I054001a
Fecha: 20030213
Título: La Biblia no esta en contra de la mujer
Original en audio: [8 min. 40 seg.]
Hermanos:
Vamos a aprovechar la lectura de hoy para deshacer una calumnia que es frecuente. Yo por lo menos la conocí desde los tiempos en que estudiaba en la Universidad Nacional, en Bogotá, Colombia.
Un día en una de las paredes que dan a la plaza principal de la universidad, apareció un mural. Eso no era raro porque, de hecho, esa pared servía para ese propósito, como una especie de medio de comunicación.
Había un periódico mural que estaba cambiando una o dos veces a la semana, y normalmente eran grupos de izquierda, grupos comunistas los que escribían ahí sus consignas criticando al gobierno o también hostigando las políticas educativas dentro de la misma universidad.
Bueno, un día me sorprendió encontrar que el periódico mural tenía un tema bíblico y el título era: "La Biblia contra la Mujer". Era una recopilación de textos, tomados de la Sagrada Escritura, que se consideraban, o allí se presentaban como agresivos contra la mujer.
Y uno de los textos que aparecía allí es precisamente el que hemos oído hoy en la primera lectura: aquello de que la mujer es creada como ayuda y compañía para el hombre.
Aparece con estas palabras: "Voy a hacerle alguien como él que le ayude" Génesis 2,18. Entonces, la mujer es una "ayudante". Bueno, los textos que estaban en esa ocasión eran muchísimos. Desde luego, pues, no podía faltar aquello de San Pablo en la Carta a los Efesios, donde dice que "el hombre es cabeza de la mujer" Carta a los Efesios 5,23.
En fin, la idea era que todos esos textos eran para demostrar que la Biblia iba en contra de la mujer, y el mensaje que querían dar estos comunistas era que la Biblia le hacía fuerza, apoyaba la opresión de la mujer, y que si la mujer quería verdaderamente liberarse y quería encontrar su verdadera dignidad, tenía que desprenderse de la Biblia, tenía que desprenderse de la religión.
Sólo una mujer atea, sólo una mujer libre de religión podía ser toda una mujer, podía ser verdaderamente libre. Ese era el mensaje de ellos.
Bueno, aquí no tenemos ni el tiempo ni la serie de textos para comentar todo lo que allí se decía, pero es una buena ocasión para deshacer la calumnia, por lo menos con respecto a este texto.
Simplemente hagámonos esta pregunta: ¿este texto del capítulo segundo del Génesis, verdaderamente, empequeñece a la mujer? ¿Este texto, verdaderamente, engrandece al hombre? Y la respuesta a la que tenemos que llegar, si lo pensamos un poco, es que ninguna de las dos cosas.
Este texto no engrandece al hombre y este texto no empequeñece a la mujer. Más bien, yo diría que es lo contrario, porque ¿quién es más importante, quién es más grande, el que ayuda o el que es ayudado? Parece que es más fuerte, parece que es más vital, y si vamos a hablar de importancia, parece que es más importante aquél que puede ayudar, y quien puede ayudar es la mujer, y quien necesita la ayuda es el hombre.
Entonces fíjate cómo en una lectura superficial alguien podría decir: "¡Un texto machista!" Pero yo diría que muy al contrario este es un texto casi feminista, porque lo que está contando es en dónde está la fuerza vital, en donde está la vida, de dónde viene la vida.
El ser humano es hombre o es mujer, pero el hombre, el varón, aparece aquí como eaquel que necesita de la ayuda: "El hombre puso nombre a todos los animales, pero no encontraba ninguno como él que le ayudase" Génesis 2,20. Esa no es una imagen de victoria; esa es una imagen de necesidad: "Necesito ayuda, y no encuentro quién me ayude".
De manera que quitémonos de la cabeza que se trata de un texto machista, más bien me parece que es un texto que nos ayuda a situar la maravillosa vocación de la mujer. Y observemos una cosa, la conclusión que saca el relato está en esta frase: "Abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, serán los dos esa sola carne" Génesis 2,24.
"Abandonará el hombre...." Génesis 2,24, es el hombre el que se tiene que poner en movimiento, y de hecho pues así sucede; es el hombre el que se pone en movimiento.
¿Y qué es más grande, tener que buscar, salir a buscar, o esperar a que lo encuentren? La grandeza de la mujer aparece aquí. La mujer es aquella que espera y que recibe, que aguarda ser encontrada, como un pozo: el pozo no sale persiguiendo al sediento, es el sediento el que tiene que buscar el pozo, porque la vida está en el pozo, mientras que la necesidad está en el sediento.
Qué hermoso rostro de la mujer, pintado con tanta delicadeza, aparece en este capítulo segundo del Génesis. La mujer es aquella de quien brota la vida, la mujer es aquella que tiene la fuerza, la gracia, la vitalidad para ayudar. Y esto es importante que lo sepamos, porque en la lectura de mañana, precisamente va a aparecer el ataque de la serpiente a la mujer.
Y si hemos entendido lo que significa ser mujer, si hemos entendido la vocación que Dios le da a la mujer, inmediatamente entendemos por qué la serpiente ataca a la mujer. En la mujer están las fuentes de la vida y en la mujer está la gracia, la energía para ayudar, para sostener; por eso la serpiente ataca en primer lugar a la mujer.
En fin, ¡qué triste que aquella calumnia se hubiera dicho en contra de la Biblia y en contra de la mujer en aquella ocasión en la Universidad Nacional!
Qué el Espíritu de Dios dé claridad a nuestro entendimiento para valorar a la mujer y para que la mujer sepa cuán preciosa es en los ojos de Dios.