I135005a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20030704

Título: Los dos grupos de discípulos que siguieron a Jesús Original en audio: [4 min. 50 seg.]


Hermanos:

Hay una cosa muy interesante en este evangelio que acabamos de oír: cuando uno escucha que Jesús dice: "Sígueme" San Mateo 9,9, y cuando alguien sigue a Jesús, uno se imagina que la persona pues va a empezar a llevar una vida como de aventura, una vida como de mendigo, una vida como la que creemos que llevaba Jesús, es decir, como de pueblo en pueblo.

Pero hay una cosa interesante, digo, y es que Jesús le dice a Mateo:"Sígueme" San Mateo 9,9, y sin embargo después cuenta una comida en la casa de Mateo, eso es interesante. Ya estaba siguiendo a Jesús, y sin embargo hay una comida en casa de Mateo, en casa del que ha empezado a seguir a Jesús.

¡Como explicar eso? Si Jesús llevaba una vida como un poco aventurera, para darle un nombre, ¿cómo explicar que se diera esta comida, si ya Mateo se había resuelto a seguir a Jesús?

La única explicación que encontramos es, que seguir a Jesús es algo que continuamente está repitiendo nuestros esquemas, es decir, nosotros no nos imaginamos, no podemos tener completamente claro qué nos va a suceder ni a dónde nos va a llevar y qué nos va a pasar.

El seguimiento de Nuestro señor Jesucristo está lleno de sorpresas y no es algo que podamos meter en una sola planilla, como decir, solamente siguen a Jesús los que no se casan o algo parecido.

Y es que fíjese, que si uno mira el final de los Evangelios, todos los discípulos que habían dejado la casa y que estaban solamente con Jesús, lo abandonaron; los que pusieron la cara en el último momento, ¿quiénes fueron? Pues básicamente José de Arimatea, que fue capaz de reclamar el cuerpo de Jesús que ya había muerto; Nicodemo, que ya había ido a hablar con Él de noche.

Es decir, que Jesús tenía como dos grandes grupos de discípulos: unos que permanecían más en su casa, que creían en Él, que habían creído en el Evangelio, pero que permanecían más en su casa; y otros que salieron a peregrinar con Jesús.

Y lo que encontramos en la escena de hoy es que Mateo está un poco como en ese discernimiento o en esa indecisión sobre con qué grupo se queda, pero cuando Jesús le dice: "Sígueme" San Mateo 9,9, no le dice necesariamente: "Tienes que dejar tu casa, tienes que dejar el lugar donde te encuentras.

Es muy claro el texto: "Sígueme" San Mateo 9,9, y Mateo ya lo está siguiendo y sin embargo, sigue todavía en su casa.

Bueno, ¿qué aprendemos de esto? Aprendemos dos cosas con las que queremos quedarnos, la primera: no metamos el seguimiento de Jesucristo, la aventura del Evangelio no la metamos en planillas como si solamente estos y estas o los de más allá fueran los discípulos de Cristo.

Y en segundo lugar: aprendamos que, en el seguimiento de Cristo, finalmente resultaron dos grupos de personas: unos que permanecieron muy ligados a sus hogares, a sus trabajos, diríamos nosotros hoy, y esos son como los antecesores de los seglares.

Y luego vino otro grupo, como Pedro y finalmente como Mateo y como los demás Apóstoles, que fueron los que abandonaron realmente sus negocios, dejaron sus casas, dejaron sus parientes, y vienen siendo como los antecesores de los religiosos.

Es decir, en el seguimiento de Cristo encontramos, ya en el Evangelio, como los antecesores de los dos grupos: unos que permanecen muy ligados a las cosas de esta tierra, a sus trabajos, a sus casas, y son discípulos y están siguiendo a Jesús; y otros que dejaron sus trabajos, que dejaron sus casas, que dejaron sus familias, que van a vivir otros caminos y que son como los antecesores de los religiosos y que están siguiendo a Jesús.

Ambos grupos están en el seguimiento de Jesucristo y no podemos calificar por anticipado quién es más fiel al Señor Jesús, eso solamente lo sabe Él.

Pidámosle sí, que nosotros desde nuestro estado de vida y desde nuestras circunstancias, seamos fieles, seamos generosos y abramos un espacio en nuestra mesa, para que Él pueda predicar su Palabra.