I013002a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 19990113

Título: La prisa del amor, la prisa de hacer el bien Original en audio: [3 min. 44 seg.]


Queridos Hermanos:

Si fuéramos a darle un título a este pasaje del evangelio que acabamos de escuchar, podríamos darle este: “La Prisa del Amor”.

Jesús, que sana multitudes, que cura de diversas dolencias y que sin embargo aún tiene prisa por ir otros lugares a seguir también enseñando, a seguir también sanando, a seguir expulsando demonios.

El amor es ágil, el amor es diligente, es obediente, es pronto y el amor nos hace también así, ágiles, y nos hace obedientes, nos hace eficaces, nos hace certeros.

Movidos por el amor, también nosotros seremos eficientes en la práctica del bien, seremos precisos, seremos certeros, porque será el amor el que abra los ojos de nuestro entendimiento, será él el que reconstituya nuestras fuerzas, será él el que nos conduzca precisamente allí donde más se nos necesita.

La vida del amor en nosotros hace que tengamos conciencia del tiempo que pasa y que gastemos ese tiempo ante todo en amar.

Escribió Santa Teresita del Niño Jesús: “Quiero vivir de tal manera que a cualquier hora del día que me pregunten qué estoy haciendo, pueda responder que estoy amando a Dios."

El amor hace que recuperemos la conciencia del tiempo que se da irremediablemente. Puesto que hemos sido creados por amor, nuestra única respuesta al Creador es la ofrenda de nuestro amor.

El amor hace que la vida, la gracia que hizo posible nuestra existencia, se prolongue también a través de la misma existencia y de la misma vida, y por eso el amor hace que descubramos cuán preciosos, cuán valiosos somos para nuestro Creador y que por lo tanto, cada instante y cada minuto, cada día, tenga para nosotros el valor del amor con el que se nos ha dado.

Meditando en la eficacia de Jesucristo, meditando en la diligencia, en la prisa de Jesucristo por hacer el bien, pidámosle que esa misma gracia, que ese mismo amor abunde en nosotros para que seamos precisos, para que seamos eficaces en el bien, para que también de nosotros se pueda decir lo que decía San Pedro de Jesús.

San Pedro decía de Jesucristo: “Pasó haciendo el bien” Hechos de los Apóstoles 10,38. Que eso se pueda decir de nosotros: "Donde anduvo ese religioso, donde anduvo ese bautizado, allí donde estuvo, estaba haciendo el bien, tenía prisa por hacer el bien, estaba lleno de amor por el bien".