I071003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110221

Título: La suplica que podemos hacer cuando no entendemos como obra la sabiduria de Dios en nuestra vida

Original en audio: [4 min. 28 seg.]


Estamos empezando la semana número siete en el tiempo Ordinario.

Ya sabemos que el año entero está para mirar a Jesucristo, para conocerle, para aprender a servirle, para experimentar también la fuerza de su amor.

Y en el Año Litúrgico hay unos tiempos que llamamos "fuertes": Adviento Navidad, por una parte; Cuaresma y Pascua, por otra parte. Las demás semanas del año, las llamamos "Semanas del Tiempo Ordiario".

Y durante este tiempo Ordinario vamos por orden contemplando, en los Evangelios, la figura de Jesucristo, como es lo propio, y en la primera lectura vamos tomando secciones, podríamos decir, viandas escogidas dentro de ese gran banquete que es la Palabra de Dios.

Por ejemplo, en este año, durante las cuatro primeras semanas tomamos la Carta a los Hebreos, una serie de pasajes de la Carta a los Hebreos; luego, tomamos durante dos semanas aquellos textos del Génesis, los primeros once capítulos del Génesis, toda una reflexión sobre Dios como verdero fundamento de la creación, de la vida y de la libertad humana.

Un Dios que desde su santidad y desde su poder sabe también descubrir y hacer que el hombre descubra su propia miseria, su propia necesidad.

Ahora, en la semana número siete, en este año impar vamos a empezar otro camino, esta vez se trata de algunos textos de los libros llamados "Sapienciales", es decir, libros que nos hablan de la sabiduría de Dios.

Hoy, por ejemplo, tomamos el capítulo primero del libro Eclesiástico, y este es uno de los libros sapienciales, otros son el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, los Proverbios, la Sabiduría.

Todos estos son libros sapienciales, pero hay que saber algo: que la sabiduría de la que nos habla la Escritura nos es simplemente una acumulación de conocimiento, es más bien el arte de saber vivir.

Y es muy hermosa esta introducción que tenemos hoy del libro Eclesiástico, porque es una contemplación de lo grande que es Dios y cómo en todas sus obras ha dejado una huella de su sabiduría.

Y esto quiere decir que la mirada atenta del creyente puede descubrir el paso de Dios, y puede descubrir que las cosas no suceden porque sí, sino que se inscriben en el plan del Señor.

Esto es descubrir la sabiduría de Dios, y va a ser uno de los temas muy importantes en los próximos días, porque vamos a escuchar textos de los libros sapienciales.

Sin embargo, no cabe duda que para reconocer este paso de Dios uno necesita una lámpara muy especial, que es la lámpara de la fe, y seguramente nosotros tendremos que repetir esa súplica, ese grito suplicante de ese hombre que aparece en el capítulo noveno del evangelio según San Marcos, el texto de hoy.

Se trata de un papá que tiene a su hijo no sólo enfermo sino endemoniado, y ante esta circunstancia el papá siente que su fe se agrieta y tiene la honestidad decirle a Jesús, con una voz fuerte, con una voz herida por el dolor, pero firme en la confianza de decirle: "Yo sí tengo fe, pero flaqueo. ¡Ayúdame!" San Marcos 9,24.

Yo creo que esta tiene que ser también nuestra súplica. Cuando no podemos encontrar la sabiduría de Dios, cuando no podemos sentir su paso por nuestra historia, cuando pensamos que hay cosas que se le han salido de las manos a Dios, qué bueno hacer esta súplica: "Yo sí creo, Señor, pero aumenta mi fe" San Marcos 9,24