I056001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20030215

Título: ¿Donde estas?

Original en audio: [18 min. 41 seg.]


Hermanos:

Yo creo que estamos ante uno de los textos más mal interpretados a lo largo de los siglos. ¿A qué me refiero? A que este texto se suele mirar como desde una óptica de rabia y eso desfigura por completo la lectura; como que Dios estaba bravo, pero eso es falso, y vamos a demostrar desde el texto mismo que eso es falso.

Dios lo que estaba haciendo en este pasaje es salvar al hombre de la estupidez que ha cometido.Todo el relato lo que está diciendo es: hay que salvar al hombre, hay que salvarlo de la tontería que ha hecho, del crimen que ha cometido, eso es lo que dice el relato.

Vamos a demostrarlo con algunos detalles. En primer lugar, observémos las preguntas. Dios le pregunta al hombre, el hombre le echa la culpa a la mujer; la mujer le echa la culpa a la serpiente, pero Dios no le pregunta a la serpiente, ese es un detalle interesante.

Le pregunta al hombre y recibe la respuesta del hombre, porque el hombre dice: "La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí" Génesis 3,12. Dios entonces pasa a hablar con la mujer, es decir, Dios recibe la respuesta del hombre.

La mujer dice: "La serpiente me engañó y comí" Génesis 3,13, y Dios recibe la respuesta de la mujer, eso es interesante. En cambio la serpiente no le habla a Dios, y Dios no le pregunta nada a la serpiente.

Esto es interesante porque nos hace comprender para qué sirven esas preguntas; esas preguntas no son un juego, esas preguntas tampoco sirven para que Dios se entere, Dios ya sabe las cosas; esas preguntas son el primer rasgo de la salvación.

Cuando Dios le pregunta al hombre, le descubre la verdad de su situación, lo desnuda por dentro: "el hombre y la mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín" Génesis 3,8, decía el texto de ayer, y ahora dice que Dios los desnuda, no sólo los encuentra, sino que los desnuda, los conduce a su propia verdad.

Son claves las preguntas: "¿Dónde estás?" "¿Hiciste lo que yo te prohibí?" Génesis 3,9-11. ¿Dónde estás? Una pregunta que ubica, ¿dónde estás? ¿Hacia dónde te diriges? ¿En qué compañía andas? ¿Por qué caminos te estás metiendo? ¿Qué crees que te va a suceder? Dónde estás es una pregunta maravillosa para ubicarse.

Cuando uno empieza a decaer, por ejemplo en sus ideales, o en su generosidad, o en su vocación, esa pregunta suena como una campana dura: ¿Qué pasa contigo? ¿Dónde estás? Mira dónde estabas, dice el último libro de la Biblia, estamos leyendo el primero.

El último libro de la Biblia, en las Cartas a las Iglesias, allá en el Apocalipsis, utiliza el mismo recurso: "Mira en dónde estabas, mira en dónde vas, despierta y vuelve al amor primero" Apocalipsis 2,4-5. Esa pregunta es una pregunta de amor, es una pregunta para traerle verdad al corazón del hombre, ¿Dónde estás?

La pregunta que Dios le hace a la mujer es semejante, es otra pregunta para conducirla a su propia verdad: "¿Qué es lo que has hecho?" Génesis 3,13.

Estos hicieron su desobediencia, se rebelaron y no se quedaron ahí junto al árbol, sino que se fueron a esconder, le dieron la espalda a lo que habían hecho. Pues Dios toma eso que ellos han hecho y se lo vuelve a poner delante, y les dice: "Mira lo que hiciste" Génesis 3,13.

Lo mismo va a suceder con Caín: "mira la sangre de tu hermano, está clamando, ¿Qué es lo que has hecho?" Génesis 4,10. Entonces Dios no está preguntando para enterarse, Dios está preguntando para llevarle verdad al corazón del hombre y de la mujer por medio de preguntas que son maravillosas y que siempre nos van a servir en el examen de conciencia: ¿Dónde estás? ¿Qué es lo que has hecho?

