I081002a
Fecha: 2011028
Título: Recobrar el verdadero orden de nuestra escala de valores a traves del agradecimiento a Dios
Original en audio: [4 min. 22 seg.]
Vamos empezando la semana octava del Tiempo Ordinario.
Desde la semana pasada, traíamos el tema de la sabiduría y de los libros sapienciales, y entre ellos especialmente uno que está deliciosamente colmado de buenos consejos. Que sea esta oportunidad para recomendarte ir al libro Eclesiástico.
Tú tienes la Biblia en la casa seguramente, está en alguna biblioteca; hay tantas recomendaciones sabias, oportunas, santas en ese libro.
Hoy, por ejemplo, en el capítulo diecisiete, tenemos una recomendación de la conversión, y lo más hermoso es que el texto relaciona la conversión con otras dos cosas: la gratitud y el aprecio por la vida, concretamente, el aprecio por el día presente, por lo que hoy tienes.
Cuando nosotros vivimos en la gratitud, descubrimos también todo lo que nos perdemos simplemente por obra del pecado; cuando vivimos en el agradecimiento a Dios, descubrimos también cuál ha de ser nuestra escala de valores, qué tiene que ir primero y qué tiene que ir después.
Tal vez esto nos sirve de puente para ir al texto del evangelio, tomado del capítulo décimo de San Marcos. Como sabemos, en los días de entre semana, en el Tiempo Ordinario, empezamos leyendo el evangelio de Marcos prácticamente completo, después vendrá San Mateo, y después San Lucas.
Pues bien, ya vamos en el capítulo décimo de San Marcos, y aquí aparece una escena que seimpre me ha impresionado: se trata de un posible discípulo de Cristo, no llegó a serlo. Se acerca un joven rico a Jesús y le pregunta: "¿qué tengo que hacer, Maestro bueno, para heredar la vida eterna? " San Marcos 10,17.
Y Jesús va como en dos fases: en un primer momento le recuerda la validez de los mandamientos, cosa que es muy necesaria hoy, porque no deja de haber personas que creen que aquello de los mandamientos se quedaba únicamente para el Antiguo Testamento, algo así como que ya no tenemos que preocuparnos de eso. No. Es el mismo Jesús el que reitera la validez de los mandamientos.
Pero, entonces el joven le dice: "Yo he cumplido eso desde niño" San Marcos 10,20, y Jesús le hace una invitación posterior, Jesús le invita a descubrir no sólo lo que es bueno sino lo que es perfecto.
La palabra "perfecto" viene de un original en latín que quiere decir lo que es completo, lo que está hecho completamente, lo que ha llegado a su culminación.
Jesús invita a este hombre a que llegue hasta el final, a que complete su obra, a que no pierda el impulso, pero ya resulta demasiado para él.
Es decir que, aunque hubiera cumplido los mandamientos, no era su motor principal el amor que nos arrastra con fuerza hasta Dios; su motivación podía ser simplemente pues que es buen negocio ser bueno, muchas veces; pero Jesús quería algo más.
Pidamos al Señor, primero, que nuestra escala de valores recobre su verdadero orden; y segundo, que el amor nos lleve hasta el final, que el amor de Dios alcance su plenitud en nosotros.