I064003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110117

Título: Descubrir, con la ayuda del Espiritu Santo, cuanto le costo a Cristo nuestra salvacion

Original en audio: [4 min. 27 seg.]


Hay una manera de ver el Evangelio, y es como un camino hacia la Cruz, y si digo mejor, hacia la Pascua.

Los Evangelios, los cuatro Evangelios, no son en realidad biografías de Jesús, así como existen biografías de Napoleón o de Simón Bolivar. Los Evangelios son fundamentalmente testimonios, es decir, nos hablan del impacto, de la huella imborrable, salvadora, transformante del amor de Dios manifiesto en Jesucristo.

Y ese amor tiene su pináculo, tiene su cumbre en la Cruz. Por eso, en el evangelio de Marcos, por dar un ejemplo, que es el evangelio que nos está acompañando en esta parte del año, vemos cómo hay una tensión creciente.

En las primeras páginas del evangelio todo parecía hermoso, todo parecía funcionar muy bien: ha llegado un personaje maravilloso que se llama Jesús de Nazaret, que sana a todo el mundo, que tiene poder para expulsar demonios, que tiene una enseñanza llena de sabiduría.

Es decir, da la impresión, en esas primeras páginas, que el recorrido de Jesucristo por esta tierra va a ser como una marcha triunfante.

Pero empieza a aparecer la oposición, y entonces Cristo hace saber a sus discípulos que su Evangelio y que la llegada misma del Reino de Dios no es simplemente un canto de victoria: hay un drama, hay una lucha, hay una confrontación, y es una confrontación entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien.

Porque el mal ha hundido sus garras en el corazón humano como un águila que aprieta su presa y que por supuesto no quiere soltarla.

De modo que la redención, la salvación no es simplemente un asunto de buenos propósitos, o de tratar de ser buenas personas, la redención es batalla, es lucha, incluye confrontación hasta la sangre.

Esto es lo que Jesús trata de hacer ver a los discípulos en el capítulo octavo de San Marcos, y por eso empieza Jesús a detectar y a hacer ver la diferencia que hay entre la línea que él lleva, que es una línea de inmolación, de sacrificio, de donación total, y la linea que parece llevar el pensamiento de los discípulos, que es "como que todo va a ser muy bien", "y este es un Mesías poderoso", "y este es un Rey maravilloso", "y todo va a funcionar de maravillas".

Jesús se da cuenta y quiere que sus discípulos se den cuenta de que hay ese desfase, no están pensando en lo mismo, no están en la misma sintonía, y esto es lo que aparace cuando les pregunta: "¿Quién dice la gente que soy yo?" San Marcos 8,27.

Y aunque Pedro da una respuesta maravillosa y correcta, el mismo Pedro después muestra que está en la línea de la marcha triunfantre y Jesús tiene que decirle: "Tú no has aprendido nada, apártate de mí, estás pensando como los hombres, no como Dios" San Mateo 16,23.

Que Dios, entonces, nos regale ese don de su Espíritu para descubrir cuánto costó nuestra salvación y para descubrir la maravilla que es, que esas garras que se han hundido en nuestra carne, pueden ser levantadas y nosotros podemos ser sanados en el Nombre del Señor.