I075002a
Fecha: 20110225
Título: Dios pasa tambien por lo pequeno, por lo sencillo, por lo cotidiano de nuestra vida
Original en audio: [4 min. 00 seg.]
Los judíos solían clasificar la Escrituras de ellos, que corresponden a lo que nosotros solemos llamar el Antiguo Testamento, clasificaban esos libros de las Escrituras en tres grupos: la ley, los profetas y los escritos.
La ley corresponde básicamente al Pentateuco, los profetas corresponde a los libros que nosotros llamamos proféticos, pero también a los libros que nosotros llamamos históricos, es decir, Primero y Segundo de samuel, Primero y Segundo libro de los Reyes, Primero y Segundo libro de las Crónicas, y también algunos otros como Esdras y Nehemías.
Porque es que para los judíos la Historia es profecía, la Historia habla de la presencia de Dios, y finalmente termina contando cuál es la opinión de Dios. La vida habla, la vida se vuelve profecía.
Entonces ahí tenemos la ley, los profetas, y después están los que ellos llaman los escritos, entre los cuales se cuentan, por ejemplo, los Salmos, y también los Proverbios, el libro de Job, el libro Eclesiastés, el libro Eclesiástico, es decir, todos estos otros que nosotros solemos clasificar dentro de los sapienciales.
Lo más hermoso, tal vez, de los libros apienciales, es que nos ayudan a despertar nuestros ojos y nuestros oídos, para descubrir al Señor en las cosas sencillas de la vida.
Porque cuando se piensa en el texto tan solemne de la ley, pues uno sabe que ese es un mensaje de máxima importancia, pero que ha quedado ligado a una realidad y a un momento único, irrepetible de la historia del pueblo de Dios.
Cuando se habla de los profetas y de los reyes, pues normalmente hay que entrar en grandes batallas, hay que describir grandes decisiones que afectan a muchísimas personas.
Pero nuestro Diso no es sólo Dios de lo grande sino también de lo pequeño; no es solamente Dios de las epopeyas y de lo épico, es también Dios de lo cotidiano, de lo sencillo.
Y por eso es encantador descubrir en los libros sapienciales cuántos mensajes hay que tienen que ver con descubrir el paso discreto, podríamos decir, el paso humilde de Dios a través de cosas tan sencillas como lo que significa pasar por un duelo, o tener un amigo, o qué sé yo, descubrir en el trabajo nuestro esfuerzo, es decir, aquello que constituye la vida de cada día.
Eso es lo que, por ejemplo, encontramos hoy en el capítulo sexto del libro Eclesiástico: consejos para valorar la amistad, consejos para descubrir cuál es el verdadeto amigo y cómo hay que tratar a los verdaderos amigos.
Y en esas cosas tan sencillas, cosas que sin embargo nos afectan a todos, orientar el corazón, poner la antena apuntando hacia Dios. Son lecciones que también están en la Biblia, son lecciones que nos ayudan a ser mejores seres humanos, pero sobre todo, a escuchar con mayor fiedelidad el querer de Dios.