Co23002a
Fecha: 19980906
Título: Jesucristo nos promete los tesoros de su amor con una condicion: que confiemos completamente en El
Original en audio: 12 min. 21 seg.
Como Jesús hacía tantos milagros, como tenía una predicación tan fascinante, como había tanta santidad en su mirada, como de su Cuerpo, nos dice la Escritura, salía como una energía, una fuerza que los curaba a todos, la gente que seguía a Jesús era muy numerosa porque allí donde hay elocuencia, donde hay santidad, allí donde hay amor y donde hay sanción, la gente acude en gran número.
Jesús estaba acompañado de mucha gente, pero una cosa es ser acompañante de Jesús y otra cosa es ser discípulo de Jesús, y el evangelio de hoy nos invita a que pensemos si nosotros somos solamente acompañantes de Jesús o si ya hemos empezado a ser discípulos de Jesús.
El que es acompañante de Jesús, todavía no se ha sentido llamado personalmente. Puede decirse que en esa persona se cumple el refrán: “¿A dónde va Vicente? Adonde dice la gente”.
Es decir, esa persona que está junto a Jesucristo, pero está por costumbre, está porque el papá o la mamá así le enseñaron, está porque no tiene nada más que hacer a esta hora, está porque trata de hacer como un negocio con Dios: "Yo asisto a tus Misas y tú me ayudas en mis negocios."
Cuando nosotros formamos así, solamente “masa”, es decir, cuando solamente estamos acompañando a Jesús pero no somos discípulos de Jesús, Él tiene para nosotros esta palabra, este evangelio que hemos escuchado en el día de hoy.
Jesús habla a la multitud y les invita a que se den cuenta qué tienen en el corazón, a que examinen qué amor les mueve, a que se den cuenta qué riesgos están dispuestos a correr, porque el amor se demuestra en los riesgos que uno está dispuesto a correr.
Cuando un muchacho, por ejemplo, se enamora de una niña, él empieza a correr algunos riesgos; por ejemplo, tal vez él sabe que no le cae demasiado bien a los futuros suegros; de pronto él sabe que en ese lugar él no cae muy bien, pero sin embargo va allá y pasa por la pena y se sobrepone a eso y trata de ganarse al futuro suegro o a la futura suegra, ¿por qué? Porque él ama, y el amor se demuestra en los riesgos que uno está dispuesto a correr.
Una vez le decía un muchacho a su novia: "-Te amo, te amo muchísimo, te amo intensamente, por ti haría lo que fuera necesario", esto se lo decía por teléfono. La novia entonces le dijo: "-¿Sabes? ¡Me gustaría verte tanto hoy!"
Y el muchacho respondió: "-Pues nos va a tocar otro día porque parece como que va a llover". No fue capaz de correr el riesgo de mojarse. Él decía muchas palabras, pero no estaba dispuesto a correr el riesgo.
El amor se demuestra en cuáles riesgos, en qué estamos dispuestos a arriesgar, a apostar por Dios.
Y cuando nosotros tenemos un amor que está dispuesto a arriesgarlo todo, entonces sí somos discípulos de jesús; y Jesús, que hablaba tan clarito, tan clarito, decía: "Mire, hay que posponer incluso al papá, a la mamá, a los hijos, a los hermanos, al esposo; hay que posponer a todos."
¿Qué quiere decir eso? Que estemos dispuestos a arriesgarlo todo, incluso lo que nos pareciera más difícil, con tal de estar con Jesús. ¿Y qué se necesita para esto? Se necesita un amor muy grande.
A mí me gusta recordar en este momento a una Santa que murió cuando tenía 12 años. Aquí cerca veo un grupo muy hermoso de chiquillas muy jovencitas. ¿Hay alguna que tenga doce años por aquí? ¿Dónde están las niñas de doce años? O, ¿ya se acostumbraron a no decir la edad? Ahí hay una que tiene doce años.
La antigüedad cristiana conoció el caso de una muchachita que tenía esa edad de doce años, y a los doce años la persiguieron, y la encarcelaron, y la torturaron, para que negara a Jesucristo.
