I135002a
Fecha: 19990702
Título: Abraham confía en la Palabra de Dios para sacar de su parentela una esposa para su hijo
Original en audio: [9 min. 19 seg.]
Con el auxilio del Espíritu Santo, tratemos de escrutar la intención de Abraham en esta Primera Lectura.
Él da instrucciones muy precisas al hombre de su mayor confianza, al cual además le pide un juramento solemne.El género de juramento, el tipo de juramento de encargado, el tipo de instrucciones, muestra que Abraham sabe muy bien lo que quiere, Tratemos de ver por qué, qué es lo que quiere Abraham.
Había dos posibilidades como naturales, por así decirlo,:o conseguirle una esposa a Isaac en la tierra cananea en que se encontraban en medio de Hititos; conseguirle una esposa cananea porque iban a vivir en medio de cananeos, o irse a la tierra de Ur, si es que iban a conseguir una esposa de Ur de Caldea.
Como quien dice, las posibilidades esan: o esposa Cananea en tierra cananea, o esposa caldea en tierra caldea.
Pero Abraham hace un cruce y dice: "Esposa caldea en tierra cananea. ¿Por qué esto? Esto era antinatural; el criado no o ve fácil: "Si ella no quiere venir, ¿entonces yo qué hago?" Génesis 24,5.
Y Abraham apela a Dios y a sus Ángeles, dice: "El Señor Dios del cielo, que me sacó de la casa paterna y del país nativo, enviará su Ángel delante de ti" Génesis 24,7.
Abraham recuerda el poder que la Palabra, que el llamado de Dios ha tenido en él, y considera que esa Palabra tiene suficiente poder para sacar también de esa parentela de él una mujer para su hijo.
Se trata,repito, de un comportamiento extraño. Y si vamos a ver las costumbres de la época, un comportamiento antinatural. Lo natural en la época era, la tierra cananea con la esposa cananea; tierra caldea con la esposa caldea. Pero Abraham se invenma un cruce: "vamos a conseguir esposa caldea para la tierra cananea."
Las costumbres de la época unían la esposa y la tierra, porque la esposa precisamente como corazón del hogar, era en este tiempo, y sigue siendo en nuestro tiempo, la primera en transmitir, por así decirlo, la cultura, lo que hoy llamamos la cultura, la fe, las costumbres, el idioma.
La mamá forma no sólo la biología del cuerpo del niño, la mamá forma las estructuras fundamentales, las estructuras primeras del corazón del niño. Y en la época, cada tierra tiene su cultura, cada cultura tiene su lengua y cada tierra, cultura y lengua tienen su dios.
Hay un dios que se adora en una determinada tierra, y en esa misma tierra hay un pueblo que tiene una lengua, unas costumbres y un dios. Todo eso va unido. Esto no sucede en nuestro tiempo, en eso no se diferencia nuestro tiempo del de ellos.
En nuestro tiempo, en una misma tierra nos encontramos gente de distintas culturas y de distintas religiones, y eso se ve como una señal de apertura, o de globalización, o de lo que sea.
Nuestro tiempo es amplio en este sentido, pero en el tiempo de Abraham no era así. El tiempo de Abraham es: "Esta tierra tiene esta cultura, y en esta tierra y en esta cultura se adora a este dios". Cuando Abraham busca esposa para su hijo entre su parentela, está confiando en el poder de la misma palabra que lo sacó a él.
Él quiere que la descendencia de Isaac llegue en las mismas condiciones, y por el poder de la palabra, y con las costumbres, y con el sello que sólo puede dar el llamado de Dios. Él necesita que la esposa de su hijo tenga una experiencia semejante a la que ha tenido el mismo Abraham.
Es decir, que experimente el poder del llamado, el poder de la Palabra; que deje esa cultura y esa lengua, que deje esos dioses, que deje esa parentela; que sienta, que descubra el poder de la Palabra, transmita a la descendencia de Isaac esa misma experiencia profunda del poder de Dios en la propia vida.
Eso explica por qué se quiere una mujer caldea y también explica por qué se quiere una mujer caldea, pero no en Caldea, sino en tierra de Canán, en tierra cananea. Se quiere que sea caldea y que llegue a tierra de Canán, porque se quiere que ella tenga la misma experiencia que ha tenido Abraham; o si lo vamos a ver de otro modo, la misma experiencia que tuvo Sara. Abraham ya estaba unido a Sara cuando Dios lo llamó.
Abraham lo que está buscando entonces, ya lo entendemos un poco mejor, es: que la esposa de su hijo tenga la misma calidad de experiencia de fe que la madre de su hijo, de modo que la descendencia del hijo sea amamantada desde el principio en la fe del Dios eterno, del Dios único, del Dios poderoso, del Dios de la promesa.
De lo que se trata es de que, habiendo desaparecido Sara, que tuvo toda esa experiencia del poder de la Palabra de Dios, llegue una mujer, que será Rebeca, que tenga una experiencia semejante y que pueda transmitir a la descendencia de Isaac lo mismo.
Y así lo mismo que el amor de Rebeca sirvió de consuelo a Isaac por la muerte de su madre, así también la experiencia de fe de Rebeca va a ser homogénea, va a ser concorde con la experiencia de fe de Sara, y de ese modo se asegura la continuidad de la promesa. Parece que esta era la intención de Abraham.
Decía antes, unos capítulos atrás el Génesis: "Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer" Génesis 24,4. Ese hombre que deja a su padre y a su madre tiene que desprenderse, tiene que desconectarse del río de la vida que que ha recibido de la mamá. Abraham quiere que Isaac no cambie de aguas.
Se ha desprendido del río de la vida que pasaba por Sara, quiere que encuentre aguas semejantes; y cuando Isaac siente el amor de Rebeca es semejante al de Sara, eso era lo que quería Abraham. Que ese amor de Rebeca, ese corazón de Rebeca, ungido por el poder de la Palabra de Dios, fueran de las mismas aguas que le dieron vida a Isaac, y que así se pueda prolongar la promesa.
¡Qué historias tan hermosas se esconden en estos gestos antiguos de los Patriarcas! ¡Qué mirada profunda, mirada que se hunde en el horizonte, mirada que aguarda del futuro un Salvador, mirada que aguarda del Señor una respuesta! Y Dios no dejó en suspenso esas súplicas. De estas acciones depende el camino de la fe que nos llevará hacia Jesucristo; y luego, por el poder del Evangelio, hasta nosotros.