I143001a

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Fecha: 20050706

Título: Dios es el Senor del tiempo

Original en audio: [5 min. 28 seg.]


Queridos Hermanos:

En la Santa Misa de estos días, en la primera lectura, hemos ido siguiendo la historia de José, el hijo de Jacob. Este hombre que de tantas maneras anticipa el misterio el amor y la salvación que Cristo nos vendría a traer muchos siglos después.

José es el hombre que es traicionado por sus hermanos y a la vez se convierte en salvador de sus hermanos; es el hombre que es rechazado por su propia familia, y en el que ya se cumple aquello que luego nos diría el evangelio de Juan, referido a Jesucristo: "Vino a los suyos y los suyos no le recibieron" San Juan 1,11.

Pero luego José se convierte en la puerta de salvación para toda esa familia, así como Jesús se convierte en la puerta de salvación; Cristo destruye toda esa condena que pesaba sobre todos nosotros, así como sobre la familia de José pesaba una condena de muerte, porque estaban a punto de morirse de hambre.

Y en los detalles de estas lecturas podemos aprender muchas cosas, hermanos. Por ejemplo lo de hoy: observemos cómo José, de alguna manera, aplaza la solución; los hermanos de él llegan a Egipto buscando alimentos, y tal vez la solución sencilla o la solución más inmediata hubiera sido pues darse a conocer inmediatamente, darles los alimentos.

Es decir, si él quería ser generoso, como efectivamente quería serlo, uno se pregunta por qué aplazó ese momento de reconciliación y ese momento de alegría que luego escucharemos; no está todavía en la lectura de hoy.

¿Por qué José aplaza ese momento? Y esto es interesante, porque tiene que ver con la manera cómo Dios también nos trata a nosotros. Muchas veces parece que Dios aplaza la solución, muchas veces parece que que Dios aplaza un momento de alegría y de encuentro con Él, que estamos necesitando, que estamos buscando.¿Por qué obra Dios de esa manera?

Es interesante, en el texto de hoy, que cuando José les pone unas condiciones y les dice: "Bueno, que se quede uno prisionero, que vayan ustedes allá, traigan al hermano menor" Génesis 42,18-20, ahí, en ese camino, los hermanos no están simplemente gastando tiempo, y José no está simplemente gastando tiempo.

Sea de una manera consciente o inconsciente, lo que está haciendo José es conduciendo a sus hermanos a una cosa muy interesante, que es el reconocimiento de los que han hecho; no es simplemente que obré mal y Dios me perdonó, y llegó lo bueno, y yo seguí igual.

Lo más importante es la vuelta a Dios, no es si hay mucho trigo o poco trigo, mucho dinero o poco dinero, mucha salud o poca salud; lo más interesante en la vuelta a Dios es la transformación interior que uno tiene, y esa transformación interior es el acto de recapacitar.

Esta demora de José en darse a conocer, esta demora de José en solucionar el problema de ellos, esa demora sirve para que ellos recapaciten, y llega el momento en el que dicen: "Con razón estamos sufriendo ahora, porque pecamos contra nuestro hermano cuya angustia veíamos cuando nos pedía que tuviéramos compasión de él" Génesis 42,21.

Así que la enseñanza de hoy es: Dios es el Señor del tiempo y Dios maneja el tiempo, Dios gobierna el tiempo, y eso significa que a veces posterga su respuesta, porque en ese aplazamiento quiere que suceda algo adentro de nosotros. Lo más importante no son las cosas que nosotros recibimos o las cosas que nosotros pedimos; lo más importante es lo que sucede adentro de nosotros, a medida que Dios nos va conduciendo y nos va cambiando.

Más que las cosas que Dios nos da, lo maravilloso es lo que Él hace con nosotros, las personas que llegamos a ser cuando Él obra en nosotros.

Demosle gracias por esa providencia, porque Dios, como Señor del tiempo, de todo dispone y en particular, dispone del tiempo.

A Él la gloria y el honor.

Amén..