Co34003a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

fecha: 20011125

Título: Jesucristo es nuestro lider, nuestro modelo

Original en audio: 13 min. 31 seg.


Hermanos:

Esta fiesta nos ayudan a recoger todo lo que sabemos del poder de Cristo. Es un día para reconocer el poder de Cristo. Lo primero que tenemos que hacer es buscar las huellas de ese poder en nuestras vidas. Nombre tres momentos de su vida en que usted haya sentido el poder de Cristo, piénselos ahí en su cabeza, tres momentos de su vida.

Hoy estamos celebrando el poder de Cristo; un poder que es muy distinto de otros poderes. Y el evangelio de Lucas, que proclamamos en esta fiesta de Cristo Rey, muestra esa diferencia.

Las autoridades judías, los soldados romanos, e incluso uno de los que estaba crucificado con Él, le dice a Jesucristo: "Sálvate" San Lucas 23,39; porque estamos acostumbrados a que los poderes y los poderosos primero se protegen ellos, y si queda algo para el pueblo, que quede.

Los poderosos de este mundo se ponen, casi siempre, primero ellos y luego los intereses comunes, y luego los intereses de los más pequeños, de los más pobres, y luego los intereses de los enemigos.

Pero Jesús le da la vuelta a ese esquema, Jesús no se pone de primero. Estamos celebrando el poder de uno que no se pone de primero, y esto es lo que nos convence de Jesucristo, porque esto es lo que indica que el poder de Cristo no es poder para aplastar, no es poder para el provecho propio, no es poder para los del propio grupo, sino es poder para servir, es poder para salvar, es poder para perdonar y para interceder.

Y un poder como esos, nosotros no lo conoceríamos, no lo habríamos visto, y hoy lo estamos viendo y hoy lo estamos celebrando. Qué maravilla Cristo que tiene poder, pero no es poder para servicio de Él, sino es un poder para servicio de otros, empezando por los más pequeños, y sin excluir a sus propios enemigos; ese es el poder que estamos celebrando. Sea ese como un primer punto de meditación en este día.

Segundo punto: las lecturas de hoy no nos hablan solamente de Jesucristo como Rey, nos hablan de Jesús como el Mesías y como el Pastor; y la segunda lectura de la Carta a los Colosenses nos presenta a Jesús como el centro, el lugar de reconciliación, de unidad y de fundamento de todo.

Para encontrar dimensiones del reinado de Cristo, no podemos quedarnos solamente con la palabra poder, aunque es tan bello celebrar a Cristo poderoso para salvar, hay otras palabras, hay otras imágenes que necesitamos, por ejemplo la imagen del pastor, Cristo que pastorea, que guía, que muestra el camino a su rebaño, que lo alimenta, que lo defiende, que lo lleva también a descansar.

¡Qué bonito mirar a Cristo como el que va adelante! De pronto la imagen del pastor suena un poco lejana para nosotros, pero pensemos entonces que esta es la fiesta de Cristo Pastor, es decir, Cristo nuestro líder, nuestro ejemplo.

Cuando éramos pequeños seguramente teníamos nuestros líderes, nuestros ídolos, nuestros ejemplos, y queríamos ser como Superman o queríamos ser como algún cantante o como algún actor o alguna actriz.

Esta es la fiesta para volver la mirada a Cristo y decirle a Él: "Tú me convences; cuando yo sea grande quiero ser como tú".

Yo pienso que un modelo educativo cristiano tiene que llevar a que los estudiantes miren a Jesús y digan: "Yo quiere ser como ese Señor, yo quiero ser como Él". Eso es lo que significa la imagen del pastor actualizada tal vez a nuestro tiempo.

Cristo es mi líder, lo que Él hace me gusta. Y que importantes son los líderes. En el tiempo en el que estamos y en todas las épocas de la historia el mundo es lo que hacen de él sus líderes. Un líder terrorista, envía al mundo entero a la guerra; un líder en la santidad y en la bondad, como un Francisco de Asís, trae millones de personas a los pies de Jesús.

Esta es la fiesta para los líderes. Si usted es político, si usted es profesor, si usted es padre de familia, pregúntese qué clase de líder es usted, qué capacidad de liderazgo tiene, y hacia donde está llevando a su gente. Porque no hay cosa más grande que ser un líder en el bien, y llevar la gente al Líder por excelencia, el que nos cautiva, el que nos fascina y que se llama Jesucristo.

