I023003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 200110119

Título: El reinado de Dios no puede coexistir con otros reinados que traicionan

Original en audio: [4 min. 11 seg.]


Hay algo muy interesante que nos encontramos en el evangelio según San Marcos. El primer capítulo nos ha presentado a jesús en su obra maravillosa de predicar, sanar, expulsar demonios, perdonar pecados.

Jesús indudablemente aparece como la buena nueva, aparece como la gran noticia para la humanidad. Estamos hablando de alguien que transmite bondad, que irradia luz, que trae paz y claridad a la vida.

Sin embargo, ya a a partir del capítulo segundo aparece otro aspecto de la vida y del ministerio de Jesucristo. Sucede que lo que Él hace no le gusta a todo el mundo, es decir, es el Jesús polémico, es el Jesús que despierta suspicacia, es el Jesús que encuentra oposición.

Si ustedes recuerdan los evangelios de estos últimos días, todos se refieren a ese tema: la crítica que recibe Jesús, crítica especialmente por mostrarse como Señor del sábado. ¿Quién es Éste que viene a cambiar las costumbres? ¿Quién es Éste que viene a cambiar las cosas? ¿Qué autoridad tiene? ¿Por qué hace eso?

Esto demuestra que Jesucristo, llegando a esta tierra, pues trae el Reino de Dios, trae el estilo de Dios; pero para que el Reino de Dios realmente tome posesión en nuestra vida, pues hay que sacar muchos otros reyes, reyezuelos y reinados, en particular, hay que sacar el reinado del egoísmo, el reinado del orgullo, el reinado de la vanagloria.

Así por ejemplo, las autoridades judías de aquel tiempo se sentían amenazadas por Jesucristo, porque sentían que el modo de Cristo de enseñarnos a relacionarnos con Dios como Padre, un Padre misericorioso y cercano, es como un atajo, es como un puente que le quita importancia a lo que en ese momento era la vida de esas autoridades, por ejemplo el templo, o por ejemplo toda esa estructura tan complicada de estudios y de teorías que tenían los escribas de la época.

Es decir, Jesús es una amenaza, porque en la simplicidad y hermosura de la relación con el Padre nos está enseñando, por un lado, a dejar el pecado, y por otro lado, a dejar todo ese montaje y toda esa complicación de la que se alimenta la vanagloria humana, y muchas veces, la misma codicia de los hombres. Entonces Jesús encuentra oposición.

Y es importante que esto lo tengamos claro, desde este capítulo tercero que apenas llevamos en el evangelio de Marcos, para que también comprendamos por qué Jesús luego termina su vida en el sufrimiento, en la dolorosa Pasión.

La razón es esa, la razón es que Él tenía que abrir un camino para el amor del Padre, y el reinado de Dios no puede coexistir con otros reinados que traicionan.

Y este será también el sacerdocio de Jesucristo, el sacedocio del que nos habla extensa y hermosamente la Carta a los Hebreos, con la que hemos empezado este Año Litúrgico en el tiempo Ordinario.

El sacerdocio de Cristo es también la ofrenda de una víctima, con la diferencia de que esta vez el Sacerdote y la Víctima son la misma persona, el mismo Cristo, quien por su amor, quien por su infinita compasión ha querido darse como sacrificio para que tú y yo tengamos vida.

¡Demos alabanza al Señor!