I035005a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha:20110128

Título: La fe es un regalo de Dios, pero tambien implica un esfuerzo de parte nuestra

Original en audio: [4 min. 15 seg.]


Yo diría que hay un hermoso contraste entre las dos lecturas con las que vamos cerrando esta tercera semana del tiempo Ordinario.

La primera lectura está tomada del capítulo décimo de la Carta a los Hebreos, es decir, ya llegando al final de este precioso documento. La segunda lectura, el evangelio, está tomado del capítulo cuarto de san Marcos.

Y digo que hay como un contraste entre estas dos lecturas, porque en la Carta a los Hebreos se habla del esfuerzo, de la constancia, de la perseverancia, podríamos decir, lo que uno tiene que hacer, el trabajo que a uno le corresponde.

Y lo propio de nuestro trabajo es recordar el pasado, es decir, de dónde venimos, de dónde viene nuestra fe, ubicarnos en el presente y lanzarnos con esperanza hacia el futuro. Esa es nuestra tarea, eso es lo que a nosotros nos corresponde.

Pero en el evangelio lo que se presenta es cómo finalmente la obra de Dios es un regalo, es un precioso regalo, un regalo que hasta cierto punto avanza y crece por sí mismo.

Entonces fíjate el contraste que hay entre las dos lecturas: por una parte tenemos que la salvación implica esfuerzo, y por otro lado, que la salvación es un regalo.

La visión que nos presenta la Carta a los Hebreos casi parece de pesimismo, porque lo que aparece ahí es cómo hay una cantidad de luchas, una cantidad de dificultades, una cantidad de persecuciones, en cambio, es maravilloso y dulce el optimismo que aparece en el evangelio.

La predicación del Reino de Dios es como una semilla de mostaza, una semilla muy pequeña, pero luego crece y se vuelve grande y las aves del cielo pueden poner sus nidos en ella.

Entonces, ¿cómo es ser cristiano? ¿Al fin qué tenemos que ser? ¿Tenemos que ser gente de mucho esfuerzo, gente que tiene que trabajar muy duro? ¿O tenemos que ser como niños que confían recibir el regalo del amor y de la salvación?

¿Tenemos que ser sombríos y tal vez un poco pesimistas, sabiendo con claridad que hay tantos obstáculos y tantas persecuciones? ¿O tenemos que ser optimistas únicamente convencidos de la victoria de Dios?

Y la respuesta es que tenemos que ser ambas cosas, es decir, tenemos que ser constantes, perseverantes y esforzados; pero la fuente de nuestro esfuerzo no es simplemente nuestras ideas, sino que el poder esforzarse y el poder perseverar brota del regalo de sabernos amados, de sabernos redimidos, de sabernos mimados por un Dios que ha hecho todo por nosotros, según aquello que cuenta el Apóstol San Pablo: "El que nos ha dado a su propio Hijo, ¿cómo no nos dará con Él todas las cosas?" Carta a los Romanos 8,32.

De modo que se necesita el esfuerzo, pero ese esforzarse finalmente es un regalo, y por eso Jesús también dice en alguna parte del evangleio que, "cuando hayamos cumplido todo, somos simplemente siervos inútiles" San Lucas 17,10.