I056003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110212

Título: ¿Por que es provechoso que a veces la vida se nos vuelva dificil?

Original en audio: [4 min. 27 seg.]


La escena del pecado original que aparece en el pasaje de hoy, capítulo tercero del Génesis, es una de las más conocidas, más recordadas y más representadas en el arte.

Aquello del árbol de la ciencia del bien y del mal, Eva tomando el fruto del árbol prohibido, Adán cómplice de su mujer, esto resulta familiar en toda la cultura occidental, es materia de reflexiones, escritos, podemoas, críticas, pinturas, está definitivamente muy grabado.

Pero el hecho de que se repita mucho no quiere decir que se entienda mucho. Por ejemplo, muchas personas creen que en este capítulo tercero del Génesis lo que tenemos es un Dios iracundo, un Dios que se puso bravo porque no le hicieron caso, y que entonces toma represalias, es decir, un Dios que viéndose burlado, desobedecido, se desquita. Es un Dios que además se desquita no solamente en Adán y Eva sino en toda su descendencia.

De ese modo, la imagen de Dios que queda en el inconsciente de muchas personas, es completamente monstruosa, porque este es un Dios que nunca termina de desquitarse. Por lo visto, es tan tremenda, tan inagotable su rabia que tiene que desquitarse en cada niño que nace.

Por supuesto, este no es el mensaje del capítulo tercero del Génesis; y por eso digo que es un pasaje que lo hemos repetido mucho, pero lo hemos entendido poco.

En realidad, la expulsión del paraíso es el comienzo de la salvación. Es muy interesante ver como Dios entra en diálogo con Eva, entra en diálogo con Adán, pero no entra en diálogo con la serpiente, esos dos ya se conocían.

La serpiente, a quien el Apocalipsis reconoce como el Demonio, el Diablo, o Satanás, ya, por supuesto, conoce cuál es el poder majestuosos del Creador, y Dios también sabe cuál es el destino que ha escogido ese Demonio, ese Diablo, que aparece representado en el texto con la imagen, con la figura de la serpiente. Ahí no hay diálogo.

El diálogo, en cambio, que tiene Dios tanto con Adán como con Eva, es un diálogo que quiere despertar la conciencia, y este es el comienzo de la salvación.

Y luego los trabajos por los que tendrá que pasar el hombre y por los que tendrá que pasar la mujer, son trabajos que indican que la vida se ha vuelto ardua, la vida se ha vuelto difícil, pero en esto hay salvación.

Resulta que ese trabajo no es sencillamente el desquite de un Dios iracundo. A través de ese trabajo y a través de lo arduo de la vida, el hombre y la mujer, por supuesto, descubrirán sus propios límites, y quien descubre sus límites se abre, al fin, al Dios ilimitado.

Porque uno permanece en el pecado cuando todo parece irle bien, eso lo vemos en personas como los narcotraficantes, o los jefes de bandas criminales; mientras el crimen les funciona, avanzan y empeoran y se agrava su propia situación, haciéndole la vida amarga a los demás, por cierto.

Uno necesita que la vida se vuelva a veces difícil, porque en esa dificultad y en la percepción de nuestros límites estamos prontos a descubrir al Dios que no tiene límites.