor de mi pueblo, he escuchado su gemido, conozco su dolor" Exodo 3,9.
Yo creo que este es un elemento de nuestra fe que tenemos que renovar, y renovar con amor y con gratitud. Nuestro Dios es un Dios que conoce nuestras miserias, es el Dios que conoce nuestros dolores y es el dios que llama a personas específicas para que sean instrumento suyos.
Ahora bien, Moisés se acobarda, aunque él mismo tomó una actitud valerosa cuando vio a un egipcio oprimiendo a un israelita tiempo atrás, y entonces se decidió a matar al egipcio, pues una cosa como que es matar a un egipcio y otra cosa es cambiar la suerte de un pueblo.
La tarea es demasiado grande para Moisés, él se acobarda, él siente que esa tarea le rebasa, y sin embargo Dios no cambia su elección, más bien, le da fuerza a Moisés, más bien, llena a Moisés e su Espíritu y de su poder, para que pueda llevar a cabo esa misión.
¡Dios mío, cuánto necesitamos de nuevos Moisés, que sepan abrir su boca para luchar contra tantas injusticias; que sean ministros fieles de Dios, para anunciar su Palabra, para cantar sus maravillas!
¡Señor, compadécete y haz tu obra!