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Fecha: 19951126
Título: El amor de Jesucristo es el unico poder creible, la unica fuerza que no hace dano
Original en audio: 15 min. 41 seg.
La Iglesia celebra en este domingo a Nuestro Señor Jesucristo, acentuando en esta oportunidad la palabra Señor. Porque la verdad es que la Iglesia sólo tiene una celebración, sólo tiene un motivo de celebración, sólo tiene una alegría, nuestra única alegría.
Nuestra única fiesta siempre se llama Cristo, y este Cristo es como el maná que en otro tiempo comieron los hebreos, que sirviendo de alimento suficiente para todos y siendo el mismo para todos, sin embargo, en cada paladar, tomaba sabor distinto. Así también Cristo, que hace cosas distintas pero todas maravillosas en nosotros, es como ese manjar delicioso que toma el sabor de la necesidad del hombre, que toma el aspecto de la indigencia del hombre, que tiene la cara del dolor del hombre.
Y así la Iglesia puede celebrar siempre a Cristo y sin embargo tener distintas celebraciones, porque son distintos los misterios y son distintos los pasajes de la vida de Cristo que se manifiestan como salvación y respuesta a los pasajes de nuestra propia vida.
En este domingo, pues, el acento está en la palabra Señor, incluso en una palabra tal vez arcaica para una cultura como la nuestra, la palabra Rey.
Estamos celebrando a Cristo como Rey del universo. Esta celebración litúrgica no es tan antigua como otras que tiene la Iglesia. Y sin embargo, la confesión fundamental de que Cristo es el Señor, esa afirmación, de alguna forma es el corazón del Nuevo Testamento.
Y por eso, aunque la solemnidad litúrgica como tal, cuenta apenas con una decenas de años, la fe que celebra la Iglesia hoy cuando reconoce a Cristo como Rey, es la misma fe de los Apóstoles, es la misma fe de Pedro, de Pablo, de Santiago, de Mateo y de los demás Apóstoles.
Me parece que la mejor manera de comprender esta solemnidad de Cristo Rey, es mirarla como el último eco de la Pascua, de la Semana Santa.
Ya está un poco lejos la Semana Santa en nuestra memoria, ya han pasado muchos meses, han pasado muchas cosas, sin embargo todos y cada uno de los domingos de la Iglesia dependen de la Semana Santa, porque en los domingos nuestra atención y nuestros ojos se dirigen al Resucitado, y esa es la clave de la celebración en Semana Santa.
Que es santa precisamente por la resurrección del Señor, pero todavía más: el día de la Pascua, allá en Semana Santa, estábamos festejando a Cristo como vencedor del pecado y de la muerte; pero si luego miramos el mundo en el que estamos viviendo, parece que la muerte y el pecado siguen mandando.
Y por eso usted y yo seguramente nos hemos preguntado muchas veces, si Cristo hizo todo lo que hizo, ¿por qué el mundo no cambia? ¿No se supone que después de dos mil años su programa de gobierno tendría que haber dado algún resultado?
La revista que edita el CINEP y que se llama “Cien Días” y que mucho tiempo circuló con periódicos a nivel nacional, se tomó ese nombre de Cien Días, porque ellos quisieron ya después de algún tiempo, hacer evaluaciones progresivas del gobierno de los presidentes aquí en Colombia, tomando esa cifra de cien días.
Pues bien, ya han pasado muchos “cien días” desde que Cristo resucitó, desde que los Apóstoles llenos de lágrimas contaron y cantaron que Cristo había resucitado, y por eso nosotros, si a la manera del CINEP fuéramos a hacerle una evaluación a Cristo, diríamos: "Bueno, ¿y de su gobierno qué? ¿Y de su programa qué? ¿Y su programa en qué momento empieza a aplicarse?"
Todavía es más candente este análisis si lo relacionamos con lo que pasa en nuestro país. Semanas enteras los periódicos nos han llenado con el número ocho mil; hoy estamos un poco numerólogicos; no sólo los cien días sino el proceso ocho mil.
