I141007a
La primera lectura del día de hoy está tomada del libro del Génesis del capítulo 28; el Génesis a partir del capítulo 12 nos cuenta lo que podemos llamar la historia de los patriarcas, es decir Abraham, Isaac y Jacob. Hay que destacar que en esta historia no solamente estamos viendo los orígenes del pueblo judío, sino también estamos viendo cómo entra Dios en la historia humana y por eso las enseñanzas que tomamos de estos textos antiguos no quedan únicamente como una especie de arqueología, no se trata solamente saber lo que Dios hizo en otro tiempo, sino también de darnos cuenta cómo Él llega a nuestra historia y cómo hace distinta nuestra vida, eso es lo que encontramos en el capítulo 28 del Génesis.
Por ejemplo, tomemos la experiencia que tiene Jacob en el dia de hoy, resulta que este hombre está haciendo un camino hacia la casa de su padre buscando la reconciliación con su hermano y en ese recorrido Jacob descansa sobre una piedra y tiene un sueño, esta piedra es como el primer peldaño de una escalera y ésta se levanta hasta el cielo mismo, hasta la casa de Dios; al otro día al despertar Jacob recapacita y dice: “este lugar es impresionante, es terrible, esta es la casa de Dios y yo no lo sabía” (cf. Gn 28,10-22). Es decir, algo tan sencillo como una piedra encontrada en el camino le sirvió de puerta a Jacob para descubrir la presencia de Dios, para ver un camino hacia Dios.
Desde joven este pasaje me ha llamado mucho la la atención, porque he pensado cuántas cosas son también puertas para nosotros, de cuántas maneras Dios quiere visitar nuestra vida, Dios quiere llegar a nuestra historia y quiere hacer sus maravillas en nosotros. Por eso les invito a que hagamos un breve recorrido sobre los principales lugares que son puerta de Dios en nuestra vida así como nos lo muestra el Evangelio, Cristo nos dijo: “Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos” (Mt 18,20); eso quiere decir que la comunidad creyente es una puerta para el encuentro con Cristo vivo.
Cristo dijo también refiriéndose a las Sagradas Escrituras: “ellas dan testimonio de mí” (Jn 5,39). Esto quiere decir que esa Biblia que tienes en tu casa y muy particularmente los santos Evangelios son como una puerta para llegar al conocimiento de Cristo y entonces tenemos que preguntarnos si la expresión que utilizó Jacob no tendrían que utilizarla muchos católicos: “esta es puerta de Dios, aquí está Dios presente y yo no lo sabía” (Gn 28,16) . Cuántas Biblias están en en tantos lugares de nuestras casas y sin embargo están ahí durmiendo el sueño de los justos, llenándose quizá de polvo y la pregunta es: ¿por qué no has entrado por esa puerta?.
Jesús también nos dice en el capítulo 25 de San Mateo, Él está presente en la persona de los pobres: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25,40). Eso quiere decir que nuestro hermano en necesidad es también oportunidad de encuentro con Cristo, también esa es una puerta para llegar un encuentro profundo como lo han vivido grandes Santos: Martin de Porras, Pedro Claver, Madre Teresa de Calcuta, todos ellos supieron encontrar a Cristo en la humildad del hermano en necesidad. El hermano necesitado se convirtió en una puerta y Dios está ahí.
Pensemos sobre todo en la Sagrada Escritura y la Sagrada Eucaristía, qué dice Cristo en la Eucaristía: “esto es mi cuerpo, esta es mi sangre” (Mt 26,26-28). Cuántas veces con tanta indiferencia pasamos cerca de ese sacramento, cuántas veces lo perdemos sin una verdadera razón que justifique, cuántas veces aplazamos, posponemos, evitamos la Eucaristía por cualquier cosa; que hay un partido de fútbol, que hay un paseo, que estoy cansado, que van a pasar mi programa favorito de televisión y Dios está ahí y nos está esperando ahí y ahí tiene la puerta abierta para nosotros. Entonces la pregunta es: ¿estamos descubriendo al Señor?; Jacob pudo descubrir a Cristo figurativamente en esa escalera, Jacob pudo encontrarse con Dios en esa sencilla puerta. ¿Dónde te está aguardando Cristo?, no le hagas esperar más.