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Llegamos al capítulo 11 de San Marcos, este es el tiempo Ordinario que nos propone la Iglesia, para contemplar a nuestro Señor Jesucristo, así como a lo largo del año la Tierra da vuelta alrededor del sol, así también a lo largo del año litúrgico la Iglesia da vuelta en torno a Cristo para contemplarlo, para conocerlo, para escucharlo, para obedecerlo.
El pasaje del día de hoy es bastante rico en su contenido pero tiene también una especie de desafío o enigma, Jesús nos dice como modelo de oración, que cuando vayamos a pedir algo dice: “Creed que ya lo habéis recibido” y eso es lo que me llama la atención, porque uno se pregunta: cómo puedo creer que ya he recibido algo?, hay algo que pueda convencerme de que sí voy a recibir lo que necesito pero que tal vez no merezco y que está más allá de lo que puedan alcanzar mis fuerzas. Es evidente que en la oración nosotros solemos pedir, precisamente aquellas cosas que están más allá de nuestras fuerzas, están más allá de nuestros recursos; entonces si es algo más fuerte, más grande, algo que es difícil, cómo puedo convencerme de que si lo voy a recibir?.
Algunas personas que son entusiastas de algo llamado programación neurolinguistica, muy parecido a lo que hace algunos años se llamaba auto sugestión, pretenden decirnos que todo consiste en que uno programe su cerebro de una manera positiva, es decir, repítase muchas veces que usted lo va a lograr y entonces lo logrará, es decir, sugestionece; y un modo que esta gente considera que es útil para sugestionarse es utilizar la palabra, es decir hablarse uno a sí mismo. Pero en la Biblia no hay rastro alguno que diga que eso era lo que estaba queriendo decir nuestro Señor Jesucristo, porque si se tratara de una técnica de esa clase tenemos dos problemas: primero por qué Cristo no habló específicamente de esa técnica y segundo que es mucho más grave, esa técnica como tal podría aplicarse a cosas que son contrarias a nuestro propio bien. Imaginémonos, por ejemplo, una persona que quiere casarse con cierta señorita, que le parece que es la mejor esposa del mundo pero en realidad no le conviene, en realidad no son compatibles los dos, pero este hombre está obsesionado con esta mujer, con su belleza, con su manera de ser y entonces este hombre le empieza a pedir a Dios que se quiere casar con ella y comienza a aplicar la programación neurolinguistica, puede que le funcione, pero para desgracia suya porque en realidad no le convenía, si se cumplió su deseo pero no encontró su bien, lo cual son dos cosas distintas; una cosa es que las cosas salgan como yo quiero y algo diferente es que ese algo que yo quería sea mi bien.
El verdadero mensaje de Cristo es distinto en centrarme en mi deseo, es centrarme, es adentrarme más y más en el corazón de Dios y a medida que conozco más su voluntad y su amor hacia mi, es de ahí de donde saco la convicción de que hay un bien grande, real y mayor que está llegando a mi vida ; el creer en las palabras de Cristo, en el Evangelio nunca es: “ten fe en ti mismo, ten fe en el ser humano, ten fe en Colombia”, no, es siempre creer en Dios. Cuando estoy creyendo, cuando estoy ejerciendo fe, lo que estoy es mirando más y más el querer de Dios, más y más su bondad, más y más su plan y en ese plan veo mi bien y porque Él es bueno tengo la certeza de lo que viene a mi vida es realmente bueno, esta clave de la enseñanza que Cristo nos da sobre la oración.