Porque eran épocas terribles, eran épocas de gravísima persecución, y por eso a esta santa, que se llama Inés, la encarcelaron y la amenazaron, y nosotros sabemos lo sensibles que son las niñas, nosotros sabemos cómo cualquier dolor es casi insoportable para una niña y sobre todo el dolor físico,
Inés fue encarcelada y finalmente fue decapitada; después de terribles amenazas, después del peso de las cadenas, una niña de doce años se hizo matar por Jesucristo.
Esto es lo que significa ser discípulo del Señor: tener por Él un amor capaz de pasar por todos los riesgos, como quien dice, Jesús nos invita hoy, abriendo su Corazón, nos invita hoy como si nos dijera con estas palabras, "amáme, llénate de amor por mí; un amor tan grande, que estés dispuesto a perderlo todo, todo; pero no perderme a mí."
Este es el primer mandamiento de la Ley de Dios: Amarás al Señor tú Dios con todo tú corazón, con todas tus fuerzas, con todo tú ser. No deberíamos preguntarlo, pero vamos a preguntarlo bueno, ¿y qué le pasa a una persona así? Entonces yo vuelvo a mis comparaciones de los enamorados.
En una de sus locuras, uno de estos enamorados le propuso a la novia que tenía: "-Vámonos, fuguémonos, nos vamos y empezamos nuestra vida." Y yo me pongo a pensar que hay muchachas que son capaces e hacer eso y se fugan y se van de sus casas, hay gente así.
¿Y qué le pasa? ¿Qué le está diciendo ese enamorado a esa niña? Le está diciendo: “-Apuesta por mí, créeme, confía en mí"; ¿y qué va a tener ella? Ella lo va amar así a él y él la va a proteger, la va a guiar, la va a amar, la va a conducir.
Algo así es lo que quiere Cristo para nosotros. Cristo quiere establecer con cada corazón, con cada uno de nosotros, hombres y mujeres, Cristo quiere que hagamos un pacto personal. No es una más; aunque seamos muchos, gloria a Dios, no es una masa lo que Cristo quiere.
Cristo quiere hacer un pacto contigo, niña, Cristo quiere hacer un pacto contigo, mi querida dama, caballero: Cristo quiere hacer un pacto contigo también.
Cristo quiere hacer un pacto para que tú le ames hasta correr cualquier riesgo por Él, y Él te amará hasta correr cualquier riego por ti, porque esa es la señal del verdadero amor.
Cristo te está invitando en esta noche, y te está diciendo: "Si tú vas a confiar completamente en mí, si tú te vas a apoyar completamente en mí, yo voy a ser tú refugio, yo voy a ser tú certeza." Pero supongamos que el enamorado le dice a esta niña: "-Fúgate conmigo" y la niña dice: "-Pues yo sí quisiera, ¿pero podemos llevar también a mi hermana mayor por si acaso usted no responde?
Si es rapto, es rapto. Eso no es que nos vamos con su hermana mayor, ni con su tía, ni con su abuela, ni con nadie; si es rapto es rapto. Algo parecido es lo que Cristo quiere hacer con nosotros, con una ventaja: Él todo lo hace bien.
Entonces, cuando Cristo nos dice que nos apoyemos en Él y que confiemos en Él, lo que nos está diciendo es: "Si tú confías en mí, si tú confías de veras en mí, si tú confías completamente en mí, los tesoros de mi amor van a ser para ti. Pero si tú quieres unirte a mí, pero además quieres llegar donde mí, con todos los ídolos de tu alma, entonces ya no hay pacto.
Ahora, tú podrías preguntar: ¿Y cómo sé yo que Cristo va a cumplir su pacto? Míralo, hay esta la señal: ¿qué nos dice el evangelio de San Juan? "Nos amó hasta el extremo" San Juan 13,1. Jesús corrió todos los riesgos, pasó por la noche de la Cruz, fue torturado, murió asesinado, derramó su Sangre. ¿Qué más pruebas queremos?
Él cumplirá su pacto, Él cumplirá la parte de su trato, y con la gracia del Espíritu Santo, tú también vas a cumplir tú pacto, tú también vas a confiar en Él, ya no como un acompañante más, ya no como la masa, vas a confiar en Jesucristo y le vas a decir: "Señor, tú eres el amor de mi alma, yo creo en ti, yo confío en ti"; "Señor, yo quiero hacer en esta tarde, yo quiero hacer en esta noche un pacto contigo para que tú seas verdaderamente mi Señor y mi Salvador."