Y yo creo que un poco todos los colombianos hemos sentido fundamentalmente que no está claro, en absoluto está claro quién gobierna a Colombia.
Hoy estamos esperando a Cristo como majestuoso soberano, es una buena ocasión para preguntarnos, como colombianos, quién gobierna aquí en Colombia. A mí me parece que lo que está debajo de todas esas polémicas entre fiscales, procuradores, cortes constitucionales, poderes ejecutivos y desde luego, doña Sanín, lo que está detrás de todas esas caras, y carátulas, y caretas, y caricaturas, lo que está detrás de todo eso es una gran pregunta: ¿al fin a este país quién lo está gobernando?
Sin que esto se tome como una intervención en política, que de alguna manera no corresponde a nuestro ministerio sacerdotal, yo creo que como colombianos nos preguntamos si realmente el presidente es el presidente o si no será más bien que hay detrás de él y detrás del legislativo y detrás del judicial otros poderes que no aparecen nunca, poderes de tipo económico, poderes violentos, poderes masones, poderes de logias, poderes que son los que en realidad gobiernen a nuestro país.
Y ahora levantamos la mirada un poco más hacia el mundo. Yo creo que la pregunta sigue creciendo a medida que se amplía nuestro panorama. Si miramos el mundo podemos preguntarnos si realmente los presidentes gobiernan, porque ya está claro que los reyes no gobiernan.
Con todo el cariño que tenemos a España, nuestra hermana patria, yo creo que no se puede decir que el rey gobierne en España. Y si uno piensa en los reyes de Holanda, de Bélgica, de Inglaterra, o si uno piensa en la reina de nuestro país, que es el país de las reinas, uno ve que ni reyes, ni reinas, ni cámaras legislativas, ni presidentes, ni primeros ministros queremos gobernar.
Entonces uno puede preguntarse a fondo, uno puede tal vez tratar de quebrarse la cabeza con esta pregunta: ¿Oiga, el mundo en realidad quién lo gobierna? Porque parece que los pactos internacionales, ya sean políticos, económicos o de otro orden, hasta deportivos, están marcados por intereses que nunca se dicen.
¿No será que alguna vez aprenderemos o conoceremos quiénes son los que realmente gobiernan en este mundo? Lo de las logias y sociedades secretas no es solamente una alusión por lo que se vende en las librerías; es que es perfectamente posible que sean sociedades secretas las que están marcando una cantidad de rumbos políticos y religiosos en nuestro país.
Por ejemplo: ¿va a ser usted tan ingenuo de creer que las campañas de planificación familiar son preocupación por los pobrecitos que tiene muchos hijos? ¿Usted cree que hay alguien a quien le importen los niños? Tal vez a Dios, y a Él sí.
¿Pero usted cree que hay alguien a quien le importe el hambre, al que le preocupe realmente la pobreza? ¿Usted cree con sinceridad que detrás de esas campañas de planificación familiar que nos difunden, bien decoradas y con sexo seguro, usted cree que detrás de eso, simplemente hay gente bienintencionada y llena de filantropía que no puede dormir pensando en la pobreza del mundo? No seamos tontos.
Es evidente que detrás de eso hay otras cosas, y si uno piensa en la propagación de la religión, y si uno piensa en la evangelización, yo creo que no estamos tampoco en un cuadro muy distinto.
Tengo amigos entre los Testigos de Jehová y hablamos y hablamos bastante, y ellos me regalan de sus publicaciones que se llaman “Atalaya” y “Despertad”. Me hice amigo precisamente porque viven difundiendo el mensaje por aquí, ahí en el Juan XXIII y en Los Olivos, etcétera, y siempre que tienen una oportunidad ellos difunden sus revistas “Atalaya” y “Despertad”. Como un signo de amistad conmigo, soy un suscrito a “Atalaya” y “Despertad”.