Pero también las lecturas de hoy nos hablan de Cristo como el Mesías. Mesías es una palabra hebrea que quiere decir ungido. Hoy celebramos a Jesús como el Ungido, es decir, aquel que ha recibido la unción, ha sido untado, ha siso impregnado, empapado en el Espíritu Santo.

Jesús, impregnado del Espíritu, trae un aroma nuevo, trae un estilo nuevo, trae una fragancia nueva, trae un nuevo poder. El mismo evangelio de Lucas dice: "La gente se acercaba a él, porque de él salía una fuerza que cautivaba a todos " San Lucas 6,19|San Lucas 6,19.

Esto es lo que hoy solemos llamar: "Cristo tiene carisma", y claro que tiene carisma, tiene el Espíritu que contiene todos los carismas.

Cuando miramos un verdadero líder carismático, una de esas personas que atraen multitudes, que convoca mucha gente, que fascina, pensemos que este es el día para celebrar la fascinación que trae Cristo; el poder de seducción, el atractivo, el amor que brota de Él y que hace de Él una persona que nos encanta, que nos enamora, que nos atrae.

Pero no es una unción solamente para que nosotros nos sintamos atraídos hacia Él, es una unción de poder con la que Él rompe cadenas del demonio, con el que Él desbarata las enfermedades, con el que Él, como dice la Carta a los Colosenses, "reconcilia todas las cosas" Carta a los Colosenses 1,20. Esta es la fiesta de Cristo como el lugar de reconciliación de todo el universo.

Si usted gusta de la filosofía, usted sabe que todo filósofo busca cuál es ese punto central, cuál es esa idea fundamental que logre organizar todos los datos que tenemos de todo lo que podemos conocer. Esa ha sido la labor de todos los pensadores.

Un filósofo intenta encontrar cuál es la idea, cuál es la pregunta fundamental. Parménides dijo: "La idea fundamental es el ser. El ser es, el no ser no es"; y fascinado por esa idea hizo un poema del cual se conservan unos cuantos fragmentos.

Parménides, fascinado por el ser. Aristóteles también tuvo sus claves intelectuales de la potencia y el acto, y todas esas cosas. Otros buscan por otros lados, en la fenomenología, en la nada, en el espíritu absoluto, como Hegel; todo filósofo busca una clave de comprensión, un punto de partida para desenredar la madeja del universo.

Nosotros los cristianos miramos hacia Jesús y decimos: "Verdaderamente todos los ríos van hacia Él, y todas las fuentes brotan de ÉL"; y encontramos en Jesús la maravillosa unidad: la reconciliación entre el Dios del cielo y los hombres de la tierra; encontramos en Jesús el centro místico y maravilloso adonde concurren todas las potencias angélicas, donde todo, como dice la oración de la Misa de hoy, "tiene su razón de ser".

Conocer a Jesús es encontrar la clave de comprensión; no hay problema, no hay crisis, no hay pregunta, no hay dificultad que no tenga algo que ver con la Pasión de Cristo.

No hay lugar del universo, no hay espíritu, no hay ángel no hay demonio que no tenga una relación directa de su misión y un nexo de pensamiento con Jesucristo el Rey; Él es mi clave de comprensión, Él es mi manera de pensar el mundo, es el centro adonde yo me dirijo; Él es el fundamento de todo.

Hermanos, es una fiesta muy bonita esta, estamos celebrando el poder de Cristo, estamos celebrando a Cristo como nuestro líder, nuestro modelo, especialmente para quienes son líderes; estamos celebrando a Cristo como centro de pensamiento, especialmente para los que son filósofos; estamos celebrando a Cristo como fundamento de todo, especialmente para quienes nos sentimos a veces decaídos; estamos celebrando a Jesús, reconociendo que ha sido poderoso en nuestras vidas, y admitiendo que ese camino de Él, ese es el verdadero poder, porque no es poder para servirse de la gente, sino para servir a la gente.

Jesús sigue reinando, Jesús manifiesta su poder en nosotros; y en la Eucaristía que consagramos en el altar, Jesús muestra todo su estilo, entrega. Fíjate cómo Él reina dándose.

Todos los que tenemos la gracia de comulgara en este día, recibimos la Hostia Santísima en nuestra boca, y recibimos a Cristo dándose, entregándose, y decimos: "Amén", y decimos: "Esta es la manera de reinar de mi Dios".