Pero Dios no le hace esas preguntas a la serpiente ni la serpiente le habla a Dios. Con respecto a la serpiente, lo único que hay es la traducción al lenguaje de nuestra historia de un combate que viene más allá de nuestrahistoria.

Esta es la serpiente antigua, es Satanás, y las palabras que oímos aquí en ese lenguaje figurado, en ese lenguaje simbólico: "te arrastrarás, comerás polvo" Génesis 3,14, estas palabras son la traducción a nuestra lengua y a nuestra historia de un conflicto que existió antes de que nosotros existiéramos.

Pero no nos detengamos en eso que sería muy interesante y que tiene que ver con el tratado de los Ángeles, sino miremos solamente el distinto tratamiento para con el hombre y la mujer, por una parte, y para la serpiente, por otra parte.

Luego, ya explicamos una vez por qué la serpiente atacó a la mujer. La serpiente buscó la fuente de la vida. Primer detalle: a quiénes les pregunta; segundo detalle: mira lo que le dice Dios a la serpiente hacia el final: "Establezco, -es un acto de soberanía, es un acto de majestad-, hostilidades entre ti y la mujer" Génesis 3,15.

¿A quién le dice eso? A la serpiente; Dios dice: "Establezco hostilidades entre la serpiente y la mujer" Génesis 3,15.

Bueno, deduzcamos qué quiere decir eso. ¿Cómo ha llamado a la serpiente? ¿Cómo le ha hablado? "Serás maldita" Génesis 3,14. Serás maldita significa que es enemiga de Dios; la serpiente es el adversario.

Ahora tomemos esta frase, dice Dios a esa serpiente que es su enemigo: " Tú eres mi enemiga, establezco enemistad emntre ti y la mujer" Génesis 3,15. ¿Eso sabe qué significa? "Me pongo de parte de la mujer, tan sencillo como eso; tú luchaste contra ella, yo establezco hostilidad entre ti y ella; tú eres mi enemiga, yo me pongo de parte de ella".

Dios en este pasaje, y es cosa que me parece que muy pocas personas observan, se pronuncia a favor de la mujer. Cuando le dice a la serpiente: "Tú vas a ser enemiga de la mujer, le está diciendo: "Yo me pongo de parte de la mujer, y para que quede claro, viene lo que sigue: "Pongo enemistad entre tu estirpe y la suya" Génesis 3,15.

Ya habíamos dicho que la serpiente atacó a la mujer porque quería echar a perder la descendencia de la mujer, pues no, "establezco enemistad entre tu estirpe, entre tu descendencia y la suya" Génesis 3,15; defiendo la descendencia de la mujer, defiendo mi creación, defiendo mi creatura.

De ese modo el texto me parece que se hace un poco más inteligible, y para que quede claro de quién va a ser la victoria, la última frase: "ella te herirá la cabeza cuando tú la quieras herir en el talón" Génesis 3,15. "Me pongo de parte de la mujer".

¿Estaba bravo Dios? Pues Dios siempre detesta el pecado, pero estas no son las palabras de un Dios bravo, son las palabras de un Dios que está tomando las medidas apropiadas para salvar al hombre y a la mujer.

"Me pongo de parte de la mujer". A los dos les da claridad de conciencia, número uno, eso es un acto de misericordia; lugo se pronuncia a favor de la mujer.

Luego viene otro detalle. Dice aquí: "El Señor Dios hizo pellizas, esa es una traducción española, es decir, unos vestidos de piel; el señor Dios hizo vestidos para el hombre y la mujer" Génesis 3,21.

Hizo vestidos antes de sacarlos del Paraíso, no los sacó desnudos, no los sacó como perros regañados, los vistió Él, el mismo que los había hecho, el mismo que había modelado al hombre y que había modelado a la mujer, los reviste, los envuelve.

Qué lindo es pensar ese Dios que le hace un vestidito al hombre, un vestidito a la mujer; ahí se muestra -tercer detalle- cómo quiere protegerlos.