Me permito contarles, me regalaron la suscripción mis amigos. Llega, como a tantas casas, “Atalaya” y “Despertad”. Muy bien.
Yo se lo he dicho a ellos y por eso se lo puedo decir a ustedes ahora en público, vaya y mire las revistas “Atalaya” y “Despertad”, y si no tiene suscripción, yo lo pongo en contacto con mis amigos.
Si usted mira las suscripciones, eso está impreso, divinamente como pocas empresas editoriales pueden hacerlo en el país. Bien, para abreviar el cuento “Atalaya” y “Despertad” y todos los libros con hermosas láminas de colores que difunden los Testigos de Jehová, todo, absolutamente todo viene enlatado y viene con la dirección de Brooklyn o de no se dónde en Estados Unidos.
¿Se trata pues de la difusión del Evangelio? ¿Se trata realmente de la preocupación por la conversión de las personas? Las religiones enlatadas están invadiendo nuestro país. ¿Hay detrás de todo esto sólo una preocupación por el reinado de Jehová?
Creo que tampoco en esto podemos ser ingenuos. Creo que hay demasiados intereses y en los misioneros quienes propagan este género de literatura entre nosotros. Muy bien, ahora alguien puede decir: "¿Padre, y es usted el único desinteresado en esta tierra? Quién me va a garantizar a mí, Padre, que usted no es el representante de la más grande multinacional, la Iglesia católica con sede en Roma?"
¿No será que nosotros somos “Catholic Church Corporation” o cosa parecida? ¿Quién garantiza, qué hace más creíbles mis palabras? ¿Por qué usted puede creer o sentir más en estas palabras? En este momento debe haber gente reunida en otros cultos y en otras religiones, porque Bogotá está llena de los salones del Reino de los Testigos y está llenas de muchos lugares de reflexión y de canto en otras partes.
Allá me imagino que estarán predicando cosas parecidas a estas. La mamá de una amiga mía, por ejemplo, pertenece a una secta que dice abiertamente que la Iglesia católica es diabólica, es satánica.
De acuerdo con esa secta que se difunde y se propaga en Bogotá, yo soy un ministro de Satanás. Y la gran ramera, utilizando el lenguaje del apocalipsis, la gran ramera, la que pervierte a las naciones es precisamente la Iglesia católica.
Fíjate cómo el poder y el gobierno del mundo es una cosa de lo más complejo que hay. La mayoría de nosotros pasamos por encima de eso.
En este contexto convulsionado y en este mundo en el que estamos, hemos proclamado el Santo Evangelio Según San Lucas, allá en el capítulo 23, la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo, ¿y qué es lo que nos encontramos allí? Nos encontramos con que los poderes de esta tierra se burlan de Cristo, y en segundo lugar nos encontramos con que Cristo se burla de los poderes de esta tierra, ese fue el Evangelio de hoy.
Los jefes y los soldados y la gente se burla de Cristo porque Cristo no puede salvarse a sí mismo, para ellos el gran criterio de que Cristo es Rey, es que Cristo se salvara a sí mismo, este era su gran criterio, y por eso se burlan de Él, pero en realidad Cristo no tiene su poder para sí mismo, y por eso Cristo es el único poder realmente creíble, por que no tiene poder para Él, porque no se reserva para sí mismo, porque lo que tiene lo tiene para los demás.
Y por eso se burla Cristo de los poderes de esta tierra, cuando en medio de este odio y en medio de esta tierra, tiene misericordia para perdonar y tiene amor para salvar.
Hermanos, amigos, en esta celebración de Cristo Rey, reconocemos que único poder creíble, que la única fuerza que no hace daño es la fuerza de ese amor que salva, que no se reserva para sí mismo, que se da a los demás, que se ofrece a los demás y ese amor está obrando en esta tierra y ese amor tendrá la última palabra en nuestras vidas y en la historia.