I076004a
Fecha: 20110225
Título: Jesus nos invita a aprenderlo todo de nuevo
Original en audio: 4 min. 19 seg.
Vamos llegando al final de la séptima semana del tiempo Ordinario, una semana que nos ha invitado a la sabiduría, descubrir a Dios en lo sencillo, en lo cotidiano, en la profundidad y en la densidad de la vida: la sabiduría.
Y nos ha estado acompañando el libro Eclesiástico, un libro tan cercano a nuestra vida cotidiana. Yo de verdad aconsejo a cada uno de ustedes que se resuelva a tomar ese libro, ese que tienes ahí en tu casa y que se llama la Sagrada Escritura, la Santa Biblia.
Como tu Biblia es católica, contiene a este libro, el libro Eclesiástico; búscalo, pasa un poco tu mirada sobre sus páginas, descubre los tesoros que están allí escondidos.
Hoy, por ejemplo, en el capítulo diecisiete de este libro Eclesiástico, tenemos lo que podríamos llamar una síntesis de "antropología teológica", ¿qué entendemos con esta palabra tan extraña? Antropología quiere decir el estudio del ser humano, del hombre; teológico quiere decir al estilo de Dios.
Antropología teológica es el conocimiento del ser humano según el parecer de Dios, es decir, cómo nos ve Dios, qué ha querido de nosotros. Eso es lo que tenemos en el capítulo diecisiete de este libro Eclesiástico.
Ahí se nos cuenta cómo somos creaturas finitas ciertamente, porque hay un límite que se llama la muerte, pero al mismo tiempo llamados a conocer a nuestro Creador, llamados a representarle en la creación, con todo el poder, con toda la sabiduría con toda la bondad que Él tiene.
No somos simplemente explotadores de la naturaleza, como quien saca piedras de una cantera; somos administradores del Creador para su creación. Y luego, esa realidad tan hermosa: nuestra inteligencia, nuestra sabiduría, los mandamientos que Él nos ha dado para que caminemos según su voluntad y para que alcancemos nuestra plenitud.
Todo un pequeño tratado de antropología teológica en el capítulo diecisiete del libro Eclesiástico. ¿No te parece que a veces vamos muy lejos a buscar lo que está muy cerca? ¿Cuántas veces nos vamos por extrañas filosofías y religiones y conseguimos libros y buscamos maestros orientales ojalá con nombres extraños, con métodos sofisticados? Tal vez todo es mucho más sencillo.
Y de esto nos habla también el evangelio de hoy, evangelio según San Marcos, que nos invita a volver a la sencillez. Jesús nos dice que si no volvemos a ser como niños, no entraremos en el Reino de los Cielos.
Es decir, somos invitados a iniciar de nuevo nuestro camino, somos invitados a aprenderlo todo de nuevo: aprender los colores del amanecer, aprender la hermosura de la montaña, aprender la melodía del arroyo, aprender la realidad de nuestro corazón y, sobre todo, aprender las sendas del Señor.
Así son los niños, y hoy somos invitados a ser niños así: abiertos al infinito de Dios, agradecidos por su bondad y su presencia entre nosotros.