Pero viene el cuarto punto: "¡Ah, pero de todas maneras los sacó!" Sí, la explicación no es difícil, mira: "no vaya a echarle mano al árbol de la vida, coja de él, coma y viva para siempre" Génesis 3,22. Los que piensan que Dios estaba bravo van a decir: "Ahí está la prueba de que sí estaba bravo, ¿ve? No quería que viviera para siempre".

Un momento: Dios no quiere que viva para siempre en enemistad con Él, porque vivir sin Dios es estar muriendo, de hecho el infierno es eso: seguir viviendo, deseando una muerte que nunca llega; perseguir una muerte que huye, ese es el infierno; desear no existir y seguir existiendo.

El Paraíso ya no es un lugar para el hombre porque el hombre, desobediente a Dios, ahora encuentra en ese Paraíso todos los ídolos que terminarán de corromper su corazón; el Paraíso ya no es el lugar para el hombre porque el Paraíso es ahora el templo de la idolatría, ya no es el lugar para él.

Entonces tiene que salir de ahí, entonces tiene que ponerse en camino; por eso el hombre y la mujer reciben vestiditos que Dios les da, y tienen que salir del Paraíso, porque el Paraíso es el lugar de la idolatría, o como comentábamos en alguna ocasión, observemos que Dios echó al hombre, echó a la mujer, pero no echó a la serpiente, la serpiente sigue en el Paraíso, porque ahí donde hay desobediencia, la creación se convierte en ocasión de idolatría.

Por eso el hombre necesita distanciarse de la creación para no adorar a la creación; y ese es el objetivo de esas otras palabras: lo que dice al hombre que tendrá que trabajar y sudar; lo que dice a la mujer, que el dolor del parto, de la crianza.

Esos dolores tanto del hombre como dela mujer, más que castigo, reprimenda, azotaina, son la distancia que Dios mismo establece entre el resto de la creación y el hombre, porque sin esa distancia el hombre se arroja en idiolatría a las cosas, y para que se vea que esto es cierto, pues basta con mirar lo que ha sido la historia.

Cuando el hombre se rodea de riquezas, de placeres, de abundancias, se corrompe hasta unos límites absurdos; ahí se ve que el Paraíso sigue teniendo como huésped primera a la serpiente. O sea que cuando Dios distancia al hombre de la dulzura de la creación con esas cuestiones de "sufrirás", o cuando Dios saca al hombre y a la mujer del Paraíso no está dándoles fuete porque se portaron mal, está buscando salvarlos.

No puedes caer en idolatría y mucho menos hacer de la distancia conmigo una forma de vida. Por eso esa no es la inmortalidad. No es que Dios quisiera privarnos de la inmortalidad, todo lo contrario, "esta es la vida eterna, dice muchas veces Jesucristo en el evangelio de Juan; "la vida que no acaba", "la vida indestructible"; Cristo, una vez resucitado, ya no muere más".

Claro que Dios quiere darnos la inmortalidad, pero una inmortalidad junto a Él, porque una inmortalidad en idolatría, y la inmortalidad en desobediencia es una tortura de una muerte que nunca acaba de llegar, es el infierno

Así que, mis queridos hermanos, quitémonos la idea de un Dios malgeniado, quitémonos la idea de un Dios que se puso bravo porque se portaron mal, y encontremos el maravilloso rostro de un Dios que, entendiendo la fragilidad del hombre, ilumina su conciencia, lo protege delante de su enemigo, promete victoria, y toma las medidas necesarias para que no caiga en idolatría, de modo que un día pueda llegar a la casa paterna, y así salimos ganando.

Pues sí, perdimos el Paraíso, pero ganamos el cielo, y no es mucho pesar perder el Paraíso, un Paraíso con serpientes, si vamos a llegar al cielo, al cielo que es la casa de Él, que es la casa de su Divino Hijo, que es la morada del Espíritu y que es aula magnífica de sus Ángeles y de sus santos.

¡Qué nostalgia va a tener uno del Paraíso si realmente aprecia el cielo que se nos ha abierto por la Cruz de Cristo!

Demos gracias entonces al Señor, y reconozcamos en estas primeras páginas de la Biblia, la ternura de un Dios que desde siempre ha buscado lo mejor para nosotros.