Co21001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20040822

Título: Hay que hacer la voluntad del Padre y creer en Jesucristo como Salvador nuestro

Original en audio: 8 min. 23 seg.


Amadísimos Hermanos:

Las lecturas del día de hoy nos presenta como un contraste.

Se trata evidentemente del gran llamado de las naciones. Dios ha elegido un pueblo, pero ese pueblo elegido no es una limitación de su amor. El amor de Dios no se limita a ese pueblo, y por eso las puertas de su gracia y de su amor se abren para que todos los pueblos, para que todas las naciones reciban el mensaje y sean también bendecidas con la misericordia.

Este es un mensaje muy bello y muy fuerte, pero fíjate que va unido como a una cierta nota de tristeza y también como a cierta inquietud que nos puede quedar, porque acuérdate cómo empieza el evangelio, esa pregunta: “¿Señor, serán muchos los que se salven, serán pocos los que se salven?” San Lucas 13,23.

Incluso la pregunta misma está hecha ya como para ponernos a pensar, no? Porque fíjate lo que se dice: "¿Serán pocos los que se salven?" San Lucas 13,23.

¿Por qué este hombre hace esa pregunta? Indudablemente, porque tiene una inquietud sobre su propia convicción: ¿Serán pocos o serán muchos?

Y Jesús, pues finalmente no responde, finalmente no da una respuesta. No dice: "Se van a salvar ciento cuarenta y cuatro mil", esa cifra simbólica del Apocalipsis que los Testigos de Jehová toman para decir: "Esos son los que van a reinar en el cielo, esos son los que van a ir al cielo, ciento cuarenta y cuatro mil; Jesús no dice algo como eso.

Tampoco dice: “Miren, el treinta por ciento de la gente se va a salvar, setenta por ciento se condena. Tampoco nos presenta las tendencias del mercado, ni los cambios en la opinión pública, no nos ofrece un diagrama en power point diciendo: “Mire, dentro de esta torta, pues esta zona que está aquí en verde que es pequeña, esa es la proporción de los que se salva, todo lo demás que está en rojo son los que se condenan, y ya están en rojo porque van para el infierno.

Por favor, entendamos que Jesús no utiliza ese lenguaje, Jesús no habla de esa manera. La pregunta que este hombre hace, es una pregunta, en el fondo, por su propia convicción; es una pregunta, en el fondo, por su propia salvación.

Y lo que hace Jesús es mostrarle cuál es el camino de la verdadera salvación; Jesús no está para responder a nuestras curiosidades, las palabras de Jesús no son para satisfacer curiosidades, a ver qué porcentaje de la torta se salva. Hay otras personas, que como que saben más que Jesús, y entonces ya dan otra respuesta y dicen: "No, todo el mundo se va a salvar".

Hay algunos teólogos que dicen eso: "Es imposible que la misericordia de Dios deje que alguien se condene", pero, un momento, es que la misericordia de Dios no está separada de la sabiduría de Dios ni del poder de Dios y el poder y la sabiduría, y la misericordia nos han hecho libres.

Y es un hecho que nuestra libertad, muchísimas veces a lo largo de la vida, rechaza la oferta de Dios, para desgracia nuestra, eso es una realidad, ese no es un invento de la Biblia ni es un invento mío.

Siendo la propuesta de Dios lo que es, muchas veces la rechazamos, ¿porque qué es el pecado sino el rechazo? Entonces, ¿de dónde viene esa idea de que nadie se va a condenar? Pues no lo sabemos, no lo sabemos.

No sabemos eso, no tenemos una respuesta para eso y no es pecado tener esa ignorancia, porque ya vemos que el mismo Jesucristo de algún modo quiso conservar esa ignorancia en nosotros. ¿Es posible que se salve todo el mundo?

Pues la Iglesia no ha dado una opinión definitiva sobre ese tema. Es posible, por lo tanto se puede predicar; es posible que se salve todo el mundo, es posible, pero de ahí a asegurar que sí, que todo el mundo se va a salvar y que en esa torta de la proporción de los que han sido creados y de los que se van a salvar, todo queda en verdecito, bonito, eso no lo sabemos.

De manera que la respuesta de Cristo no es una respuesta para que nosotros hagamos estudios estadísticos y de ahí nos pongamos a analizar cómo es Dios y cómo juzga Dios y qué motivos tiene Dios para juzgar.

La respuesta de Cristo es para que nosotros sepamos a dónde está el camino, cuál es el camino para alcanzar nuestra propia salvación. Y lo que dice Jesús es muy claro, dice Jesús que, "hay que hacer la voluntad del Padre" San Mateo 7,21; dice Jesús que no es asunto de fiarse de que, "yo soy descendencia de Abraham", ni es asunto de fiarse de que, "yo he comido y bebido contigo".

Si no hay certeza para salvarse haber comido y bebido con Jesús, mucho menos es certeza para salvarse que uno diga: "Pero es que yo soy muy amigo del Padre tal y soy amiguísimo íntimo de Monseñor no sé cuanto y de la madre fulanita, no son esas amistades, hay que hacer la voluntad del Padre, y sobre todo, hay que creer en el que Él ha enviado, hay que creer en Jesucristo como Salvador nuestro.

No es fiarnos ni de las actividades que hemos hecho, ni de las amistades que tenemos, ni de los títulos que hemos heredado, ni de la raza, o que sé yo, la cultura en la que hemos crecido.

Lo único que nos salva es hacer la voluntad del Padre y la voluntad del Padre es, sobre todo, que creamos en el que Él ha enviado, que nos fiemos de Él y que seamos obedientes a Él, porque el que dice que cree en Jesús, y el que dice que es cristiano, pues ha de decirlo también con sus obras.

De manera que la respuesta de Jesucristo lo que está contándole a este hombre es: "Mira, si te sientes preocupado por tu salvación, no te metas a estudiar con qué criterios va a decidir el Padre celestial para decir: "Yo como ya estoy excluido, ya puedo hacer lo que yo quiera, o yo como ya estoy salvado, yo puedo hacer lo que yo quiera.

Es que fíjate que ahí está el punto. Cuando uno cree que ya sabe si está salvado o si está excluido, cuando uno ya cree que sabe eso, pues entonces ya obra al margen o pretende obrar al margen del poder de Dios; ese no es el camino.

El camino es que no te fíes de aquello que te podría hacer sentir seguro, y que en la humildad y recibiendo como una gracia y como un regalo lo que Dios te ha dado, y creyendo en el que Él ha enviado, allí encuentres vida y vida perdurable.

Que Dios Nuestro Señor se glorifique en nosotros para que esas puertas de misericordia, que se abren a todos los pueblos, sean puertas por las que nosotros podemos entrar y celebrar la gracia que nos da la salvación.

Amén.